Persistencia de las lluvias amenaza el desarrollo de los cultivos de café en el departamento de Risaralda
De acuerdo con el Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros en Risaralda la prolongación de las precipitaciones ha impedido que los cafetos alcancen la fase fisiológica adecuada para una floración suficiente.
La caficultura en el departamento de Risaralda enfrenta un inicio de año marcado por la incertidumbre climática. Durante las últimas semanas, la continuidad de las lluvias ha empezado a alterar el desarrollo normal de los cafetos, justo en un momento clave del calendario productivo. Para los productores, el principal riesgo no está en el exceso de agua en sí, sino en su impacto sobre la floración, una etapa decisiva para definir el volumen de la cosecha del próximo año.
De acuerdo a una reciente publicación en el Diario del Pereira, en condiciones normales, el café necesita un periodo seco que provoque el estrés hídrico necesario para activar la floración. Sin embargo, la ausencia de ese descanso ha limitado la respuesta de las plantas, especialmente durante los meses de diciembre y enero, cuando se esperaba una recuperación del proceso.
Por ello, desde el sector cafetero regional advierten que, si las lluvias no dan paso a condiciones más secas en las próximas semanas, el efecto se reflejará directamente en la producción de 2026.
De acuerdo con antecedentes recogidos recientemente por medios nacionales, el Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros en Risaralda ha señalado que la prolongación de las precipitaciones ha impedido que los cafetos alcancen la fase fisiológica adecuada para una floración suficiente.
PESE A LOS FENÓMENOS CLIMÁTICOS, LOS PRECIOS SE MANTIENEN ESTABLES
Frente a estas circunstancias, las preocupaciones comerciales han pasado a un segundo plano para los referentes del sector. Si bien competidores como Brasil y Vietnam también enfrentan dificultades asociadas a fenómenos climáticos, en Colombia el foco inmediato está puesto en la persistencia de las lluvias y su impacto directo sobre la floración de los cafetos.
En paralelo, el contexto internacional ha entregado cierto alivio al sector, dado que los precios del café se han mantenido en niveles favorables; algo que ha permitido amortiguar parte del impacto económico de una eventual disminución en la producción. Este factor ha sido un punto necesario para sostener la estabilidad financiera de numerosos caficultores, incluso en un escenario agronómico complejo, aún cuando las condiciones productivas siguen marcadas por la incertidumbre climática.