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Biloxi fue pionera hacia 2010

México apuesta por el recambio varietal y la hidroponía en sus cultivos de arándanos para reforzar su presencia en EE UU

La elección varietal responde a criterios exigentes: superar las 20 toneladas por hectárea, idealmente desde el primer año, y alcanzar al menos 50% de fruta calibre jumbo (más de 19 mm), junto con buena firmeza y poscosecha.

19 de Febrero 2026 Equipo Redagrícola
México apuesta por el recambio varietal y la hidroponía en sus cultivos de arándanos para reforzar su presencia en EE UU

La industria del arándano en México atraviesa una etapa de redefinición estratégica marcada por el recambio varietal y la búsqueda de ventanas comerciales más rentables frente a la competencia sudamericana. El objetivo, en este proceso, es consolidar su posición como proveedor relevante para EE UU, aprovechando su cercanía logística y afinando su oferta varietal según las exigencias del mercado.

Eduardo Betancourt Esparza, asesor independiente en el cultivo de berries, fundador de BETABLUE e ingeniero agrónomo especialista en Zonas Áridas por la Universidad Autónoma Chapingo, en entrevista con Blueberries Consulting explica que, el arándano en México comenzó con variedades que marcaron una etapa muy exitosa. Biloxi fue pionera hacia 2010 y Ventura ganó terreno en los años siguientes. Sin embargo, señala que hoy gran parte de esas superficies ya ha sido reemplazada por genética más reciente, orientada a mejorar productividad y alcanzar calibres jumbo. 

“Aún quedan superficies de Biloxi y Ventura, pero son pocas: como máximo un 20% a 25%, principalmente en Michoacán, una de las zonas productoras de México”, comenta. A su juicio, Michoacán presenta condiciones especialmente favorables al ser una zona especialmente productiva que está a 2.000 m.s.n.m., con menos presión de plagas y enfermedades y temperaturas más bajas. “Eso permite que Biloxi y Ventura sigan siendo productivas y que el recambio varietal no haya sido tan intenso” comenta el asesor.

Incluso agrega que algunos campos cuentan con 10 u 11 años, con plantas longevas que continúan produciendo.

El escenario cambia en zonas más bajas como Sinaloa, Guanajuato y Jalisco, donde las condiciones son más adversas y el recambio varietal ha sido más intenso. En su experiencia, el proceso ya está muy avanzado.

 “En los campos que asesoro, queda alrededor de un 15% por hacer recambio varietal; ya me queda muy poco Biloxi y otras variedades antiguas”, señala. Luego explica que el recambio ha sido especialmente activo en los últimos tres años y que hoy varios campos están entrando en una etapa decisiva.

“En varios campos ya tenemos plantas de segundo y tercer año entrando a su madurez productiva. En estas zonas las variedades son más precoces que en áreas frías, por eso el recambio ha avanzado tan rápido”, concluye.

Qué buscan las nuevas variedades: productividad, calibre y postcosecha

Al abordar los criterios de selección, Betancourt pone énfasis en una ventaja competitiva que México mantiene a su favor: la cercanía a EE UU. A diferencia de Perú y Chile, nosotros tenemos el mercado muy cerca; en unas 18 horas podemos llegar a Texas”, comenta.

Sin embargo, subraya que esa ventaja no elimina la necesidad de elegir bien. “Aun con esa cercanía, miramos con atención la vida en postcosecha. Y hoy nos fijamos en la productividad y en el calibre, dos focos fundamentales en este momento”.

Sobre productividad, señala que el objetivo es superar las 20 toneladas por hectárea, idealmente desde el primer año. En calibre, agrega que se busca alcanzar un mínimo de 50% de calibre jumbo, con fruta sobre 19 mm.

Genéticas que lideran el recambio varietal 

En cuanto a qué variedades están sosteniendo este cambio, Betancourt indica que una parte importante del recambio en México proviene de genética de Fall Creek.

“Tenemos dos variedades muy buenas y productivas como Sekoya Pop, que es la variedad más plantada en el mundo, y la otra variedad con la que estamos trabajando es AzraBlue. Estas dos variedades, para mí, son las más productivas y las más idóneas para la mayoría de los proyectos que asesoramos”, afirma.

Además, valora resultados observados con genética de Planasa, mencionando Madeira, Manila y Maldiva. En su caso, precisa que la adaptación depende del territorio y la altitud. “De esas tres variedades, en lo personal, me gusta Madeira, pero para ciertas zonas por encima de los 1.800 m.s.n.m., son variedades muy adaptables”, señala.

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