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Mejoramiento de la condición física de suelos arcillosos en huertos de paltos mediante la aplicación de concentraciones crecientes de enmienda húmica POW HUMUS®

  Introducción Los huertos de paltos en Chile, frecuentemente se encuentran afectados en su productividad por problemas asociados a limitaciones en las características físicas del suelo, con la presencia de texturas franco-arcillosas, muchas veces en mezcla con arcillas densas (Figura 1). En esta condición, las labores de preparación de suelo favorecen la aireación y el drenaje., pero una vez que el suelo se ha asentado, disminuye la aireación, aumenta la retención de humedad en capacidad de campo y subsecuentemente la macroporosidad disminuye. De esta manera, el suelo reduce su capacidad de conducir agua y aire (Van den Akker y Schonning, 2004). Algunas implicancias de la densificación del perfil de suelo afectan el desarrollo de las plantas, originándose pérdidas de nitrógeno por desnitrificación y aumento de la concentración de CO2 en el perfil, que provoca asfixia de raíces, fermentación de tejidos y una mayor susceptibilidad a la aparición de pudriciones de raíces asociadas a Phytophthora cinnamomi. El estrés generado causa también la aparición de hongos de la madera y consecuentemente, sobreviene la pérdida de la capacidad productiva del huerto. De esta forma, recuperar la productividad de un huerto debe comenzar por restaurar la condición aeróbica del suelo en complementación con alguna estrategia de estimulación rizogénica. El uso de sustancias húmicas (SH) puede ser una solución sustentable, generando una mejora de la agregación y estructuración del suelo, incrementando su capacidad tampón y de intercambio catiónico, la biodisponibilidad de nutrientes como el hierro, el fósforo y el zinc, y aminora toxicidad por metales pesados (Rose et al., 2014). Según Rose et al., (2014), el efecto de la aplicación de SH en el crecimiento de ramillas y raíces dependerá en un 46% de la dosis de SH aplicada al suelo y entre un 23% y 27% de la naturaleza de dicha SH. Así, nuestra hipótesis es que la aplicación de SH sería capaz de revertir la compactación del suelo y mejorar la aireación del perfil del suelo, y en consecuencia, favorecer la recuperación del perfil de raíces de un huerto de paltos. El objetivo del presente trabajo es determinar la concentración óptima de SH provenientes de leonardita para reacondicionar el suelo de una plantación de paltos cv Hass en ladera de cerro. Material y Método El estudio fue realizado en una plantación de paltos cv. Hass de 4 años, en marco de plantación 4 x 2,5 m, emplazada en ladera de cerro con pendiente de 30%, en la comuna de Illapel, provincia de Choapa, Chile. El huerto fue establecido en un suelo franco arcilloso, en camellones con piedras comunes, con zonas que presentan un substratum arcilloso que aparece entre los 40 y 50 cm de profundidad, que en ocasiones ha quedado mezclado con el suelo del camellón. El sistema de riego corresponde a microaspersores de 20 l/h. Los tratamientos consistieron en concentraciones de 15, 30, 45 y 60 kg/ha  de POW HUMUS (82% ácido húmico + 3% ácido fúlvico),  aplicados el 6/2/2016 sobre cuatro parcelas correspondientes, cada una de superficie aproximada de 1 hectárea. Al momento de asignar las parcelas a cada tratamiento, los árboles presentaban algún nivel de aflicción por asfixia radicular, la que se evidenciaba por una tendencia a acumular agua de riego, detención de la brotación de verano, amarillamiento del follaje y escaso desarrollo de raíces (Figuras 3 y 4). Por lo anterior, junto con la aplicación de SH, durante el verano y otoño se realizaron también inyecciones de fosfito de potasio formulado (20 cc/árbol) al tronco. Se realizaron mediciones de resistencia a la penetración y humedad volumétrica de suelo mediante sensor de capacitancia portátil en calicatas, sobre una grilla de cuadros de 20 x 20 cm en el sentido transversal del camellón entre dos plantas elegidas al azar. Las evaluaciones se realizaron a los 2, 50, 80 y 130 días después de aplicación. Resultados y discusión El cambio en la resistencia a la penetración del suelo (RP), se pueden observar en las Figuras 1, 2 y 3.  Todos los tratamientos evaluados disminuyeron la RP a los 130 días, a valores adecuados para el normal crecimiento radical, <70 Newton. Las dosis de 15 y 30 Kg/ha, lograron una reducción de la RP en un 43 y 31% respectivamente, con gradualidad, efecto que no se apreció  a los 80 días después de aplicación. Por su parte, la dosis de 45 y 60 Kg/ha de Pow Humus, comenzaron el ensayo con un RP mayor, no obstante, lograron reducir la RP consistentemente a lo largo de los meses de medición a valores promedio 67,7 y 66,5 Nw respectivamente. La aplicación de 45 Kg/ha redujo la RP en un 50% y el tratamiento de 60 Kg/ha disminuyó la RP en un 47%.    