A lo natural: Agrosavia implementa una biofábrica que usa residuos para la producción de abonos orgánicos
A través de compostaje en base seca, biopreparados, lixiviados obtenidos de subproductos y lombricompostaje, los residuos orgánicos se convierten en abonos orgánicos que contribuyen a mejorar la germinación de semillas, el desarrollo radicular y la floración, al tiempo que favorecen el cierre de ciclos de nutrientes y la salud del suelo y las plantas

Lo que para unos puede ser considerado un residuo, para otros puede ser de utilidad, como dice el dicho popular “la basura de unos, es el tesoro de otros”. Así lo piensa un equipo de investigadores del Centro de Investigación Palmira de la Corporación colombiana de investigación agropecuaria AGROSAVIA, que tomó como bandera la economía circular en las prácticas agronómicas para contribuir a la reducción de los impactos ambientales de la biomasa residual vegetal y animal, generando sostenibilidad agrícola y ambiental.
El eje de esta estrategia es la implementación de una biofábrica que utiliza residuos generados en los Bancos de Germoplasma para la Alimentación y la Agricultura. Allí se aprovechan frutos descartados, material vegetal proveniente de podas y manejo rutinario de cultivos, así como estiércol bovino, para transformarlos en insumos de valor agregado mediante alternativas biotecnológicas de bajo costo.
A través de compostaje en base seca, biopreparados, lixiviados obtenidos de subproductos y lombricompostaje, los residuos orgánicos se convierten en abonos orgánicos que contribuyen a mejorar la germinación de semillas, el desarrollo radicular y la floración, al tiempo que favorecen el cierre de ciclos de nutrientes y la salud del suelo y las plantas. El resultado es una menor dependencia de fertilizantes de síntesis química y de fuentes energéticas externas, una de las principales preocupaciones del sector productivo.
LOS RESIDUOS ORGÁNICOS SE APROVECHAN Y SON FUENTES DE NUTRIENTES
Estas prácticas se integran al manejo de los bancos de germoplasma que conserva el centro de Palmira, entre los que se destacan la raza bovina criolla Hartón del Valle y 11 colecciones vegetales estratégicas, que incluyen aguacate, cacao, cítricos, chontaduro, coco, frutales tropicales, guanábana, guayaba, mango, musáceas y piña. De este modo, los insumos generados en la biofábrica regresan al sistema productivo, tanto en las áreas agrícolas como en las zonas de pastoreo animal.