Menor producción, buena pulpa y el desafío de la condición externa
La campaña deja una lectura mixta para el sector: rendimientos de pulpa dentro de rangos adecuados, alto porcentaje de colores claros y una dinámica comercial que avanza con cautela. Sin embargo, la presencia de manchas externas y la menor proporción de calibres grandes vuelven a instalar la cosecha como una etapa crítica para capturar valor.
Luego de una temporada 2025 especialmente alta en producción, que cerró con 182.771 toneladas cosechadas y consolidó a India como principal destino de la nuez chilena, la industria enfrenta en 2026 un escenario distinto: menor volumen, una cosecha más exigente en su ejecución y un mercado internacional que avanza con señales mixtas.
La estimación sectorial apunta a una baja productiva de entre 5% y 10% respecto del año anterior, lo que situaría la cosecha nacional en torno a 165.000 a 170.000 toneladas. El ajuste no sorprendió del todo. Después de un año de alta carga, especialmente en la zona centro, era esperable una menor holgura productiva. Sin embargo, el análisis de la campaña no pasa solo por el volumen.
La temporada deja una lectura más compleja: buenos resultados en rendimiento de pulpa y color, menor presencia relativa de calibres grandes, mayores defectos externos y una cosecha que, pese a contar -en general- con condiciones favorables, no siempre logró ejecutarse con la oportunidad que exige un negocio cada vez más sensible a la condición de la fruta.
Desde ChileNut, la mirada es que 2026 debe leerse como una campaña de ajuste, pero también como un recordatorio técnico para la industria. La nuez chilena mantiene ventajas competitivas relevantes en los mercados internacionales, especialmente por su calidad, condición de contraestación y posicionamiento comercial. Pero esas ventajas dependen cada vez más de la capacidad de sostener estándares en campo, cosecha, postcosecha y proceso.
“Fue una temporada que partió bien, con una buena acumulación de horas de frío, precipitaciones que ayudaron a iniciar el ciclo en forma favorable y un desarrollo normal del cultivo durante primavera y verano. Ya en cosecha, se dieron situaciones distintas entre zonas y una evolución más lenta de lo habitual”, plantea el presidente de ChileNut, Juan Esteban Rodríguez.

EL AJUSTE DESPUÉS DE UN AÑO RÉCORD
De acuerdo con el reporte de cierre de temporada 2025 de ChileNut, la producción nacional alcanzó 182.771 toneladas, una de las cifras más altas registradas por el sector. Sobre esa base, el sector entró a 2026 sabiendo que no era razonable esperar un comportamiento similar.
“Que la zona centro haya sido muy productiva en 2025, por supuesto que condiciona esta temporada. Había fruta, pero era menos que el año pasado, por lo tanto, el ajuste era natural”, sostiene Rodríguez.
La diferencia está en que esta vez el menor volumen no necesariamente vino acompañado de una temporada más simple. La cosecha se desarrolló con ritmos distintos según zona, con ventanas operativas que en algunos casos se alargaron y con una presión creciente sobre la calidad de cáscara.
En el sur, las lluvias de fines de marzo adelantaron el inicio de cosecha y modificaron el ritmo habitual de trabajo. En la zona centro, en cambio, no hubo lluvias relevantes en el momento crítico, pero sí condiciones de mayor temperatura y baja humedad relativa que retrasaron la apertura del pelón en algunos huertos, frenando el avance de la cosecha.
Así lo explica Fernando Cabrera, gerente agrícola de Pacific Nut, para quien una de las principales particularidades de la última campaña fue justamente el alargamiento del proceso. En su análisis, la cosecha no solo se extendió más de lo habitual, sino que también obligó a tomar decisiones con mayor precisión para evitar pérdidas de condición.
Para Cabrera, volvió a evidenciarse un aspecto central del negocio: en cosecha, el desafío no es solo sacar la fruta del huerto, sino conservar la calidad construida durante toda la temporada. “Los principales parámetros de calidad, como rendimiento, pulpa, cáscara, calibre y color, se ganan durante el año, y en cosecha hay que mantenerlos”, señala.

