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¿Es la agricultura vertical y de interior el negocio de más rápido crecimiento en el mundo?

La agricultura de interior es competitiva. Mientras haya tanto espacio en blanco para que las granjas verticales y los invernaderos de alta tecnología cultiven y vendan productos a nivel regional, hay empresas que cuentan con respaldo financiero, pero parecen haber estado luchando por la atención de los inversores durante años, con grandes anuncios que, a menudo, carecen de sustancia. Entonces, ¿quién lidera realmente la carrera?

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Industria de cannabis medicinal: los pasos claves que derivaron en la legalización

El año 2015 fue clave para la industria de cannabis medicinal de Colombia ya que se inició el desarrollo de la base legal para normar el cultivo, aunque en el 2017 fue donde se dio un gran salto.  Actualmente son dos los modelos de negocio más atractivos para los inversionistas, la producción de semilla para comercializar y la siembra para vender materia prima para transformar en derivados de cannabis. De acuerdo con la directora legal de 613 Partners, Juliana Salazar, la industria de cannabis medicinal colombiana se está especializando en modelos de negocio específicos para cada componente de la cadena.

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Enfermedades bacterianas en frutales, una realidad incomoda

Dra. Cecilia Ramos B., Académica Universidad de Las Américas (UDLA), Co-Fundadora Laboratorios Diagnofruit Ltda, Miembro SOCHIFIT y AMICH. cramosb@udla.cl Héctor García O., Co-Fundador y Gerente Gral. Laboratorios Diagnofruit Ltda, Miembro SOCHIFIT y AMICH. hgarcia@diagnofruit.cl Más de alguien podría señalar que bajo nuestra realidad hablar de bacterias es sencillo, debido a que es un capítulo más bien corto en los libros y cátedras de fitopatología; sin embargo, en la realidad es una de las áreas más complejas en términos de etiología, epidemiología y control, historia que se puede volver una verdadera pesadilla, cómo podremos ver más adelante. Como ejemplo del impacto de las bacterias en la fruticultura moderna, dos enfermedades bacterianas han remecido mundialmente el rubro en los últimos años. La primera es conocida como Huanglongbing o Enfermedad del Dragón Amarillo, que ha generado un trabajo incansable y acelerado de muchos investigadores para revitalizar la industria de cítricos en USA y otros países donde las pérdidas han sido multimillonarias; el agente causal Candidatus liberibacter spp. aún lleva en su nombre un accesorio provisional “Candidatus” esto debido a que el microorganismo aún no se puede cultivar, lo que multiplica las dificultades de estudio. (1). La segunda enfermedad, mucho más cercana a nuestra realidad, es el Cáncer Bacterial del Kiwi, causado por Pseudomonas syringae pv. actinidiae (Psa), una enfermedad mucho más nueva que la anterior, descrita por primera vez en la década de los 80´s en Japón (2) y luego a mediados de los 90´s en Italia (3); sin embargo, en esas primeras detecciones la enfermedad no fue más que una problemática local presentando una virulencia leve a moderada. Una década más tarde la situación cambió de forma dramática, y comenzó una real crisis descrita por primera vez en Italia (4) pero muy rápidamente avanzó por todo el mundo transformándose en una pandemia diezmando exitosas y valoradas variedades como Hort16A; para tener una magnitud del problema, en Nueva Zelandia se han estimado pérdidas entre €330-400 MM en el periodo 2012-2021. Entonces, ¿Qué ocurrió? ¿Por qué una bacteria pasa de generar una enfermedad leve a una de carácter pandémico y extremadamente agresiva? La respuesta se torna compleja a medida que avanzamos en el conocimiento, un aspecto a considerar es que Psa posee variantes genéticas, en este caso caracterizadas como biovares, la primera detectada en Japón se denominó biovar 1 y la de la pandemia y que, además está en nuestro país fue