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Esencial para tener huertos productivos y fruta de calidad

Las berries mexicanas reclaman su bienestar sanitario

Arándanos, frambuesas, fresas y moras no están exentas de problemas fitosanitarios. Para el buen establecimiento de un huerto, es esencial contar con un material genético de calidad desde el vivero. Sin embargo, una vez establecidas las plantas en campo, la tarea más primordial es la del monitoreo contante del huerto. Así se evitará más de un dolor de cabeza entre los responsables de los ranchos.

23 de Julio 2024 Adrián Montiel y Rodrigo Pizarro
Las berries mexicanas reclaman su bienestar sanitario

Roya en frambuesa

Con una serie de factores los que determinarán el éxito o el fracaso de un huerto frutícola. Uno de estos componentes es la calidad de las plantas en el vivero. Y cuando se trata de un cultivo in vitro es primordial contar con todos los protocolos de sanidad vegetal para evitar la entrada de patógenos a las plantas que están creciendo en laboratorio.

“Esa es la mayor garantía”, afirma el Dr. Douglas Rodríguez, Director de Sanidad Vegetal de Planasa para Europa, Oriente Medio y África. “En el origen del proceso debemos asegurarnos de que estén bajo ciertas condiciones
que minimicen la entrada de posibles vectores”, añade sobre un tema que ha sido clave para poder establecer más de 37.000 hectáreas de cultivos, entre arándanos, fresas, frambuesas y moras en diferentes zonas del país.

-La sanidad en el vivero es un aspecto clave para el éxito del cultivo, ¿qué se debe tener en cuenta para que una planta crezca firme en el campo?

-Siempre existe la probabilidad de riesgo porque algo se puede escapar, sobre todo las infecciones sistémicas, que pueden afectar a cualquier parte de las plantas y no solo un órgano específico. Además, no están distribuidos de forma homogénea, por lo que se puede hacer un muestreo en la rama u hojas y puede que no detectemos ningún
virus, por ello es que debemos hacer muestreos de distintas partes de la planta para aumentar las probabilidades de detección. El tema de la sanidad debe ser la columna vertebral de todo vivero, porque se tiene una responsabilidad muy grande, por ejemplo, si se estuviese multiplicando un material infectado, que luego se diseminará en el huerto, en una zona de producción, una región o inclusive todo un país. Para las empresas viveristas la certificación sanitaria de su material es uno de los requisitos más importantes.

-Específicamente con las berries, ¿qué riesgos se corren?

-El gran peligro que corremos es que hay varios patógenos como virus que son asintomáticos. Si multiplicamos
una planta sin indicios de enfermedad y la enviamos a otro país, el sistema de vigilancia fitosanitaria de ese país
tomará muestras y podría detectar un patógeno, lo que podría, por ejemplo, cerrar el comercio de plantas, porque podría traer un problema mayor de infección. Por ejemplo, una de las columnas vertebrales es la implementación
de un sistema de muestreo de todas las aguas de riego. De esta forma, podemos saber si hay patógenos para des-
infectarlas. Muchas de estas aguas que se usan vienen de ríos o canales por lo que existe el riesgo que arrastren patógenos. Esto es algo que ocurre en todos los países.

Dr. Douglas Rodríguez.

ARÁNDANO, POCO AFECTADO POR ENFERMEDADES

-¿Cuáles son los principales patógenos que afectan al arándano y cómo solventar eso?

-Originario de EE UU, es en los últimos veinte años que ha crecido su cultivo en diferentes países, sobre todo del hemisferio sur (Chile, Perú, Sudáfrica, Namibia, Colombia o Ecuador), pero también en el otro lado del mundo (España, Marruecos, Serbia, China…). Quizás por el poco tiempo que aún llevan implantados en Sudamérica, se
trata de un cultivo ‘sano’, que no ha recibido los embates que sí han afectado a los cítricos o a la uva de mesa, por
ejemplo.

“Toma tiempo para que lleguen los patógenos y se establezcan, o que lleguen los vectores e introduzcan enfermedades. Eso está pasando con el arándano, que ha tenido más problemas con plagas que con enfermedades”, explica el Dr. Rodríguez.

Pero hay algunos patógenos que son clave: virus y fitoplasmas que generalmente son un poco asintomáticos, no producen problemas graves todavía. “Si tenemos un sistema de certificación, es poco probable que se tengan
problemas con virus o fitoplasmas o se tardará mucho tiempo en tenerlo”, sostiene.

