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Agromonte exporta 35 millones de tallos al año

Prácticas innovadoras, la clave para obtener claveles de calidad

Tras más de cuatro décadas, Agromonte se ha consolidado en la producción y exportación de claveles. Para conseguirlo, esta empresa de Cundinamarca ha diseñado un completo programa de manejo, desde la elección de las variedades hasta la poscosecha que, en este artículo, nos lo cuenta el gerente general de la empresa, Daniel Maldonado.

23 de Enero 2026 Ximena González Vidal
Prácticas innovadoras, la clave para obtener claveles de calidad

El clavel representa aproximadamente el 15% de las exportaciones de flores en Colombia. Su calidad y diversidad de colores conquista en los mercados más exigentes. Pero ¿qué hay detrás de esta flor? La respuesta es clara: todo un proceso que inicia desde la selección de las variedades y continúa con el manejo agronómico, la cosecha y poscosecha, que lleva el producto  hasta su destino final.

Daniel Maldonado es gerente general de Agromonte, una compañía que hace parte de la industria floral desde 1984 y que actualmente produce aproximadamente 3 millones de tallos mensuales, de los cuales entre el 70% y 75% es clavel estándar y entre el 25% y 30% es mini clavel.

Daniel Maldonado es gerente general de Agromonte

En estos más de 40 años, Agromonte, empresa ubicada en el municipio de Gachancipá, Cundinamarca, está en constante crecimiento y evolución, con el objetivo de proporcionar a sus clientes flores de excelente calidad.


“Hoy en día la empresa cuenta con sólo 16 hectáreas plantadas y aunque con esta dimensión Agromonte no es la finca productora de flores más grande de Colombia, si es una de las más competitivas al centrarse en la alta calidad, la mejora constante y la innovación”, explica Maldonado y añade que el proceso de producción, desde la siembra hasta la cosecha, es diferente para garantizar una alta calidad.

Eso les ha permitido competir con las grandes empresas del sector. “Somos de las primeras empresas del sector en ser 100% hidropónicos, una de las pioneras en el uso de paneles solares y en el reciclaje del 100% del agua utilizada para regar los cultivos. Además, el 70% de la cascarilla de arroz que usamos es reutilizada y 30% es cascarilla nueva que mezclamos para mantener su estructura”, precisa sobre un proceso que les ha permito ahorros importantes en uso de agua y energía, pero que, además, ha hecho que tengan productividades de 220 tallos por metro cuadrado, cifra superior al promedio de las empresas de su tamaño (unos 180 tallos/m2), manteniendo una alta calidad de la flor.

Estos resultados en productividad dependen de muchos factores, pero ha sido clave un proceso integral distinto que incluye un ‘confinamiento’ o ‘guardería’ para las plantas jóvenes, asegurando su calidad inicial y homogeneidad en campo. “Además, clasificamos y hacemos el armado de los ramos directamente en el campo, lo que reduce la manipulación de la flor y mejora la calidad de la misma”, dice el gerente de la empresa.

Una producción 100% hidropónica no es una casualidad, sobre todo porque unas de las principales limitantes del cultivo del clavel es el Fusarium oxysporum f. sp., causante del marchitamiento vascular que deteriora de manera progresiva raíces, tallos y hojas hasta llevarlo a la muerte. “Es una enfermedad que se transmite por el suelo y al tener el cultivo en hidroponía hemos logrado reducir muchísimo el efecto del Fusarium. Además, con este sistema no afectamos el suelo con fertilizantes químicos y al reciclar el agua que usamos hacemos un manejo ambientalmente amigable”.

El sustrato utilizado es cáscara de arroz; “Esa cáscara la reutilizamos después de ser sometida a un proceso de esterilización por vapor. Además, nuestras camas están diseñadas para recoger las aguas residuales (lixiviados) del riego que se reutilizan después de un proceso de depuración biológica disminuyendo el consumo de agua y evitando el impacto ambiental”, sostiene y añade que su sistema de reciclaje y tratamiento del 100% del agua, les permite ahorros de hasta el 50% en el agua consumida.

LA IMPORTANCIA DE SELECCIONAR LAS VARIEDADES

Para Agromonte lograr tener tallos de excelente calidad y poder llevar sus claveles a los mercados más exigentes, donde sobresale su principal socio comercial Japón representando cerca del 40% de su producción, debe seguir un arduo proceso en campo.