denominada como biovar 3 (5), pero esto no termina ahí, pues a la fecha al menos 6 biovares han sido descrito. No obstante, esto solo responde una parte de la interrogante, entonces vale la pena preguntarse ¿estaba oculta en China (6) y lo que ocurrió fue que la insertamos, sin saberlo, en nuestros sistemas productivos a través de material contaminado? o ¿es una variante reciente muy adaptada? Si bien las respuestas aún no son determinantes, conocemos algunas estrategias que poseen las bacterias para adaptarse y que son cruciales para establecer programas de control eficientes. BACTERIAS. EJEMPLOS DE ADAPTACIÓN A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN Sin duda, estos microorganismos poseen variadas técnicas para generar procesos que terminarán en progenies más adaptadas al entorno que quieren conquistar, a continuación, revisaremos rápidamente las más importantes. Hace algunos años asistimos a un congreso mundial en Portugal donde había un espacio para Pseudomonas, y un poster llamaba poderosamente la atención, titulaba algo así: “Pseudomonas: Sexo, Drogas y Rock‘n Roll…” que hacía referencia a dos importantes mecanismos de adaptación, el primero la capacidad de transmitir información genética a través de “simples” pasos (sexo) y el segundo la adquisición de resistencia a biocidas (drogas). Las bacterias poseen un mecanismo de transferencia de información genética, que algunos mencionan como un símil a reproducción sexual, con la diferencia que la transmisión de genes es horizontal. Para que ocurra esto debe haber una bacteria donadora y otra receptora; ambas bacterias se conectan a través de un “pilus” (puente) y la donadora comparte un paquete de genes con la receptora, dentro de ese paquete puede ir información para, por ejemplo, resistir bactericidas, metales pesados, síntesis de nuevas moléculas etc. Los paquetes génicos más comunes en Pseudomonas son plásmidos y elementos conjugativos integrativos (7). De esta forma, una Pseudomónido puede pasar información clave a una bacteria recién llegada al ecosistema, independiente de su especie, asegurando con ello el éxito del proceso adaptativo de diversas poblaciones dentro de los huertos, debido a esto lo complicado del control. A través de herramientas de análisis de última generación y para complicar aún más la situación, nos hemos dado cuenta de que las poblaciones, por ejemplo, en un cancro o flor atizonada, no solo están colonizadas por una especie de bacteria, sino que muchas especies coexisten y probables desequilibrios pueden terminar en la generación de una enfermedad en virtud del dominio de una o más especies patogénicas. En la figura 1 podemos observar un resumen de frecuencias de distintas especies bacterianas que detectamos en un solo cancro activo de cerezo, evidenciando como estas poblaciones co-existen, se comunican y cooperan para una colonización exitosa. PRINCIPALES BACTERIAS FOTOPATÓGENAS PRESENTES EN FRUTALES EN CHILE De acuerdo a la evidencia moderna, y a lo ya descrito, las bacterias actuarían formando bloques en los huertos; no obstante, existen aquellas altamente patogénicas que su sola presencia es una complicación en la producción sustentable. Probablemente la especie más conocida es Pseudomonas syringae pv. syringae (Pss), la que afecta plantas de carozo, pepita, kiwis, entre otros; actualmente ha adquirido especial relevancia por su poder destructivo en cerezos, el cultivo con mayor proyección en Chile. Agente causal del Cáncer o Cancro Bacterial, Pss es capaz de llevar a la muerte a las plantas, pudiendo también ocasionar tizón de flores y mermando la producción en la temporada. Recientemente, detectamos una variante, Pseudomonas syringae pv. morsprunorum (Psm) (8), muy similar a Pss en términos de daños y que actualmente se encuentra bajo control oficial por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Si bien en Chile no existen estimaciones claras de pérdidas por Pseudomonas en cerezos, la literatura mundial

