Perú articula agenda nacional para enfrentar el riesgo de cadmio en cultivos hortofrutícolas
El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego lideró la elaboración de la Agenda Estratégica Nacional Cadmio 2025–2030, una hoja de ruta que articula investigación, regulación y monitoreo para mitigar la presencia de este metal pesado en cultivos como palto y espárrago, claves para la agroexportación peruana.
Ante las crecientes exigencias regulatorias internacionales relacionadas con contaminantes en alimentos, el sector agrario peruano ha impulsado una estrategia nacional orientada a mitigar la presencia de cadmio en cultivos hortofrutícolas. La iniciativa se desarrolló a través de la Mesa Técnica para el abordaje estratégico de la problemática del cadmio para una agricultura peruana competitiva, sostenible y segura, creada mediante Resolución Ministerial N.° 0290-2024-MIDAGRI.
Este grupo de trabajo sectorial, liderado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), reunió durante catorce meses a instituciones públicas y privadas con competencias técnicas, regulatorias y productivas vinculadas a la cadena hortofrutícola. En el proceso participaron el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), Agromercado, el Instituto Peruano del Espárrago y Hortalizas (IPEH) y PROHASS.
El trabajo conjunto se enfocó en generar información técnica, coordinar acciones de monitoreo y fortalecer las capacidades del sector para enfrentar el desafío que representa la presencia de cadmio en cultivos de alto valor exportador, particularmente palto y espárrago.
Como resultado de este proceso se elaboró la Agenda Estratégica Nacional Cadmio 2025–2030 (AEN), un instrumento sectorial que organiza la intervención del Estado y del sector productivo bajo un enfoque integral. La agenda establece ocho estrategias y más de 35 actividades operativas que abarcan ámbitos como investigación científica, vigilancia sanitaria, regulación, fortalecimiento de capacidades productivas, generación de información territorial y comunicación sectorial.

Muestreo de suelos y frutos
Entre las primeras acciones contempladas se encuentran la elaboración de lineamientos técnicos para el muestreo de suelos y frutos, el fortalecimiento de la vigilancia en establecimientos de procesamiento, el desarrollo de información cartográfica especializada y la promoción de investigaciones orientadas a comprender los procesos de bioacumulación del cadmio en suelos y cultivos.
El cadmio es un metal pesado presente de forma natural en el ambiente —en el suelo, el agua y el aire— que puede ser absorbido por las plantas y acumularse en los tejidos vegetales. Aunque su presencia no altera las características visibles del fruto, niveles superiores a los límites establecidos por determinados mercados internacionales, especialmente la Unión Europea, pueden generar alertas sanitarias, controles adicionales o restricciones comerciales.
Por ello, la agenda busca fortalecer los sistemas de monitoreo y control a lo largo de la cadena productiva, así como consolidar evidencia científica que permita comprender las causas de la presencia de este elemento en los cultivos y definir estrategias de manejo y mitigación.
El proceso de construcción de la agenda incluyó diez sesiones de trabajo técnico y diversos espacios de diálogo regional en las principales zonas productoras del país. En estas instancias participaron más de 500 actores entre productores, empresas agroexportadoras, universidades, autoridades regionales y representantes de la agricultura familiar vinculada a estas cadenas productivas.
Desde el Instituto Peruano del Espárrago y Hortalizas (IPEH) señalaron que esta experiencia constituye un ejemplo de articulación público-privada orientada a responder de manera anticipada a los desafíos regulatorios que enfrenta el comercio internacional de alimentos. Según el gremio, la planificación técnica acompañada de respaldo presupuestal permite que el sector agroexportador cuente con herramientas para mantener la competitividad del país en mercados exigentes en materia de inocuidad.
La implementación de la agenda ya cuenta con una asignación presupuestal para 2025, destinada a fortalecer las capacidades institucionales del sector, avanzar en investigaciones y consolidar sistemas de vigilancia.