Lo primero, según destaca Maldonado, es la selección de variedades. Actualmente, la empresa maneja 50 variedades de clavel estándar y 30 variedades de mini clavel. Para elegirlas, la empresa está constantemente haciendo pruebas y analizando variables como color, estructura del tallo, cabeza floral, forma de pétalo, valor decorativo, comportamiento en el campo, productividad, sensibilidad, resistencia a enfermedades, vida útil en florero y tolerancia al envío. Siempre con retroalimentación de sus clientes.

Tras la selección de variedades, el directivo destaca que la empresa cuenta con un proceso que ha resultado ser fundamental en la calidad final de la flor: Después de la etapa de enraizamiento, las plantas son sometidas a un proceso de ‘confinamiento’ o ‘guardería’, con lo que buscan garantizar que las plantas que vayan a campo sean las mejores y las de mayor calidad. 

“En esta etapa de tenemos las plantas alrededor de seis semanas bajo condiciones especiales de temperatura y humedad relativa para obtener una planta ideal. Con esto podemos garantizar calidad y homogeneidad. Además, vamos a poder plantar las plantas grandes junto a las grandes, las pequeñas con las pequeñas y así tendremos también una competencia más estable”, explica Maldonado.

DE LA PRODUCCIÓN DE CLAVEL A LA PRODUCCIÓN DE LISIANTHUS

En 2018 Agromonte comienza a diversificar la producción, optando por lisianthus. “Es una flor muy hermosa con muchas formas y colores diferentes y, en general, con una gran vida en florero. En Colombia ha habido algunas pruebas, pero es muy difícil de cultivar. Sabíamos que sería un desafío producirlo y, al mismo tiempo, una buena oportunidad para ofrecer a nuestros clientes un producto diferenciado que no es fácil de encontrar”. Este año esperan alcanzar una producción mensual de 30.000 tallos que serán exportados principalmente a EE UU y Canadá.

RECOLECCIÓN, UN PROCESO MINUCIOSO

Maldonado destaca que, es necesario cortar las flores a la altura adecuada y cuidar los brotes que serán las futuras flores.

“Cortamos las flores temprano en la mañana. Además, todas las labores culturales las hacemos con mucho cuidado y en el momento de la cosecha también tenemos un proceso distinto. Nosotros clasificamos y armamos los ramos en el campo, es decir, cortamos la flor y hacemos el ramo en el mismo cultivo”, explica y añade que con esto tienen menos puntos de manipulación de la flor y por ende una mejor calidad.

De igual forma, y además del material vegetal, la fertilización adecuada y la mínima manipulación de la flor, la empresa se enfoca en la sensibilidad de la flor y sigue un riguroso proceso de poscosecha, asegurando que los cuartos fríos y los camiones refrigerados cumplan con todos los requisitos para preservar la calidad del clavel.

De acuerdo con información de la empresa, al llegar a la poscosecha, las flores se registran en una base de datos teniendo en cuenta el origen, variedad, cortador y el número de tallos. Una vez registrada la información, la flor pasa por un proceso de hidratación y empaque. Más adelante, cada caja es preenfriada para garantizar la temperatura adecuada para el envío final a cada cliente.

JAPÓN, EL PRINCIPAL SOCIO COMERCIAL

Del total de la producción, alrededor de 35 millones de tallos, un 40% se envía a Japón, que es el principal socio comercial de Agromonte.

“Japón es un mercado exigente en calidad y le da un alto valor al clavel; en la empresa hemos cultivado relaciones cercanas con nuestros clientes, adaptándonos a sus necesidades y utilizando sus comentarios para mejorar en forma constante”, sostiene el directivo.

Otros mercados importantes para la compañía incluyen EE UU (35%), Corea del Sur, Taiwán, Australia, Italia, Inglaterra, Francia, Alemania y Holanda. Asimismo, llegan a mercados más pequeños como Canadá e Israel y no descartan la posibilidad de llegar Nueva Zelanda y Georgia una vez la regulación nos lo permita.

Maldonado subraya que el clavel tiene una gran oportunidad en los diferentes mercados debido a su diversidad de colores y texturas, su durabilidad (14 días en florero), su resistencia al viaje y el menor costo en comparación con otras especies. “Existen variedades de clavel muy lindas y todavía hay mercados donde no se conocen bien sus características; eso nos abre grandes oportunidades para seguir mejorando y consolidar un negocio rentable”, concluye.

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