El contenido volumétrico de humedad del suelo fue evaluado junto con la RP. En la Figura 4 se presentan los valores promedios registrados en calicata. En abril, el suelo menos compactado resultó el tratamiento de 60 kg/ha con un mayor contenido volumétrico de humedad (0,35 m3/m3). El contenido de humedad mayor podría explicar parcialmente que un suelo presente una menor resistencia a la penetración, sin embargo, no sucede así en junio, cuando el contenido de humedad en el tratamiento 60 kg/ha es más baja (0,28 m3/m3), la resistencia a la penetración llega al mínimo de 66 Nw. Una situación similar sucede en el tratamiento de 45 kg/ha, ya que con contenido de humedad más bajo (0,19 m3/m3), la resistencia a la penetración también llega a 67 Nw. Complementariamente, el hecho de haber inyectado los troncos con fosfitos de potasio en el mismo verano en que se trataron las parcelas con tratamientos de SH, generó una respuesta de crecimiento de raíces notable, a pesar de la textura arcillosa que en ausencia de SH se habría manifestado de forma superficial. Sin duda, hay sinergia cuando los tratamientos de SH se combinan con inyecciones de fosfito de potasio al tronco, lo que favorece el restablecimiento equilibrado del contenido de agua y aire en el perfil de suelo, potenciando la respuesta rizogénica del árbol (Figuras

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Compromiso con el desarrollo e implementación de una agricultura de precisión sostenible

Ignacia Jiménez Todo agricultor en Chile se ha visto o se verá enfrentado a uno de los grandes desafíos de este siglo, optimizar el manejo del recurso hídrico. Es habitual pensar en esta problemática solo desde una perspectiva ambiental, el cambio climático ha provocado alteraciones en los patrones históricos de distribución de las precipitaciones, teniendo como consecuencia importantes modificaciones en los caudales de las cuencas que alimentan nuestra agricultura, lo que condiciona la disponibilidad de agua para riego. Sin embargo, mercados de destino cada día más exigentes demandan mejores prácticas agrícolas. Conceptos como huella de agua, correspondiente al volumen de agua dulce usado en la producción de un determinado bien o servicio, se vuelven cada vez más recurrentes y relevantes para el consumidor final. En este sentido, un objetivo importante lo constituye el apoyo ofrecido a los agricultores para comprender que las tecnologías de precisión, específicamente las de monitoreo de humedad en el suelo, tienen impactos no solo en el manejo eficiente del agua de manera de poder cubrir las necesidades de los cultivos, sino también que el aporte adecuado y oportuno va a tener impactos importantes en la calidad y condición del producto, como también sobre la protección del vital elemento. La programación del riego (cuando y cuanto regar), generalmente se ha planteado como una estrategia para abastecer los cultivos con suficiente agua para que las plantas transpiren a su máximo potencial durante la temporada. Estas decisiones se basan en apreciaciones visuales del contenido de humedad en calicatas, así como la demanda atmosférica calculada en base a bandejas de evaporación o estaciones meteorológicas. Las limitaciones asociadas a estos sistemas no permiten evaluar la extracción de agua versus la demanda atmosférica calculada, ni tampoco como se esta moviendo el agua en tiempo real dentro y fuera de la zona de raíces. El sistema radical de una planta es la base de su crecimiento posterior. Raíces sanas y bien desarrolladas, permitirán obtener plantas de vigor equilibrado que responderán productivamente respecto de sus potenciales genéticos. Es aquí cuando el monitoreo de la humedad de suelo cobra importancia como herramienta en la programación del riego, pues no solo indica cuándo y cuánto regar, sino también entrega una imagen clara e instantánea a lo largo de la temporada de como están funcionando las raíces y su estrecha relación con las condiciones de suelo. En la práctica, en el transcurso de la temporada, el suelo cambia constantemente, de acuerdo cambian factores como el clima, manejos culturales, disponibilidad hídrica, etc. Estos cambios son cada vez más evidentes en la medida que las tecnologías nos permiten medir estas diferencias en el tiempo.  