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Manejos ante anegamiento

Avellano frente a la contingencia climática

No obstante las lluvias, el asesor Patricio Sandoval observa bastante fruta o centros frutales en los huertos. El desafío ahora es lograr una buena cuaja y sostenerla. En los huertos con dificultades de drenaje la tarea es más difícil, el elemento que más hay que cuidar es el oxígeno, subraya el especialista. Su visión sobre cómo manejar una primavera compleja en las siguientes líneas.

02 de Noviembre 2026 Equipo Redagrícola
Avellano frente a la contingencia climática

Con el respaldo de más de dos décadas de experiencia en avellano europeo, el productor y asesor Patricio Sandoval comparte con Redagrícola sus observaciones sobre lo que está ocurriendo en distintas zonas frente a los eventos climáticos:

–Los campos más afectados se relacionan directamente con el drenaje. Los huertos situados en lomajes, suelos francos o arenosos se ven mucho mejor que los ubicados en sectores planos con problemas de evacuación, como ocurre en suelos arroceros. El mayor daño que se podría generar corresponde a la falta de oxígeno para las raíces en el periodo de cuaja, a fines de octubre y comienzos de noviembre.

CON LOS PIES EN EL AGUA

Sandoval recuerda lo ocurrido en 2023, el año anterior con isotermas altas en la cordillera y ocurrencia de aluviones. En su experiencia las mayores pérdidas correspondieron a huertos que pasaron el periodo de cuaja “con los pies en el agua”: campos que venían con 3.800 kg/ha bajaron a menos de 1.000 kg/ha. En la precordillera, por el contrario, la alta isoterma protegió de heladas y fue un buen año porque los lomajes evacuan el agua fácilmente en forma natural.

–Ahora, en julio de 2026, nos tocó bien difícil en toda la zona productiva de avellano –señala–, tuvimos pocos días hábiles de polinización. Sin embargo el panorama es más auspicioso de lo que yo imaginaba para este año. Se ve bastante fruta o centros frutales con capacidad de cuajar, y viene la etapa de “amarrar”. La duración e intensidad de las lluvias pronosticadas serán determinantes. Si son moderadas y dan tiempo a los suelos para drenarse, no debería haber mayores problemas. El mayor riesgo se encuentra en campos anegados que están recién saliendo a flote, porque las precipitaciones adicionales pueden traducirse en aborto de fruta.

–¿Aplicas algún producto para mejorar la retención?

–Existe una oferta impresionante de productos, por lo cual priorizo los que están validados con ensayos y resultados estadísticamente significativos, siempre mirando el retorno en kilos. Principalmente uso Ecklonia maxima y nutrientes como boro y zinc, en aplicaciones foliares.

–¿Las granizadas han afectado a los avellanos?

–En los sectores donde granizó solo he observado daño foliar, pero no vi efecto en la fruta, porque en esta especie se encuentra en la base de las ramillas, protegida por un involucro. Tal vez el impacto en las hojas podría favorecer el ingreso de enfermedades. El viento ha provocado mayores perjuicios: en todos los huertos adultos que he visto donde las plantas están enredadas entre sí, ha habido merma productiva por ramaleo. La deuda de poda pasa la cuenta.

LA REGENERACIÓN DE RAÍCES SERÁ CLAVE

–¿Qué medidas te parece importante tomar?

–Lo principal es calmar a los productores con el tema de la nutrición vía fertirriego. Se nota cierta ansiedad por comenzar a inyectar los fertilizantes, lo que posiblemente empeore la situación si hay problemas de drenaje. Si el suelo tiene espacio de aire, es posible aprovechar para hacer la fertilización vía riego; hacerlo de manera forzada sería perjudicial. Aunque al partir el desarrollo del fruto resulta importante apoyar con nutrición, es preferible cuidar las raíces. Hoy el nutriente más importante, el elemento que más debemos cuidar es el oxígeno, por lejos. Luego, desde noviembre-diciembre en adelante me voy a enfocar en la regeneración de raíces mediante bioestimulación. Esto será clave sobre todo en los campos más anegados. Sin embargo, como te decía, no podemos partir antes de tener oxígeno, el elemento bioestimulante actualmente.

