Cómo mejorar la calidad de la fruta en huertos techados
El uso de cubiertas plásticas es una estrategia efectiva para reducir la incidencia de partidura de fruto inducida por lluvias, pero modifican el microclima del huerto, afectando variables fisiológicas que repercuten en la calidad del fruto, como la firmeza, la acidez titulable y el desarrollo del color. En este estudio, experiencias en huertos techado de la zona sur.
El cultivo del cerezo dulce (Prunus avium L.) ha experimentado una importante expansión en Chile durante las últimas décadas, posicionando al país como el principal exportador mundial de esta fruta, con más de 625 mil toneladas enviadas principalmente al mercado asiático (FAO, 2025; ASOEX, 2025).
Esta expansión se ha extendido hacia el sur, especialmente a regiones como La Araucanía y Los Lagos, donde las condiciones agroclimáticas se caracterizan por inviernos fríos y precipitaciones elevadas (ODEPA, 2025). En estos territorios, el uso de cubiertas plásticas se ha consolidado como una estrategia efectiva para reducir la incidencia de partidura de fruto inducida por lluvias (Lang et al., 2016; Blanco et al., 2019).
Sin embargo, estas estructuras modifican el microclima del huerto, afectando variables fisiológicas que repercuten en la calidad del fruto, como la firmeza, la acidez titulable y el desarrollo del color (Thomidis & Exadaktylou, 2013; Bustamante et al., 2021).
Bajo condiciones de cubierta plástica, la menor radiación solar y el aumento de la humedad relativa tienden a disminuir la acumulación de antocianinas y sólidos solubles (Arakawa et al., 1985; Blanco et al., 2021). Estos efectos pueden generar cerezas con menor intensidad de color, sabor más dulce pero menos ácido, y menor firmeza, atributos críticos para los estándares de exportación (Crisosto et al., 2003; Etienne et al., 2013). En este contexto, el manejo nutricional, y en particular el aporte de potasio (K), adquiere un papel fundamental para mantener la calidad tecnológica y organoléptica del fruto.
El potasio cumple funciones esenciales en el metabolismo vegetal, participando en la regulación osmótica, la apertura estomática, el transporte de fotoasimilados y la activación enzimática de diversas rutas metabólicas (Marschner, 2011).
En frutales, este elemento es clave para el transporte de azúcares desde las hojas hacia el fruto, donde contribuye a la acumulación de sólidos solubles y mejora el sabor (Kanai et al., 2007). Además, el K interviene directamente en la síntesis de compuestos fenólicos y pigmentos como las antocianinas, que determinan el color y la capacidad antioxidante de las cerezas (Nguyen et al., 2010; Zareei et al., 2018; Wu et al., 2021).
Estudios en especies como albahaca, higo y vid han mostrado que la fertilización foliar con K incrementa la concentración de fenoles totales y la actividad antioxidante (Gaaliche et al., 2019; Araujo et al., 2015; Zareei et al., 2018). En cerezo, Yener y Altuntaş (2021) demostraron que el aumento del suministro de K mejora la firmeza, el tamaño y la concentración de azúcares del fruto, mientras que Nagy et al. (2010) observaron un aumento significativo del contenido mineral y de ácidos orgánicos con aplicaciones foliares de K y Ca.
En el sur de Chile, donde las lluvias obligan al uso de coberturas plásticas, las aplicaciones foliares de potasio previo a cosecha han demostrado ser una herramienta eficaz para contrarrestar los efectos adversos de estos sistemas sobre la calidad del fruto. Bustamante et al. (2021) reportaron que un programa intensivo de aplicaciones de K (siete aspersio- nes) mejoró significativamente la firmeza y la acidez en frutos de cerezo ‘Regina’ cultivados bajo cubierta, además de reducir la incidencia de partidura y daño por pitting en poscosecha.
Estos resultados sugieren que el potasio no solo influye en parámetros tecnológicos de calidad, sino que también contribuye a la integridad estructural del fruto y a su comportamiento en almacenamiento, aspectos críticos para mantener la condición exportable de la fruta chilena (Mitcham & Crisosto, 2001).
Por tanto, la validación de programas de fertilización foliar con potasio adaptados a las condiciones del sur de Chile se presenta como una necesidad estratégica. Este manejo permitiría mitigar los efectos negativos del uso de cubiertas plásticas, optimizar la calidad físico-química de los frutos y garantizar la competitividad
del cerezo chileno en los mercados internacionales.
COMPARACIÓN DE DOS TRATAMIENTOS DE FERTILIZACIÓN FOLIAR CON POTASIO
El trabajo se desarrolló durante dos temporadas consecutivas en dos huertos comerciales ubicados en Perquenco (Región de La Araucanía) y Puerto Octay (Región de Los Lagos), ambos bajo un sistema de cubierta plástica tipo túnel alto destinado a prevenir la partidura por lluvia. En cada sitio se seleccionaron árboles adultos de Prunus avium L. cv. ‘Regina’ injertados sobre Gisela 6 y manejados de forma convencional.
Se compararon dos tratamientos de fertilización foliar con potasio (K):
1. Régimen convencional: cuatro aplicaciones foliares previas a cosecha.
2. Régimen intensivo: siete aplicaciones foliares distribuidas entre el endurecimiento del carozo y la cosecha. Las aplicaciones se realizaron con formulaciones comerciales de sulfato de potasio (K2SO4) en concentraciones típicas para uso foliar, aplicadas con pulverizadores de mochila calibrados para lograr cobertura homogénea en la canopia del árbol.
EVALUADAS DE CALIDAD DE FRUTO
En cada tratamiento se analizaron variables de calidad de fruto al momento de cosecha y poscosecha, incluyendo:
• Firmeza (gf /mm) de fruto, determinada con un texturometro Firmpro (HappyBolt).
• Contenido de sólidos solubles totales (°Brix), medido mediante refractómetro digital.
• Acidez titulable (% ácido málico), obtenida por titulación.
• Peso y diámetro promedio de fruto, calculados en muestras representativas.
• Calidad y condición de poscosecha, evaluando la incidencia de pitting, pardeamiento del pedicelo y partidura del fruto luego del almacenamiento en frío, luego de 30 días en almacenamiento en frío.

