‘Volver a las bases’: la apuesta de Baika para reconstruir la productividad del palto
Desde hace dos temporadas, la empresa trabaja en sus huertos con tres pilares: calidad de planta, manejo de suelo y uso eficiente del agua. Lo hace mientras avanza en un megaproyecto de 3.000 hectáreas en Rapel, donde la mitad será palto.
La idea y objetivo del ‘volver a las bases’ es concentrar el trabajo productivo en tres ejes: plantas de calidad excepcional, una correcta preparación de suelos, tanto antes de plantar como en huertos ya establecidos, y un uso eficiente del agua. Baika maneja más de 4.000 hectáreas de frutales en Chile. Unas 2.000 son de palto y se reparten entre Illapel, Cabildo, Petorca, Santo Domingo y Rapel. En esta última zona, la empresa proyecta llegar antes de 2030 a 3.000 hectáreas en tres campos, de las cuales 1.500 serán paltos.
El enfoque nace de la experiencia de Delpero en Perú. El foco está en el suelo, porque el palto evolucionó en suelos volcánicos muy porosos y sufre asfixia radicular cuando el contenido de aire baja de cerca del 20%. Por eso, en los suelos arcillosos de Rapel el equipo combina garreo, subsolado posplantación y ‘pulmones’, que son hoyos rellenos con chips de madera, materia orgánica o maicillo. A esto suma enmiendas orgánicas, ‘mulching’ y riego controlado. En calidad de planta, todas las nuevas plantaciones se hacen con portainjerto clonal Dusa, que tolera mejor la humedad y el frío. La planta, además, pasa por una selección estricta antes de llegar al huerto.
En Baika, cada campo responde a su propio potencial productivo, sin manejos invasivos que comprometan las reservas del árbol y provoquen añerismo.