Valent BioScience

A esta hora, no se improvisa

  Alvaro Azancot La percepción es la extraordinaria manera de conectarnos con el entorno, relacionando lo fisicoquímico y lo síquico de manera de entender al menos el presente. Así se me ocurre poder definir, probable de manera errónea, ese extraordinario atributo animal. Cuando nos proponemos entender una situación particular, estaremos solo nosotros y esa situación. Si además pretendemos entenderlo y darle solución, deberemos emplear las herramientas síquicas como nuestra inteligencia y físico-químicas como la analítica, para desarrollar una respuesta efectiva y contundente. La nutrición es un área de nuestro quehacer productivo que normalmente se basa en programas generados bajo parámetros pobremente abordados o simplemente faltos de analítica. Eso nos ha llevado porfiadamente a repetir errores en términos de cantidad y ritmo en la entrega de los distintos elementos que utilizamos año a año. Conociendo realidades productivas en otras latitudes, el problema podemos decir que no es solo local. Tenemos las herramientas necesarias, la capacidad de interpretar los resultados e incluso estándares generados en los distintos sitios agronómicos en Chile. Hoy más que nunca, estamos frente a exigencias productivas distintas, que obligan a que el desarrollo de materia seca, color, calibre, condición, apariencia y otros atributos de nuestras frutas sean alcanzados para ser viables como actividad productiva. El manejo nutricional es una técnica que implementar para modular de mejor manera la respuesta de la planta. Las plantas son un complejo sistema de entradas, salidas y pérdidas y una correcta lectura desde las hojas a la raíz en distintos momentos del ciclo, nos pueden dar respuestas a muchas de las preguntas que nos hacemos. Para poder llegar a eso, necesitamos de analítica. No de una analítica por compromiso o por las BPA. Me refiero a analítica que va a apoyar decisiones de manejos generales y por supuesto en el diseño de una estrategia nutricional exitosa. Para ello debe cumplir con algunas condiciones: ser útil, rápida, certera y representativa. Pensar en que con un análisis foliar en flor y uno en ablande si es que nos acordamos, vamos a poder ser efectivos nutricionalmente, es parte del problema y muy lejos de la solución. Quizás podamos decir que somos más o menos exitosos y decir también que más o menos logramos los objetivos. Hoy, eso no es suficiente.   Necesitamos la película entera y no solo una foto para abordar la problemática a través de la solucionática. Si pretendemos monitorear en forma efectiva nuestra propuesta de estrategia, deberemos utilizar el seguimiento nutricional como una aproximación a lo que la planta está absorbiendo. Por eso propongo lo siguiente y léase que es un desde: Al menos 4 análisis foliares en la temporada (no considera el de ablande). Un análisis de raíz de almidón, K y P en pleno receso. Un análisis de agua. Un análisis de fruta a cosecha. Un análisis de suelo (el de salinidad incluyendo P y K intercambiable). De esta manera tendremos datos que se transformarán en información y poder entonces evaluar status de planta, suelo y agua, además generar números duros para poder actuar en la misma temporada de acuerdo a los resultados de los análisis. La idea es poder determinar cuando aumentar, disminuir o simplemente parar. Eso se llama Modulación Nutricional. En Chile, si podemos hablar de generalidades, nuestros principales problemas nutricionales serían: Uso excesivo de N en todas sus formas. Problemas mayores en lo que respecta a nutrición magnésica, especialmente de Aconcagua al sur. Problemas comunes de deficiencia de P en el pre-ablande (normalmente asociado a decadencia radicular). Problemas con absorción de K, normalmente asociado a problemas de sobreriego y status radicular. A pesar de tener altos contenidos de Ca en suelo, problemas en absorción temprana. Si tenemos un problema a nivel de raíz, tendremos un problema nutricional. Es por eso que siempre es recomendable como primera acción, invertir en flocular suelo. Posterior a esa floculación, sustentabilizarla utilizando fuentes de materia orgánica, micorrizas, inoculaciones etc. Y de esta manera asegurar un movimiento eficiente del agua a través del perfil. Un huerto con problemas en el movimiento de agua va a ser un huerto con baja viabilidad productiva. Al optimizar la infiltración, la entrega de nutrientes vía raíz será mucho más efectiva. Aun así, es necesario completar la nutrición de micro y a veces de macro elementos con la utilización de correctores foliares, que por condiciones químicas de suelo, aptitud radicular o calidad de agua, no cumplan con los niveles que necesitamos.

