Aliados en el control de plagas agrícolas
Claudio Salas, Ing. Agr. Dr. claudio.salas@inia.cl – Manuel Portilla, Téc. Agr. – INIA INTIHUASI INTRODUCCIÓN El constante crecimiento poblacional previsto para las próximas décadas establece la obligación de contar con suficientes alimentos para satisfacer las necesidades propias de la población mundial. Para dar respuesta a esto, se requiere de una agricultura eficiente que logre obtener altos rendimientos por superficie productiva, pero también que considere aspectos ambientales ya que, en la actualidad, los consumidores demandan de modo creciente, alimentos generados a través de procesos sustentables. Dentro de las herramientas prioritarias de la agricultura sustentable, destaca la implementación de control biológico, entendiéndose como tal, el fenómeno natural en el cual existe una regulación de plagas a través de otros organismos denominados enemigos naturales. En todo agroecosistema de forma natural existe un equilibrio entre plagas y sus enemigos naturales a través del parasitismo y depredación. A este tipo de control biológico se le denomina control biológico natural. Lamentablemente, el uso indiscriminado de insecticidas sintéticos y el desconocimiento por parte de agricultores y técnicos en el reconocimiento y preservación de estos agentes de control natural, resultan en la simplificación de los agroecosistemas provocando reducciones en sus poblaciones y por consecuencia, favoreciendo incrementos en las poblaciones de organismos plagas. Entre los agentes de control biológico natural más importantes de los agroecosistemas chilenos, se encuentran los sírfidos (Diptera: Syrphidae), por su acción como depredadores de plagas, especialmente pulgones. De ahí que resulta trascendente dar a conocer información de este grupo de insectos y de algunas de las especies más comúnmente encontradas en Chile, considerando el papel que juegan en los programas de manejo integrado de plagas. Asimismo, es fundamental conocer estrategias orientadas a la conservación, incremento poblacional y del desempeño de estos y otros agentes de control natural a través del manejo o modificación del ambiente, estrategia conocida como Control Biológico Conservativo. El presente artículo expone antecedentes importantes para reconocer y preservar estos importantes agentes de control biológico, de forma tal de favorecer su establecimiento y multiplicación con miras a una agricultura sustentable. SÍRFIDOS, MOSCAS BENÉFICAS Los sírfidos son conocidos por ser asiduos visitantes de flores en jardines y por su llamativo y excepcional dominio del vuelo que les permite permanecer en un punto fijo e incluso volar hacia atrás. Pero pocos saben que las larvas de algunas especies juegan un papel significativo en el control de poblaciones de insectos plagas como pulgones, trips y chanchitos blancos. A nivel mundial la familia Syrphidae posee 6.000 especies agrupadas en 180 géneros y tres subfamilias: Syrphinae, Eristalinae y Microdontinae. De éstas la subfamilia Syrphinae concentra las especies depredadoras de plagas las cuales son tratadas en el presente artículo. Para Chile se citan 120 especies de sírfidos agrupadas en 36 géneros distribuidos a lo largo de todo el territorio nacional. Sin embargo, la falta de especialistas en el grupo hace suponer que existe un número de especies aún sin identificar. Aquellas pertenecientes a la subfamilia Syrphinae son citadas como depredadoras de pulgones, mosquitas blancas, chanchitos blancos y trips, todos insectos de importancia económica en cultivos agrícolas que causan daño directo durante el proceso de alimentación, o bien en forma indirecta inoculando toxinas que producen debilitamiento de las plantas y en muchos casos transmitiendo virus fitopatógenos. Además de tener importancia como controladores de plagas, estos insectos tienen gran importancia al actuar como agentes polinizadores en ecosistemas naturales y agrícolas. De ahí que también se les conoce como moscas florícolas. IDENTIFICANDO LOS SÍRFIDOS DEPREDADORES DE PLAGAS Los huevos de los sírfidos son de color blanco (Figura 1) con un reticulado característico en toda la superficie coriónica o cubierta del huevo. Son de forma oval con dimensiones aproximadas de 1 mm de longitud y 0,25 mm de ancho. Las hembras de las especies que se alimentan de pulgones o áfidos (afidófagas) depositan los huevos cerca de las colonias de sus presas existiendo una correlación entre el número de huevos depositados y el número de pulgones presentes. Las larvas (Figura 2) varían de color según la especie, desde verde a crema. Son de tipo vermiforme, no poseen una cabeza bien definida siendo sólo visible el aparato bucal retráctil que utilizan para capturar sus presas y alimentarse de ellas. En el extremo opuesto presentan un par de espiráculos, estructuras utilizadas para su respiración. Las larvas pasan por tres estadios larvarios, aumentando de tamaño en cada uno de ellos. En su último estadio larval pueden alcanzar una longitud aproximada de 9 mm. Una vez que las larvas han alcanzado su máximo desarrollo, dejan de alimentarse y se fijan en alguna superficie protegida para formar el pupario (Figura 3). Las pupas son de tipo coartada, con una longitud aproximada de 5 mm. Su color es variable dependiendo de la especie siendo los colores más comunes crema y verde. Finalmente, después de transcurridos algunos días, en función de las condiciones ambientales, emergen desde el pupario los adultos (Figura 4), individuos de tamaño medio que pueden oscilar entre 6 y 7 mm. Un carácter distintivo de los sírfidos es el mimetismo con abejas dado por las franjas en la parte superior del abdomen conocidas también como máculas y que permiten además, diferenciar algunas especies. A continuación (Figura 5), se expone una clave pictórica para el reconocimiento de algunas especies de sírfidos presentes en Chile, de acuerdo con los patrones de las máculas. SÍRFIDOS DEPREDADORES DE PULGONES Una característica que hace de los sírfidos eficientes agentes de control de pulgones radica en que las hembras adultas tienen la capacidad de detectar colonias de pulgones y depositar sus huevos muy cerca de ellos, asegurando con esto el alimento para su descendencia. Esta capacidad favorece una rápida reducción de las poblaciones emergentes de pulgones u otras plagas. Las larvas capturan a sus presas con ayuda de sus poderosas mandíbulas, desprendiéndolas con fuerza de la superficie de los cultivos. Si las presas son pequeñas pueden engullirlas completamente para luego expulsar solo su exoesqueleto. Si las presas son de mayor tamaño, las larvas perforan con su aparato bucal su exoesqueleto para succionar rápidamente sus fluidos
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