Patricio Sandoval.

APLICACIONES CON DRON ANTE RESTRICCIONES PARA EL INGRESO DE MAQUINARIA

En cuanto a plagas y enfermedades, el asesor dice que han debido reprogramarse las aplicaciones o realizarlas vía drones.

–Se trata de la mejor alternativa ya que si te apuras en entrar con la maquinaria corres el riesgo de destruir el piso de cosecha, sales de un problema para entrar en otro.

–¿Cómo ha incidido el clima en este aspecto?

–Hay algunos movimientos de arañita, pulgones, de cabrito en el sur. Los ácaros partieron en una fecha normal, mientras la aparición de pulgones se ha retrasado, están recién partiendo. En general las plagas vienen con retardo, no obstante eso depende mucho de la zona y de las condiciones de cada campo.

–Eso parece un efecto favorable.

–Favorable, porque tampoco hemos tenido muy buenas ventanas para aplicar. Sí es un año de bacterias, la prioridad hoy en las ventanas es proteger contra ellas. En los campos que recorro, Xanthomonas generalmente no es un problema, se mantiene a raya gracias a los programas preventivos. Pero este año al sur del Biobío y en la Araucanía se nota bastante su presencia y hemos reforzado el programa de control. Más al norte se observa poco ataque.

–¿Cómo refuerzas el programa?

–Sí o sí aumentar la frecuencia de las aplicaciones. Yo estoy rotando bastante los cobres con productos biológicos, bacteriófagos y Bacillus, los más validados. La estrategia funciona bien y tiene mucha lógica en el caso de las aplicaciones vía dron.

EN VERANO EL NIÑO TRAERÁ ALTAS TEMPERATURAS

–Para el verano los climatólogos proyectan altas temperaturas, especialmente las mínimas, y precipitaciones bajo lo normal. ¿Cómo piensas enfrentar ese escenario?

–En Maule, Ñuble y Biobío ese es el escenario de todas las temporadas. Para que te hagas una idea, en la zona de Bulnes casi siempre llegamos a 40°C o más, a la sombra. Lo principal es regar. No se saca nada con protectores solares ni bioestimulantes si te equivocas con la hidratación. Ahí el uso de la tecnología resulta clave, tomar decisiones con data, sensores, sondas de humedad, imágenes satelitales. Y hacer hartas calicatas. Pienso que va a ser un verano para dedicarle bastante tiempo al terreno, y no repetir las recetas anteriores. No es fácil manejar múltiples sectores de riego y se cae en la rutina, en hacer lo más cómodo con los tiempos y horarios, pero eso no es lo que la planta necesita y te puede pasar una cuenta muy cara. Y, bueno, obviamente si vienen olas de calor con temperaturas extremas, los bloqueadores solares, los bioestimulantes, el uso de algas, todas las herramientas antiestrés cobran sentido.

–Hay algún otro aspecto que te gustaría destacar?

–En avellano es la primera especie frutal en brotar, y todos los procesos de desarrollo del fruto, hasta la cuaja, de basan en las reservas. Un huerto que terminó con el “estanque” vacío lo debe estar pasando muy mal y por ende va a producir mal esta temporada. Obviamente la cosecha es súper importante, pero no debemos desconcentrarnos y olvidar que paralelamente la planta está haciendo su trabajo de almacenamiento de reservas para florecer en invierno, brotar y desarrollar frutos en primavera. La nutrición es clave desde febrero en adelante, en poscosecha.

–¿Con qué nutrientes?

–Más que uno u otro elemento en especial, me gusta trabajar el equilibrio del suelo, partiendo por el pH, las bases, ver los niveles de calcio, magnesio, potasio. Si está en desequilibrio te puedes volver loco aplicando y los antagonismos van a impedir su absorción por la planta. Y también considerar que se trata de un tema de largo aliento, en el cual debes manejar todo al mismo tiempo: no puedes descuidar las platas por preocuparte solo de la nutrición, y si estás regando mal no sacas nada… Hay que tirar todos los carros al mismo tiempo.

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