Tendencias en 30 años de fitopatología chilena
Al término del exitoso 32° Congreso de la Sociedad Chilena de Fitopatología, SOCHIFIT, su presidente habló con Redagrícola sobre los cambios que ha tenido esta especialidad en el país.
Junto a un equipo de colaboradores, Nicolás Quiroga realizó un trabajo manual de clasificación taxonómica-científica de los resúmenes de las presentaciones efectuadas en una versión del congreso de la Sociedad Chilena de Fitopatología.
Luego se entrenó a la inteligencia artificial para que aplicara el mismo proceso a todos sus congresos los últimos 30 años. Esto se validó con profesionales y estudiantes, y se creó una plataforma de consulta de la base de datos. Por ejemplo, es posible preguntar por los trabajos relacionados a un determinado patógeno, cultivo o región, entre otras categorías. El resultado de la búsqueda identifica las presentaciones y permite acceder a los resúmenes.
PODEMOS ENCONTRAR HASTA LA MÁS MÍNIMA MOLÉCULA DE ADN
El directivo presentó esta iniciativa en el último Congreso de SOCHIFIT, y efectuó un análisis que revela ciertas tendencias de las presentaciones en las tres décadas analizadas:
–Lo que más ha evolucionado es nuestra tecnología; hemos modernizado nuestras técnicas, dándoles mayor sensibilidad. En otros tiempos usábamos métodos biológicos, microscopía… Ahora estamos en un mundo donde podemos encontrar hasta la más mínima molécula de ADN en una muestra. Nos hemos renovado en la forma de hacer ciencia, utilizando datos provenientes de la genómica, principalmente, y lo que son las plataformas web. Yo planteé algunas hipótesis, las cuales pueden aceptarse o rechazarse. Por ejemplo, que nuestra disciplina está estrechamente relacionada a lo que pasa en el agro, y que somos una sociedad científica reactiva para responder a los problemas. Como todo ha sido tan cambiante en las últimas décadas, cuesta adelantarse a lo que viene, porque son los mercados los que lo determinan, y empiezan a aparecer nuevos problemas. Se evidenció con el kiwi cuando empezó su gran expansión y aparecieron muchos trabajos sobre enfermedades en esa especie; lo mismo ocurrió con el cerezo en la década del 2010.
–Otra hipótesis –continúa Quiroga–, en el ámbito científico, tiene que ver con la endogamia académica. Somos una sociedad científica pequeña, por ejemplo solo hay dos o tres grupos que trabajan hongos de la madera, por lo tanto se tienden a citar entre ellos. Eso es propio de la disciplina y del tamaño que tenemos como sociedad.
–Por lo que se vio en el último congreso, ustedes parecen una sociedad muy dispuesta a compartir información.
–Es la única forma, porque son los mismos problemas. Los podemos resolver más rápidamente si somos capaces de apoyarnos y entregarnos datos. Es nuestro sello, yo llevo 10 años en la Sociedad y es lo que me han enseñado. Quiero destacar también la relación con la industria, como se vio en el Congreso. Deseamos que nos plantee los problemas, queremos que la academia esté dentro del sistema, entregando respuestas. Tenemos el compromiso de colaborar.
TEMAS ANTIGUOS ENFOCADOS CON LAS TÉCNICAS MODERNAS
–Entiendo que la SOCHIFIT se ha abierto a la participación de distintas profesiones, ¿a qué se debe esa ampliación?
-La Sociedad parte en sus orígenes como una disciplina agronómica, pero a medida que se fueron incorporando nuevas técnicas debimos incorporar profesiones que las manejan, como bioquímicos, biotecnólogos, biólogos, ingenieros. Estamos en un mundo donde se necesita interdisciplina. Nos expande tener mayor cantidad de tipos de profesiones porque amplía nuestro rango de estudios. Por otra parte, tenemos la capacidad de agregar socios colaboradores, que pueden ser empresas jurídicas. Sin embargo, todavía no se ha definido cómo se va a desarrollar esa relación.
–¿Hay una especie de pugna entre la manera tradicional de ejecutar la disciplina y un enfoque molecular?
–Son dos áreas que se complementan y conviven muy bien en nuestra Sociedad. Son parte de lo mismo, pero en distintas escalas. Si bien se puede sentir que el segundo enfoque no da respuestas inmediatas, a largo plazo entrega las soluciones. Si uno estudia las mitocondrias, lo hace por ejemplo para determinar si la menor efectividad de un fungicida se origina en una mutación del hongo. Por lo tanto, existe una confluencia de los dos mundos. Las nuevas tecnologías nos permiten tomar problemas antiguos y darles explicaciones con las técnicas modernas.
–Hubo un alto número de asistentes al Congreso.
–Durante las últimas tres versiones hemos tenido una convocatoria superior a las 200 personas. Estamos en nuestro mejor momento. Tenemos alrededor de un 30% de estudiantes, lo cual siempre se ha valorado porque la Sociedad tiene un rol formativo. Nosotros premiamos sus mejores trabajos tanto en los pósteres como en las presentaciones orales.

Como es tradicional, en la versión 2025 del Congreso se entregó el premio Espíritu SOCHIFIT, que recayó en Daina Grinbergs, de INIA-Quilamapu, y en Eduardo Donoso, de BioNativa.
También se entregó el premio SOCHIFIT, un reconocimiento a la trayectoria destacada. Este año fueron galardonados Mauricio Lolas, de la Universidad de Talca, e Ivette Acuña, de INIA-Remehue.