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Larga vida a las frutas

Los procesos de postcosecha tienen el propósito de proteger y mantener la calidad de las especies hortofrutícolas desde el campo a la mesa del consumidor final. En esa línea, las empresas agroexportadoras recurren a las más óptimas soluciones tecnológicas para asegurar que sus productos lleguen en buenas condiciones al destino. En esta edición hacemos una revisión a las principales novedades en productos y servicios para postcosecha que se vienen desarrollando hoy en día.

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Un sistema radicular interactuando en un suelo vivo, es sustentable en el tiempo

Foto: Gentileza Dra. Viviana Escudero Alvaro Azancot Rebolledo Cuando pensamos en sustentabilidad productiva, sin duda alguna pensamos en las raíces. ¿Pero qué hacemos al respecto?: ¿Que estrategias definimos para optimizar el status de éstas? ¿Incorporamos analítica a nivel radicular para diseñar una estrategia productiva? ¿Trabajamos en proporcionar condiciones mínimas para su desarrollo exitoso? Sin duda estamos todos muy conscientes de que la sustentabilidad radicular es sustentabilidad productiva y lo que hagamos por mantener su capacidad de explorar, almacenar y exportar tendrá una implicancia directa en la calidad y condición del producto. Mantener potencial productivo del suelo es mantener potencial productivo de la especie que lo habite. Uno de los atributos dinámicos que más se pierde con el paso de los años es la calidad de aireación de los suelos y por lo tanto, su vida. Si hablamos de suelo productivo, hablamos de una buena capacidad de infiltración de agua y por ende aireación en profundidad de ese suelo. Bajo sistemas de producción intensivo tradicional, vamos perdiendo actividad biológica, afectando la dinámica en su química y alterando la normal resiliencia de los suelos y dando lugar a suelos compactados, inertes y vulnerables. Eso es perder potencial productivo. Entonces la apuesta es mantener ese potencial de suelo vivo. Un objetivo primario es flocular. Podemos flocular de diversas formas, pero es una acción necesaria en la mayoría de nuestros suelos. Como mantener el efecto floculador, es papel de una materia orgánica interactuando. Si debemos de agregarla, que esa agregación sea eficiente y en un volumen que probablemente supere con largueza lo recomendado en etiquetas cuando la promesa viene en forma de bidón. Compost, Humus de lombriz, ácidos húmicos y fúlvicos, guanos maduros, leonardita y una lista larga de mejoradores de suelo van a funcionar muy bien si se agregan en un volumen que tenga un efecto real en el perfil. El uso de una cobertera vegetal es recomendable como parte integrante de una estrategia de recuperación o mantención de suelo, así como el uso de “mulching”, ambas muy estudiadas y reportadas como sustentabilizadores de suelo y actividad biológica. Cuando hablamos de rizósfera, hablamos de interacción en el perfil. Esta interacción, es la relación natural que se establece entre los distintos agentes bióticos y abióticos presentes en el sitio. Mientras más rica sea la relación de la raíz con este sistema complejo, la posibilidad de que se estrese, enferme o pierda potencial productivo es mucho menor. Los sistemas productivos tradicionales se empobrecen por la pérdida de la comunidad biológica. Esto termina afectando la sanidad radicular en toda su dimensión. Desde hace muchos años, el estudio de la actividad biológica del suelo nos habla de la extraordinaria forma en que las plantas manejan el estrés a través del establecimiento de relaciones estrechas y permanentes con hongos del suelo. Comenzamos a reconocer, que estos hongos que llamamos Micorrizas, establecen relaciones simbióticas con las raíces de la mayoría de las plantas conocidas. Esta relación le permite a estos hongos obtener productos de las plantas que éstos no pueden producir. Las plantas por su lado y gracias a esta relación, ganan un segundo sistema radicular, por lo que decimos que las micorrizas son las raíces de las raíces. Sin el establecimiento de esta relación hace más de 400 millones de años, las plantas no habrían podido colonizar la superficie terrestre. En las endomicorrizas arbusculares las hifas se introducen inicialmente entre las células de la raíz y luego penetran en el interior de éstas, formando vesículas alimenticias y arbúsculos, de ahí su nombre. Es aquí donde se lleva a cabo el intercambio de nutrientes, minerales y agua: el hongo absorbe agua y minerales que luego transloca hacia la planta y en retorno la planta le provee azúcares y otros productos de la fotosíntesis al hongo. La morfología radical y el micelio externo de los hongos arbusculares determinan la utilización de iones de baja velocidad de difusión como fósforo, zinc y molibdeno. Aunque básicamente está descrito que la enorme red de hifas aumentará además la absorción de nitrógeno, magnesio, calcio, manganeso, cobre y otros. Estas hifas pueden absorber nutrientes en toda su extensión a diferencia de las raicillas que lo hacen desde sus ápices. Si bien nutricionalmente es importante esta relación, las vesículas de la endomicorriza son capaces de almacenar agua y minerales para mejorar el manejo del estrés en las plantas en momentos en que éstos falten. Bajo condiciones de alta salinidad son capaces de “aislar” cationes y iones salinos en sus vesículas manteniendo el buen funcionamiento del hospedero. En resumen, la simbiosis micorrízica aumenta de forma marcada la absorción de nutrientes como el nitrógeno, el potasio, el calcio, el zinc, el magnesio y especialmente el fósforo; mejora el transporte y la absorción de agua en el vegetal, así como la resistencia de la planta huésped a la sequía (Merryweather y Fitter, 1996; Alkaraki y Clark, 1998; Rivas, 1997 y Alkaraki, 1998). (Thompson, 1993; Parniske, 2008; Smith et al., 2011; Baum et al., 2015; Berruti et al., 2016). Zhao et al., 2015  remarca el papel antiestrés por sequía al mantener la producción de azúcares. Se plantea en numerosas publicaciones, que las hifas del hongo estarían mejorando también la estructura de suelo a través de exudados como la glomalina, una glicoproteína que acomplejaría y estabilizaría los agregados de partículas del suelo, optimizando aireación y consiguiente actividad biológica. (Smith and Read, 2008; Leifheit et al., 2014) Esto es fundamental cuando queremos mantener la calidad de infiltración de agua y oxigenación en profundidad de los suelos. La buena noticia es que este sistema hifal, es una fábrica de agregadores de suelo permanente, está vivo. Otro de los aspectos fundamentales, es el aporte de las micorrizas en preparar a la planta para defenderse de estrés biótico como el ataque de hongos, bacterias y nemátodos (Whipps, 2004; Pozo and Azcón-Aguilar, 2007; Veresoglou and Rillig, 2012; Yang et al., 2014). La cantidad de información es abrumadora y concluyente respecto a que las micorrizas arbusculares pueden considerarse como un efectivo agente biocontrolador actuando a nivel

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