Sumado a lo anterior, el desarrollo de los cultivos durante la temporada, generan requerimientos que en la medida que se conozcan pueden incluirse en los manejos agronómicos, logrando incrementos productivos relevantes. Estas tecnologías de monitoreo de humedad están disponibles en el mercado desde la década de los 90, sin embargo, su uso masivo lleva pocos años a disposición de los agricultores. Las razones de este comportamiento se deben por una parte al alto costo de implementación que tuvieron en su inicio y al escaso soporte técnico en el uso de los equipos e interpretación de la información generada por otro. El costo de inversión que requiere la adopción de esta tecnología es variable, ya que generalmente el número de sondas necesarias para representar la realidad de un campo difiere de acuerdo a las diferencias de suelo que en él se encuentren. Se debe encontrar entonces, un balance entre lo deseable y lo práctico. Por otro lado, las falencias en nuestro país del servicio asociado a la postventa de estos sensores tienen como consecuencia la perdida de fiabilidad en los sistemas, por cuanto sus usuarios no logran interpretar los datos entregados de manera apropiada o solucionar en forma breve las fallas de estos en plena temporada de riego. En muchos campos los sensores se encuentran abandonados o sus usuarios no confían en los datos entregados, manteniendo la toma de decisiones para el riego basados en métodos tradicionales (atmosféricos y/o perceptivos). AMecological tiene el conocimiento y experiencia para abordar el manejo con una mirada integral que permita hacer un uso racional de los recursos, ofreciendo soluciones transversales. No nos limitamos solo a definir tiempos y frecuencias de riego, sino más bien, proponemos soluciones de manejo a partir de los datos obtenidos por los sensores, pues entendemos que cada situación es particular y requiere un análisis específico. Nuestro sistema cuenta con una plataforma en línea, a la cual se puede acceder desde cualquier computador o dispositivo móvil con acceso a internet. Para simplificar la interpretación de datos, la interfaz se desarrollo de manera amigable y sencilla, que permite visualizar contenidos de humedad (% v/v), salinidad y temperatura de suelo en todo el perfil intervenido. Estos sensores se pueden seleccionar de manera independiente, lo que permite entender fenómenos localizados y a  diferente profundidad (como por ejemplo discontinuidades de suelo) y planificar manejos para dichas situaciones. Como consecuencia de la implementación de esta tecnología, nuestros clientes han reducido hasta en un 30 % el consumo de agua en la temporada, fundamentalmente debido al cambio del régimen hídrico (tiempo y frecuencia de riego), provocando un mejoramiento de las condiciones de suelo que permiten por una parte, evitar pérdidas por percolación en profundidad y mejorar por otra, los procesos de infiltración y de aireación del perfil de suelo. El desafío de hoy consiste en identificar las necesidades de los clientes y otorgar un servicio que se ajuste a sus problemáticas. No se puede separar el riego del suelo, ni el suelo de la planta, por lo cual, la relación SUELO-AGUA-PLANTA  representa el punto de partida desde el cual realizamos cada análisis en particular.

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Calcio, un elemento clave en la agricultura de exportación

La condición y calidad de la fruta es un tema que ha cobrado relevancia en la medida que se abren nuevas posibilidades de mercados en el mundo para la fruta chilena. La firmeza con que llega la fruta a destino es un parámetro de calidad esencial para su comercialización. A pesar de la importancia de esto, son pocos los estudios científicos que apuntan a comprender los mecanismos y factores determinantes de la firmeza del fruto. Cambios en las pectinas y hemicelulosas presentes en los polisacáridos de la pared celular, han sido propuestos como los principales responsables en los cambios de textura del fruto. Si bien, todavía se debe continuar con la investigación relacionada a esta temática, es sabido que, dentro de los macro y micronutrientes requeridos por las plantas, el calcio esta estrechamente relacionado a la condición y calidad de la fruta. El calcio en el suelo El calcio es el elemento alcalino más abundante en la corteza terrestre, puede pasar fácilmente de soluble a insoluble en la matriz de suelo, dependiendo principalmente de la condición de pH a la que se encuentra. Debido a su carga divalente y su bajo radio de hidratación, el calcio posee una gran afinidad con las arcillas y materia orgánica del suelo, formando complejos arcillo-húmico-cálcico estables, los cuales tienden a ser insolubles. Esta característica del calcio le permite generar un efecto estructurante en los suelos, jugando un rol fundamental en la estabilidad de agregados del suelo, permitiendo una adecuada infiltración de agua, aumento del espacio poroso e incrementando la capacidad de retención de agua del suelo. Adicionalmente, en condiciones de suelo afectados por sales, como suele suceder en la zona norte del país, el calcio juega un rol fundamental en su desplazamiento y lavado.  