Un patógeno que sí tiene incidencia es Phytophthora, que afecta mayormente la raíz y la corona de la planta y muy raramente sube a la parte superior para propagarse. “Los problemas ocurren cuando hay inundaciones o encharcamientos en el huerto, pero mientras tengamos un sustrato limpio y no haya problemas de encharcamiento, la probabilidad de tener una planta infectada es muy baja”, explica y recomienda que, aunque no se vean síntomas en el huerto, se ejecuten medidas realicen aplicaciones preventivas.

Donde sí hay que tener cuidado es con los virus, porque una vez que llegó es muy difícil erradicarlo, porque hay insectos que se dedican a propagarlo. “Es lo que ha pasado, por ejemplo, con el HLB de los cítricos, que es propagado por Diaphorina citri.

Agallas por Agrobacterium spp. en frambuesa.
– ¿Es muy difícil controlar un virus y erradicarlo?

-Es muy complicado. Los virus humanos se curan porque tenemos un sistema de anticuerpos que lo eliminan, pero en las plantas no existen anticuerpos. Las plantas tienen otros mecanismos de defensa diferentes a los vertebrados y entonces los virus no se eliminan, hay que eliminar la planta una vez infectada. Dependerá del sistema de monitoreo y diagnóstico de laboratorio para detectar un virus lo más rápido posible.

-La buena noticia para los arándanos mexicanos es que se trata de un cultivo nuevo y no se han expresado muchas enfermedades; la mala noticia, es que lo harán algún día. Y otra buena noticia es que hay conocimiento para atacar y controlar.

-Yo diría muchas porque si se ha presentado: la roya, algunos hongos de madera y, en baja incidencia, algunas pudriciones de frutos por Alternaria spp., Botrytis cinerea, principalmente. Pero hay conocimiento y también
creo que nosotros somos voceros de este conocimiento y creadores de esa cultura. A veces podemos ser irresponsables porque recuerdo en el caso del arándano y otros cultivos, que a veces se plantan sin tener en cuenta regulaciones fitosanitarias ni control. En varios cultivos como la zarzamora, podemos ser irresponsables porque
muchas infecciones van a las raíces y la planta que emergerá de esa raíz, lo hará con una infección. La buena noticia es que, si hacemos las cosas bien, podemos alargar mucho en el inicio de esa curva epidémica y después que se mantenga baja porque, siempre digo: ‘no pensemos que vamos a mantener las incidencias en cero todo el tiempo’.

FRESAS, PLANTAS MÁS DEBILITADAS POR EL CAMBIO CLIMÁTICO

La fresa puede presentar patógenos como Phytophthora cactórum y Phytophthora fragariae. Sin embargo, todas las alarmas saltaron hace unos pocos años cuando se encontraron brotes de Neopestalotiopsis spp., un hongo muy dañino que afecta, entre otros órganos, la corona y tiene la capaci- dad de matar a las plantas.

“En fresa entra por la raíz, invade los haces vasculares a nivel de raíz y corona, y después la planta ya no puede absorber agua y nutrientes y termina muriendo. Lo bueno de las fresas es que su ciclo es corto, entonces a veces
logramos obtener la producción, antes de que eso suceda”, explica el experto de Planasa.

Pero Neopestalotiopsis no es el único hongo que puede afectar a la fresa, ya que también están Fusarium oxysporum, Macrophomina phaseolina, Colletotrichum acutatum, Colletotrichum gloesporioides y Verticillium dahliae.

Scirtothrips dorsalis en fresa.

Enfermedades como oídio, botritis y alteranaria pueden arribar a la planta por la parte aérea (hojas, flores, frutos) y es más fácil de identificarlas, sobre todo si se cuenta con un buen sistema de monitoreo.

“Esto permite tomar medidas preventivas e incluso desarrollar modelos predictivos de acuerdo a las condiciones climáticas”, dice y lo ejemplifica con un sistema sobre las condiciones climáticas creado por la Universidad de Florida, en EE UU, donde se deja claro que si hay mayor humedad relativa y temperaturas óptimas para procesos infecciosos durante un período sostenido, hay un riesgo alto de botritis o de oídio.

“En México no tenemos eso, pero sí hay cultura: no tenemos los modelos, pero si se preveen días lluviosos, se aplican productos preventivos como Bacillus spp., Trichoderma spp. o peróxido de hidrógeno, por mencionar algunos”.

-¿Y los productores mexicanos o los responsables de los ranchos son conscientes y aplicados?

-Hay de todo. Con algunos hay que estar constantemente reforzando las ideas y hay quienes sí toman las
recomendaciones desde la primera vez. Los primeros dicen: ‘si mi abuelo lo hacía de tal forma y le funcionaba, ¿por qué lo voy a cambiar? Creo que estos modelos los van convenciendo, porque no podemos seguir trabajando como lo hacíamos hace 30 o 40 años atrás.

