Ica impulsa investigación que transforma residuos de uva en biopolímeros ecológicos
Un estudio publicado en una revista científica internacional pone en valor una investigación desarrollada en Ica que demuestra cómo el orujo de uva, residuo habitual de la vinificación, puede convertirse en biocelulosa bacteriana con propiedades térmicas y mecánicas de alto desempeño.
La valorización de los residuos agrícolas sigue abriendo nuevas oportunidades para una industria más sostenible. En esa línea, la revista científica Express Polymer Letters, indexada en el cuartil Q2 en el área de Ingeniería Química y Ciencia de Polímeros, publicó una investigación que destaca el aporte del CITEagroindustrial Ica en el desarrollo de soluciones basadas en economía circular.
El estudio, desarrollado por la científica Isabel Milagros Gavilán Figari y titulado “Production of bacterial cellulose by spontaneous fermentation of grape pomace and its thermal, mechanical, and spectroscopic characterization”, demuestra que los desechos de la industria vitivinícola pueden transformarse en materiales de alto valor agregado mediante procesos simples y sostenibles.
La investigación se centra en la producción de biocelulosa bacteriana, un biopolímero biodegradable, resistente y amigable con el medio ambiente, obtenido a partir de la fermentación espontánea del orujo de uva. Este residuo, común en los procesos de vinificación, actúa simultáneamente como fuente de nutrientes, carbono e inóculo microbiano, lo que reduce costos y simplifica el proceso productivo.
Desde el CITEagroindustrial Ica señalan que este enfoque representa una alternativa eficiente y de bajo impacto ambiental, alineada con los principios de la economía circular. “Convertir el orujo de uva en un biopolímero de alta calidad no solo reduce el impacto ambiental, sino que también abre nuevas oportunidades para el sector productivo peruano”, destacó Gavilán Figari.
Los resultados técnicos respaldan el potencial del material obtenido. La biocelulosa producida mostró una estructura interna altamente organizada y una notable estabilidad térmica, soportando temperaturas entre 159 °C y 266 °C sin perder sus propiedades. En cuanto a resistencia mecánica, el material alcanzó una capacidad de elongación de hasta 15% ± 5% antes de romperse, manteniendo un comportamiento sólido y confiable.
Estos hallazgos refuerzan la posibilidad de utilizar residuos agrícolas en el desarrollo de envases sostenibles, biomateriales y otros productos innovadores, contribuyendo a reducir la dependencia de plásticos convencionales y posicionando a la investigación aplicada como un eje clave para el futuro de la agroindustria.