El calcio en el agua Múltiples análisis de agua de riego, principalmente en la zona central de Chile, muestran altos contenidos de calcio soluble, el cual no necesariamente se mantendrá en esta condición una vez que ingresa al perfil de suelo. Al encontrarse el calcio disuelto, éste, va a interactuar ante la presencia de otros elementos como carbonatos, bicarbonatos y fosfatos, que tienen la capacidad de formar sales insolubles al unirse con el catión, sobre todo bajo condiciones de pH alcalino. Es por esto, que muchas veces se puede tener un alto contenido de calcio, tanto en los análisis de suelo como de agua, sin embargo, la mayor fracción de éste se encontrará precipitado y no disponible para las plantas. Calcio en la planta y fruto El calcio puede ingresar a la planta vía apoplástica, por raíces jóvenes no suberizadas y una vez dentro se mueve principalmente vía xilema. El hecho de que se mueva vía xilema, lo convierte en un nutriente muy dependiente del flujo transpiratorio de la planta, observándose deficiencias en hojas jóvenes y frutos, dada su menor tasa respiratoria en relación a hojas maduras. A diferencia del resto de los macronutrientes, el calcio se encuentra en mayor concentración en la pared celular de los tejidos vegetales, producto del gran número de receptores de cargas negativas presentes en ella. En la lámela media, por ejemplo, el calcio se puede ligar a los grupos R-COO- del ácido poligalacturónico, que es el principal componente de las pectinas, para formar pectatos de calcio. Por otra parte, el calcio también se puede encontrar como oxalato, carbonato de calcio y calcio libre, localizado principalmente en las vacuolas y el retículo endoplasmático de la célula. El calcio juega un rol fundamental, en su forma de pectato de calcio, en la mantención de la firmeza de la pared celular y los tejidos de la planta. Esta condición en la planta está estrechamente relacionada tanto con la resistencia mecánica de los frutos, como con la resistencia de los tejidos al ataque de patógenos. El calcio estabiliza la membrana celular al actuar como puente entre los grupos fosfato y carboxilo de los fosfolípidos y proteínas ubicados en la superficie de la membrana. Esta capacidad le permite disminuir el efecto generado por diferentes condiciones de estrés, como heladas, además de reducir la tasa respiratoria de los tejidos frutales y sus pérdidas asociadas. Son por estas razones que el calcio es el nutriente de mayor importancia para una correcta postcosecha de la fruta. Tipos de calcio La principal fuente de calcio de uso agrícola en el país es el yeso o sulfato de calcio, otras formas como nitrato o cloruro de calcio son alternativas, sin embargo, todas estas formas traen elementos acompañantes que conllevan efectos secundarios en el manejo como el incremento de la conductividad eléctrica, cambios de pH, incompatibilidad de nutrientes, aportes de cloro (elemento negativo para numerosas especies) o exceso de nitratos. Por otra parte, el oxido de calcio aparece últimamente dentro de las opciones, siendo una alternativa de amplio uso que no presenta problemas ya que el calcio no se encuentra asociado a otros elementos. Manejo y experiencias de AMecological Entendiendo la importancia del calcio en la sustentabilidad del negocio frutícola, y su dinámica en el suelo y las plantas, en AMecological hemos elaborado eficientes manejos para mejorar los contenidos de calcio en pulpa y consecuentemente en la postcosecha de los frutos. Condición y momentos de aplicación Teniendo en cuenta el modo de ingreso de calcio en el tejido vegetal, es fundamental generar previamente una condición óptima de suelo que permita el crecimiento y desarrollo raíces. Los frutales, en su mayoría, presentan dos momentos durante la temporada en que el crecimiento radical se intensifica: en brotación y/o floración (primavera) y en postcosecha (verano). La aplicación de enmiendas de suelo, como ácidos húmicos, previo a los peaks de crecimiento de raíces, es clave para acondicionar el suelo y reducir cualquier limitante para su desarrollo. Al mejorar la aireación, reducir la compactación y solucionar problemas de anegamiento se va a potenciar el desarrollo de raíces finas, encargadas de la absorción de agua y nutrientes, como el calcio. De igual manera, es fundamental la aplicación temprana del calcio, es decir, al comienzo de la división celular en el

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