-¿El cambio climático es un tema crucial para la aparición de nuevas enfermedades y que estos se vuelvan más agresivos?

-Una consecuencia es que las plantas están más debilitadas. Hemos visto en Europa que, a falta de las horas frío, las plantas de vivero no han tenido las mismas características que las de años anteriores. En cierta forma, puede que estén más débiles como consecuencia del cambio climático, y debido a ello, los patógenos afectan mucho más a una planta débil. La otra vertiente es el triángulo de la fitopatología: la cepa patogénica, la variedad susceptible y las condiciones climáticas. Mientras no estén las condiciones climáticas pueden estar las otras dos y no va a pasar nada. Pero una vez que se dan las condiciones que trae este cambio climático, se manifestarán enfermedades y ocurrirán infecciones que antes no existían. Otro factor es la selección de cepas resistentes, lo que antiguamente controlábamos con un fungicida cada vez es menos efectivo, además de las crecientes restricciones en el uso
de moléculas sintéticas por parte de los mercados y los órganos de gobierno.

Oídio en estolones de fresa en Viveros.

FRAMBUESA, LA CLAVE ESTÁ EN EL MONITOREO

A nivel de sanidad vegetal, la frambuesa es muy similar a la fresa. Además de una serie de hongos, los fitoplasmas tienen poca incidencia, pero sí las bacterias sistémicas, que no tienen cura.

“Es afectada por Agrobacterium tumefaciens, Phytophthora cactorum, y la más importante, desde mi punto de vista, es la ‘roya tardía’, Aculeastrum americanum. “Cuando aplicamos productos de contacto, debemos hacerlo por el envés de las hojas y casi siempre se aplican por arriba o por el haz entonces hay que ser más cuidadoso y aplicar medidas preventivas como limpiar la parte baja de la caña para que se ventile bien y no comience la infección abajo. Un tema clave es que, una vez detectada la enfermedad, hay que empezar a tratar las plantas para evitar la propagación”, explica y añade que otras enfermedades importantes son botritis en la caña, oídio y Didymella applanata.

-¿Cómo se puede monitorear esta enfermedad?

-Hay que caminar los campos y hay que mirar. También hay que establecer sistemas de monitoreo, por ejemplo, en campos abiertos establecimos un sistema de monitoreo en W. En todas las líneas tenemos puntos de muestreo digitalizados con una Tablet, para que desde el campo, el monitoreador suba la incidencia al sistema y en tiempo real nos enteremos de lo que está sucediendo en los campos. Mirar el campo y las plantas es clave. Hay que hacer- lo una vez a la semana y el resto de la semana caminar de manera aleatoria. Eso nos permitirá hacer un buen monitoreo. Si vemos fo- cos y estos ya están diseminados, el control será muy complicado.

Botrytis de caña en frambuesa.

MORAS, HACIA UNA BUENA GESTIÓN DEL RIEGO PARA EVITAR PROBLEMAS

Hacer un buen riego y una buena gestión del agua son claves para evitar la presencia de Fusarium oxysporum en mora, enfermedades que entran por el sistema radicular y luego por la corona y desde allí suben por la caña, que se va tornando de color negro o café oscuro.

“Hay otra infección por oomiceto, Peronospora sparsa, que se trata con fosetil aluminio o metalaxil. En México los fitoplasmas no han sido un problema, como en Europa donde me ha tocado ver problemas más serios, aunque en México hemos tenido algunas detecciones muy localizadas”, sostiene el Dr. Rodríguez.

Xanthomonas fragariae en fresa.

VARIEDADES TOLERANTES O RESISTENTES

-En uva de mesa, los programas de mejoramiento genético ya buscan variedades tolerantes o resistentes a oídio, ¿ocurre eso también en las berries?

-Sería lo ideal y en eso se deben enfocar los programas de mejoramiento genético. Hoy en día, la mayoría de los trabajos de mejoramiento genético de las berries trabajan con plantas en condiciones naturales en un suelo, sin desinfectar y algunas se van muriendo. Se van quedando con las más sanas, pero eso no nos garantiza que sean 100% resistentes. No obstante, ya se vienen realizando investigaciones enfocadas a buscar resistencia a patógenos, basados en el uso de herramientas biotecnológicas como los marcadores moleculares, principalmente en fresa. Las variedades resistentes constituyen una herramienta muy importante ya que permitirán afrontar problemas futuros debidos al cambio climático y la disminución en el uso de moléculas químicas.

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