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Resumen preliminar de la situación general de la presente temporada de cerezas en Chile. El año post record de producción y sus probables consecuencias

Carlos José Tapia T, Ingeniero Agrónomo M. Sc. Especialista en producción de cerezas. Director Técnico Avium SpA. / Corporación Pomanova. La temporada recién pasada Chile tuvo el record de producción y exportación de cerezas de su historia, superando las 37 millones de cajas exportadas, teniendo en cuenta que representa un 96% más de exportación si se compara con la temporada 2016-2017. Cabe recordar que el record anterior de producción fue la temporada 2014-2015 superando las 20 millones de cajas exportadas, pero con un antecedente no menos importante; lluvias en la zona central los días 29 de noviembre y 6 de diciembre del 2014, en pleno inicio de cosechas en el valle central y con consecuencias que se estimaron en pérdidas de al menos 3 millones de cajas. Es importante destacar que el promedio normal histórico de producción en Chile es entre 6,5 a 7 toneladas por hectárea, sin embargo, el año pasado superó las 9 toneladas por hectárea, más la superficie que ha entrado en producción los últimos 3 años, es lo que podría explicar el alza. Cuáles serían los factores responsable de estos números históricos?. Varios factores son los responsables, y que representan claramente la función de producción que año tras año tratamos de evaluar en cada uno de los huertos en particular, y que entre los más importantes se destacan: A. Estado de carga del año anterior con respecto a la condición de las plantas. B. Entrada en dormancia o aclimatación, especialmente por la calidad climática del mes de abril. C. Dinámica de la acumulación de frío invernal. D. Ausencia/presencia de situaciones climáticas adversas en primavera (lluvias y/o heladas). y E. Acciones correctivas y manejos culturales dentro de los 30 días después de plena flor (DDPF). Uno de los factores que hemos analizado esta temporada con más detención ha sido la repercusión que pudo haber tenido las altas producciones obtenidas el año anterior en respuesta a la inducción y diferenciación de flores. Importante es destacar que ambos procesos van de la mano, desde aproximadamente 70 DDPF para inducción de flores y 100 DDPF aproximadamente para diferenciación de flores. O sea, diciembre y enero respectivamente para la producción de cerezas de la zona central de Chile. Si bien la gran mayoría de los proyectos de cerezos modernos que tienen conciencia de un negocio digno de una “premier league”, fueron intervenidos con algún método de regulación de carga fuerte, incluso en muchos casos no siendo suficiente y obligados a realizar una segunda y quizás una tercera intervención, terminando en muchos casos muy cerca de la fecha de cosecha. Si bien estas intervenciones fueron en muchos casos óptimas para llevar a cabo con el objetivo de regular su carga para mejorar la condición y calidad de la fruta, tuvieron una repercusión negativa a la condición de la planta dentro de la temporada. Como por ejemplo, -cabe explicar- si un huerto puedo obtener cerca de 20 toneladas por hectárea final después de una gran intervención de regulación de carga, es inequívoco que gran parte del proceso de formación de fruta entre PF y 30 DDPF pudo pasar con una producción potencial por sobre las 30 toneladas por hectárea. No solo una acción de regulación de carga, incluso temprana y oportuna (terminando antes de los 30 DDPF) muchas veces es suficiente para una recuperación temprana de los huertos, sino también es importante una re-organización de la estrategia y programas de fertilización dentro de la misma temporada de crecimiento, incluso la recuperación nutricional de poscosecha, efectuada en los meses de enero y febrero, debe ser considerando la sobrecarga temprana de los huertos y no necesariamente en función de lo que realmente se cosechó. Buscando indicadores que nos puedan ayudar a revelar estos efectos posiblemente adversos en la condición de las plantas, es importante el análisis de la condición base de fertilidad de centros frutales en la actual temporada como herencia de la anterior temporada. Recordemos que tenemos dos estructuras que podemos reconocer como centro frutal: dardos y base de madera de un año. Los dardos son estructuras renovables, donde cada yema presente es resultado de la posición axilar de cada hoja proveniente de la yema vegetativa del mismo dardo, y que este resultado viene dado de la temporada ante pasada. A su vez, cada yema floral tiene una cantidad indeterminada de primordios de flor que son respuesta de los procesos de la inducción y diferenciación de la temporada recién pasada. ¿Qué podemos inferir prematuramente esta temporada de análisis? Aquí algunos ejemplos reales de huertos en plena producción la anterior temporada. Este resumen considera los análisis de yemas florales/dardo, primordios de flor/yema y su resultado como número final de primordios de flor/dardo de distintos ejemplos de cuatro productores de cereza de la zona central de Chile en situación de plena producción comparando el resultado de esta temporada con las anteriores y su % de variación con cada una. Esto es una tendencia de los análisis de esta temporada de forma generalizada y los datos presentados son repetitivos a huertos tipo. En general lo que podemos inferir preliminarmente es que en la gran mayoría de los casos estudiados en DARDOS existe una tendencia a la baja en la disponibilidad de flores, pero no siempre con una tendencia tan clara siempre cuando se compara una combinación variedad/portainjerto. Para el caso de RAMILLAS, muchos casos están aun mas afectados probablemente por la capacidad de este tipo de material en tener un óptimo proceso de inducción y/o diferenciación de flores. Según los resultados de los últimos años, he podido establecer un rango de tendencia en términos cuantitativos de la disponibilidad de flores de forma general sin incorporar el factor variedad/portainjerto: • < 15 primordios de flor/centro frutal: Deficiente potencial de floración. • > 15 – < 20 primordios de flor/centro frutal: Normal potencial de floración. • > 20 – < 25 primordios de flor/centro frutal: Buen potencial de floración. • > 25 primordios de flor/centro frutal: Excesivo potencial de floración. Antes de establecer que existe una baja real

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