“Estamos en un terremoto que todavía no termina” Francisco González, fruticultor y presidente de la Asociación de Canalistas del Embalse Cogotí.
Constatamos en terreno los tremendos daños y la destrucción de patrimonio que ha causado la persistente sequía, particularmente incidente en la cuenca de Limarí, debido en gran parte al gran desarrollo de la fruticultura exportadora. La devastación es evidente a simple vista pero tras la pérdida de huertos y cosechas se oculta un esfuerzo económico sin cuantificar, millonarias inversiones de emergencia para conseguir agua potable y para riego, a nivel de agricultores, de empresas, de municipios y de gobierno central, pese a lo cual solo un 10% de la superficie de frutales tendrá producción normal.