Por lo mismo, agrega, la coordinación con las plantas de despelonado y secado, los tiempos de entrada y la capacidad de reaccionar en forma rápida frente a eventos climáticos siguen siendo factores decisivos.
CALIDAD: BUENA PULPA Y COLOR, PERO MENOS CALIBRE GRANDE
Los datos de calidad de ChileNut muestran una temporada con indicadores positivos en algunos parámetros clave. En Chandler, el rendimiento de pulpa alcanza 49,2% en 2026, una cifra considerada normal y adecuada para la industria chilena. Si bien se ubica levemente por debajo del 49,4% registrado en 2025 y del 50,1% de 2023, está por sobre el 47,8% de 2024 y se mantiene dentro de rangos comercialmente favorables.
Para el gremio, este dato es relevante porque al inicio de la temporada existían ciertas dudas respecto del efecto que podían haber tenido algunas condiciones climáticas del verano, especialmente temperaturas altas, sobre el llenado. Sin embargo, el resultado fue mejor de lo que podía temerse.
En color, la lectura también es favorable. La suma de Extra Light y Light supera el 90%, con 73% de Extra Light y 19% de Light en Chandler. Esto confirma uno de los atributos tradicionales de la nuez chilena: una pulpa clara, competitiva frente a otros orígenes y alineada con lo que demandan los mercados de mayor valor.

Sin embargo, dentro de ese buen resultado general aparece una señal que merece atención: el aumento de nueces amarillas, que llega a 5% en 2026, frente al 3% de 2025 y 4% de 2024. Aunque sigue siendo un porcentaje acotado, el dato permite mirar con más detalle el efecto de los manejos de cosecha y postcosecha.
Desde la mirada productiva, Cabrera resalta la conversión del partido como uno de los puntos favorables del año, mientras que el rendimiento de pulpa se mantuvo dentro de rangos adecuados para la industria. No obstante, advierte que la temporada volvió a dejar una tarea pendiente en condición externa. “Nos quedamos en deuda con calidad de cáscara”, indica, aludiendo a una fruta más sucia y, en algunos casos, a una cáscara más débil o quebradiza que en campañas anteriores.
A su juicio, ahí confluyen distintas variables, entre ellas el efecto de las lluvias en algunas zonas, las condiciones de cosecha y aspectos asociados al manejo nutricional. Las diferencias territoriales también se hicieron notar: en el sur detecta una presencia más marcada de peste negra y de complejos sanitarios asociados a humedad y lluvias, mientras que en la zona centro aprecia mejores resultados en color y limpieza de cáscara, aunque con diferencias según huerto y manejo.
El calibre, en tanto, muestra una distribución menos favorable para los formatos de mayor tamaño. En Chandler, el calibre 36+ baja a 11% en 2026, frente al 13% de 2025 y 14% de 2024. Al mismo tiempo, los calibres medios se mantienen con alta participación: 32% en calibre 32-34 y 28% en calibre 34-36. Los calibres menores a 28 mm suben a 4%, mientras que el calibre 28-30 se mantiene en 7%.
La lectura técnica es que parte del volumen que en otras temporadas se expresaba en calibres grandes se desplazó hacia calibres medios y menores. No se trata de un colapso de calibre, pero sí de una curva algo menos atractiva desde el punto de vista comercial, especialmente para mercados que valoran fruta de mayor tamaño.

LA COSECHA VUELVE A QUEDAR BAJO LA LUPA
El punto más sensible de la temporada está en la condición externa. Según los datos de ChileNut, las manchas externas en Chandler alcanzan 15,5% en 2026, levemente por debajo del 16,9% de 2025, pero todavía muy por encima del 12,5% de 2024 y del 10,4% de 2023. También se observa un aumento de quebradas y trizadas, que llegan a 6,7%, frente al 5,9% de 2025, mientras que el pelón adherido alcanza 2,2%.
Aunque algunos de estos defectos pueden responder a condiciones climáticas, edad de huerto, nutrición, sanidad o características propias de cada zona, desde el gremio enfatizan que una proporción relevante se explica por manejo y oportunidad de cosecha.
En ese sentido, la temporada instala una advertencia: la fruta puede haber tenido buen llenado, buen color y un desarrollo agronómico correcto durante el año, pero si entra tarde a proceso, si permanece mucho tiempo expuesta o si no se seca oportunamente, parte de esa calidad se pierde.
Para Cabrera, el desafío de fondo sigue siendo cómo mantener estándares de fruta en huertos más adultos, con buenos niveles de luz, ventilación, nutrición y manejo, especialmente en condiciones donde los riesgos sanitarios siguen siendo altos. Más que un problema puntual de temporada, lo que aparece es una exigencia creciente por sostener calidad y condición exportable en escenarios cada vez más variables.
A diferencia de lo ocurrido con la condición externa, los defectos internos muestran una señal algo más favorable. En Chandler, las resecas bajan a 2,3% en 2026, desde 3,3% en 2025 y 3,7% en 2024. Las manchas internas se ubican en 1,2%, similares a 2025 y por debajo de los registros de 2023 y 2024. El daño de insectos baja a 0,2% y la mancha naranja cae a 0,3%, luego de dos temporadas en 0,8%.
Este comportamiento permite sostener que, más allá de las dificultades externas, la fruta chilena mantiene una base de calidad interna competitiva. Para los mercados, ese punto es relevante, especialmente en formatos de partido, donde la pulpa, el color y la sanidad interna son determinantes para la valorización. Sin embargo, en destinos como India, donde la nuez con cáscara tiene un rol central, la apariencia externa sigue siendo clave para capturar valor.