ANÁLISIS DE DATOS Y PRINCIPALES RESULTADOS
Los resultados fueron analizados mediante ANOVA para determinar diferencias significativas entre tratamientos, regiones y temporadas. En caso de diferencias, se aplicó una prueba de comparación múltiple (LSD Fisher, p ≤ 0.05).
La firmeza de los frutos de cerezo cultivados bajo cubierta plástica (Figura 2) mostró diferencias asociadas a la localidad, la temporada y el régimen de fertilización potásica. En Perquenco, durante la temporada 2019, el tratamiento con potasio intensivo (K+) presentó una mayor firmeza en comparación con el régimen convencional (K−), mientras que en la temporada 2020 no se observaron diferencias significativas entre tratamientos.
En Puerto Octay, los valores de firmeza fueron, en general, superiores a los registrados en Perquenco durante la temporada 2020, destacando el tratamiento K− como el de mayor firmeza.

En contraste, en la temporada 2021 se registró una disminución de la firmeza en frutos bajo régimen convencional, efecto que fue parcialmente mitigado por la aplicación del régimen intensivo de potasio, el cual presentó valores significativamente mayores. En conjunto, los resultados indican que la respuesta de la firmeza del fruto al manejo potásico bajo cubierta plástica depende fuertemente de la localidad y de la temporada.
El contenido de sólidos solubles totales (°Brix) de los frutos cultivados bajo cubierta plástica presentó diferencias asociadas a la localidad y la temporada productiva.
En Perquenco, el régimen intensivo de fertilización foliar con potasio (K+) mostró valores de °Brix consistentemente superiores al régimen convencional (K−) en ambas temporadas evaluadas, con incrementos de entre 1,0 y 2,2 °Brix. En contraste, en el huerto de Puerto Octay no se observó un efecto consistente del régimen de potasio sobre el contenido de sólidos solubles, registrándose valores similares entre tratamientos en ambas temporadas.
Independientemente del manejo potásico, los mayores valores de °Brix se observaron en Puerto Octay durante la temporada 2020, evidenciando una fuerte influencia de las condiciones ambientales sobre la acumulación de azúcares en el fruto.
La acidez total del fruto (% ácido málico) varió principalmente en función de la localidad y la temporada en cerezas cultivadas bajo cubierta plástica.

En Perquenco, los mayores valores de acidez se registraron en la temporada 2019, disminuyendo en 2020, con valores levemente superiores bajo el régimen intensivo de potasio.
En Puerto Octay, la acidez fue considerablemente menor, especialmente en la temporada 2021, donde el tratamiento K+ permitió mantener valores de acidez más altos que el régimen convencional.
En conjunto, los resultados evidencian que la acidez total estuvo fuertemente condicionada por el ambiente,
mientras que el manejo potásico contribuyó a su mantención bajo condiciones de mayor avance de madurez.
Luego de 30 días de almacenamiento en frío, la calidad y condición de los frutos de cerezo cultivados bajo cubierta plástica variaron principalmente según la localidad y la temporada.
En general, los frutos provenientes de Puerto Octay presentaron mayores niveles de firmeza y °Brix en la temporada 2020, mientras que en la temporada 2021 se observó una disminución de estos atributos, especialmente bajo el manejo convencional.
En términos de condición, la incidencia de pardeamiento de pedicelo y pitting fue mayor en Puerto Octay, particularmente en 2021.
El uso de un régimen intensivo de fertilización foliar con potasio permitió, en varias situaciones, mantener una mejor condición del fruto durante la poscosecha, reduciendo la incidencia de desórdenes y contribuyendo a una mejor conservación de la firmeza y la acidez tras el almacenamiento.

UNA HERRAMIENTA COMPLEMENTARIA RELEVANTE
El manejo intensivo de fertilización foliar con potasio en huertos de cerezo dulce cultivados bajo cubierta plástica permitió mejorar y estabilizar atributos clave de calidad del fruto, especialmente la firmeza y la acidez, con respuestas dependientes de la localidad y la temporada.
En Perquenco, el régimen intensivo de K incrementó consistentemente el contenido de sólidos solubles y contribuyó a mantener mayores niveles de acidez.
En Puerto Octay, si bien el efecto del K sobre °Brix fue menos evidente, su aplicación intensiva favoreció una mejor condición del fruto en poscosecha, reduciendo la incidencia de desórdenes como pitting y pardeamiento del pedicelo tras 30 días de almacenamiento en frío.
En conjunto, los resultados confirman que la fertilización foliar con potasio es una herramienta complementaria relevante para mitigar los efectos del uso de cubiertas plásticas y mejorar la calidad y condición exportable del cerezo en el sur de Chile.
Todos los resultados publicados en:
Bustamante, M., Muñoz, A., Romero, I., Osorio, P., Mánquez, S., Arriola, R., Reyes-Díaz, M., & Ribera-Fonseca, A. (2021).
Impact of potassium pre-harvest applications on fruit quality and condition of sweet cherry (Prunus avium L.) cultivated under plastic covers in southern Chile orchards.
Plants, 10(12), 2778. https://doi.org/10.3390/plants10122778