Enfermedades bacterianas en frutales, una realidad incomoda
Dra. Cecilia Ramos B., Académica Universidad de Las Américas (UDLA), Co-Fundadora Laboratorios Diagnofruit Ltda, Miembro SOCHIFIT y AMICH. cramosb@udla.cl Héctor García O., Co-Fundador y Gerente Gral. Laboratorios Diagnofruit Ltda, Miembro SOCHIFIT y AMICH. hgarcia@diagnofruit.cl Más de alguien podría señalar que bajo nuestra realidad hablar de bacterias es sencillo, debido a que es un capítulo más bien corto en los libros y cátedras de fitopatología; sin embargo, en la realidad es una de las áreas más complejas en términos de etiología, epidemiología y control, historia que se puede volver una verdadera pesadilla, cómo podremos ver más adelante. Como ejemplo del impacto de las bacterias en la fruticultura moderna, dos enfermedades bacterianas han remecido mundialmente el rubro en los últimos años. La primera es conocida como Huanglongbing o Enfermedad del Dragón Amarillo, que ha generado un trabajo incansable y acelerado de muchos investigadores para revitalizar la industria de cítricos en USA y otros países donde las pérdidas han sido multimillonarias; el agente causal Candidatus liberibacter spp. aún lleva en su nombre un accesorio provisional “Candidatus” esto debido a que el microorganismo aún no se puede cultivar, lo que multiplica las dificultades de estudio. (1). La segunda enfermedad, mucho más cercana a nuestra realidad, es el Cáncer Bacterial del Kiwi, causado por Pseudomonas syringae pv. actinidiae (Psa), una enfermedad mucho más nueva que la anterior, descrita por primera vez en la década de los 80´s en Japón (2) y luego a mediados de los 90´s en Italia (3); sin embargo, en esas primeras detecciones la enfermedad no fue más que una problemática local presentando una virulencia leve a moderada. Una década más tarde la situación cambió de forma dramática, y comenzó una real crisis descrita por primera vez en Italia (4) pero muy rápidamente avanzó por todo el mundo transformándose en una pandemia diezmando exitosas y valoradas variedades como Hort16A; para tener una magnitud del problema, en Nueva Zelandia se han estimado pérdidas entre €330-400 MM en el periodo 2012-2021. Entonces, ¿Qué ocurrió? ¿Por qué una bacteria pasa de generar una enfermedad leve a una de carácter pandémico y extremadamente agresiva? La respuesta se torna compleja a medida que avanzamos en el conocimiento, un aspecto a considerar es que Psa posee variantes genéticas, en este caso caracterizadas como biovares, la primera detectada en Japón se denominó biovar 1 y la de la pandemia y que, además está en nuestro país fue denominada como biovar 3 (5), pero esto no termina ahí, pues a la fecha al menos 6 biovares han sido descrito. No obstante, esto solo responde una parte de la interrogante, entonces vale la pena preguntarse ¿estaba oculta en China (6) y lo que ocurrió fue que la insertamos, sin saberlo, en nuestros sistemas productivos a través de material contaminado? o ¿es una variante reciente muy adaptada? Si bien las respuestas aún no son determinantes, conocemos algunas estrategias que poseen las bacterias para adaptarse y que son cruciales para establecer programas de control eficientes. BACTERIAS. EJEMPLOS DE ADAPTACIÓN A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN Sin duda, estos microorganismos poseen variadas técnicas para generar procesos que terminarán en progenies más adaptadas al entorno que quieren conquistar, a continuación, revisaremos rápidamente las más importantes. Hace algunos años asistimos a un congreso mundial en Portugal donde había un espacio para Pseudomonas, y un poster llamaba poderosamente la atención, titulaba algo así: “Pseudomonas: Sexo, Drogas y Rock‘n Roll…” que hacía referencia a dos importantes mecanismos de adaptación, el primero la capacidad de transmitir información genética a través de “simples” pasos (sexo) y el segundo la adquisición de resistencia a biocidas (drogas). Las bacterias poseen un mecanismo de transferencia de información genética, que algunos mencionan como un símil a reproducción sexual, con la diferencia que la transmisión de genes es horizontal. Para que ocurra esto debe haber una bacteria donadora y otra receptora; ambas bacterias se conectan a través de un “pilus” (puente) y la donadora comparte un paquete de genes con la receptora, dentro de ese paquete puede ir información para, por ejemplo, resistir bactericidas, metales pesados, síntesis de nuevas moléculas etc. Los paquetes génicos más comunes en Pseudomonas son plásmidos y elementos conjugativos integrativos (7). De esta forma, una Pseudomónido puede pasar información clave a una bacteria recién llegada al ecosistema, independiente de su especie, asegurando con ello el éxito del proceso adaptativo de diversas poblaciones dentro de los huertos, debido a esto lo complicado del control. A través de herramientas de análisis de última generación y para complicar aún más la situación, nos hemos dado cuenta de que las poblaciones, por ejemplo, en un cancro o flor atizonada, no solo están colonizadas por una especie de bacteria, sino que muchas especies coexisten y probables desequilibrios pueden terminar en la generación de una enfermedad en virtud del dominio de una o más especies patogénicas. En la figura 1 podemos observar un resumen de frecuencias de distintas especies bacterianas que detectamos en un solo cancro activo de cerezo, evidenciando como estas poblaciones co-existen, se comunican y cooperan para una colonización exitosa. PRINCIPALES BACTERIAS FOTOPATÓGENAS PRESENTES EN FRUTALES EN CHILE De acuerdo a la evidencia moderna, y a lo ya descrito, las bacterias actuarían formando bloques en los huertos; no obstante, existen aquellas altamente patogénicas que su sola presencia es una complicación en la producción sustentable. Probablemente la especie más conocida es Pseudomonas syringae pv. syringae (Pss), la que afecta plantas de carozo, pepita, kiwis, entre otros; actualmente ha adquirido especial relevancia por su poder destructivo en cerezos, el cultivo con mayor proyección en Chile. Agente causal del Cáncer o Cancro Bacterial, Pss es capaz de llevar a la muerte a las plantas, pudiendo también ocasionar tizón de flores y mermando la producción en la temporada. Recientemente, detectamos una variante, Pseudomonas syringae pv. morsprunorum (Psm) (8), muy similar a Pss en términos de daños y que actualmente se encuentra bajo control oficial por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Si bien en Chile no existen estimaciones claras de pérdidas por Pseudomonas en cerezos, la literatura mundial
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