UN MERCADO MÁS LENTO QUE 2025, PERO CON SEÑALES DE MOVIMIENTO
En el plano comercial, la campaña se mueve en un escenario internacional más cauteloso. La percepción de mercado ha estado marcada por la presencia de fruta de distintos orígenes, especialmente Estados Unidos y China, además de la salida de la cosecha chilena. Esto ha generado una sensación de mayor oferta disponible y una dinámica de compras menos agresiva que en temporadas anteriores.
David Valenzuela, gerente general de La Invernada Export, estima que la principal diferencia de esta campaña está en la combinación de tres factores: una cosecha casi récord en Estados Unidos, mayores volúmenes exportables desde China y, en especial para Chile, una actitud de compra más cautelosa por parte de India.
“India ha tomado una posición un poco más cautelosa, de ir comprando de a poco”, dice Valenzuela. A diferencia de otros años, las compras más importantes no se concentraron necesariamente al inicio de la cosecha chilena, sino que comenzaron a mostrar mayor movimiento conforme avanzó la temporada.
Los datos de embarques permiten matizar esa percepción inicial de lentitud. Según la información compartida por ChileNut, a la fecha analizada los envíos chilenos de 2026 alcanzaban 17,82 millones de kilos equivalentes con cáscara. La cifra se ubica por debajo de los 22,32 millones de kilos registrados a igual fecha de 2025, pero por sobre los 15,41 millones de kilos de 2024. Es decir, el avance es más lento que el año pasado, pero no necesariamente débil en perspectiva histórica reciente.

India aparece como el principal destino de la temporada, con 4,26 millones de kilos equivalentes con cáscara embarcados en 2026. Le siguen Italia, con 2,97 millones; Turquía, con 2,72 millones; Marruecos, con 2,04 millones; España, con 944 mil kilos; y Brasil, con 593 mil kilos.
El caso de India es particularmente relevante. En el ambiente comercial se instaló la idea de que este mercado partió más lento, pero los embarques muestran que ya está tomando protagonismo. De hecho, a la fecha analizada, India registra más volumen que en 2025 y también más que en 2024, cuando se comparan los mismos cortes de avance.
La cautela, de todos modos, sigue presente. “India es un comprador clave porque mueve volumen y ayuda a limpiar stock, pero su ritmo de compra depende también de la oferta disponible desde otros orígenes, los precios internacionales y el comportamiento de sus propios canales internos.
A ello se suma Turquía, que aparece más lento, probablemente por la entrada de fruta estadounidense, mientras otros mercados como Marruecos muestran mayor dinamismo y ayudan a sostener el movimiento comercial,” señala el líder gremial Juan Esteban Rodríguez.
A ello se suma un contexto internacional de mayor incertidumbre. Valenzuela puntualiza que, además de la mayor oferta de Estados Unidos y China, el mercado está atento a factores como la guerra en Medio Oriente y sus eventuales efectos sobre la economía global. Más que el cierre comercial del Golfo, opina, el mayor riesgo podría venir de un eventual impacto sobre la inflación en Europa, donde hay señales de mayor cautela en las decisiones de compra.
Pese a ello, Valenzuela no ve un problema estructural para las ventas de la nuez nacional. Según plantea, Chile debiera colocar su cosecha 2026 sin mayores dificultades, apoyado en el posicionamiento de la fruta chilena en los mercados, su condición de contraestación y una oferta local más acotada.
Con todo, la campaña vuelve a mostrar que el resultado final no dependerá solo del volumen producido ni de la capacidad de vender la fruta, sino de cuánto valor logra defender cada lote en un escenario de márgenes más estrechos. Para la industria, el desafío será sostener sus fortalezas: pulpa, color, reconocimiento de origen y presencia comercial; reduciendo al mismo tiempo las pérdidas asociadas a cosecha, condición externa y oportunidad de proceso.