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Bioestimulantes en cerezos y kiwis

Herramientas para enfrentar el estrés y optimizar la productividad

La evidencia obtenida en ambos cultivos confirma que los bioestimulantes basados en extractos de algas se han consolidado como una herramienta moderna y sustentable dentro del manejo agronómico, capaces de fortalecer la fisiología vegetal y aportar resiliencia frente al estrés climático.

26 de Noviembre 2025 Rimundo Cuevas (gerente técnico de Abud & Cía), y Luis Ahumada (gerente de innovación y sostenibilidad de Abud & Cía)
Herramientas para enfrentar el estrés y optimizar la productividad

La fruticultura chilena atraviesa una de sus transformaciones más profundas. Los inviernos más cortos, las primaveras irregulares y los veranos con temperaturas extremas, sumados al déficit hídrico, están obligando a los productores a repensar la forma en que manejan sus huertos e incorporar estrategias que fortalezcan la resiliencia
de los cultivos frente al cambio climático.

En este contexto, los bioestimulantes se han consolidado como una herramienta clave para mejorar la eficiencia fisiológica de las plantas y su capacidad de adaptación frente a condiciones de estrés abiótico.

A diferencia de los fertilizantes o fitosanitarios, los bioestimulantes no actúan directamente sobre la nutrición ni sobre el control de plagas o enfermedades, sino que optimizan los procesos metabólicos internos de las plantas, permitiendo un uso más eficiente de los nutrientes y una respuesta fisiológica más equilibrada ante factores adversos.


EXTRACTOS DE ALGAS: CIENCIA APLICADA AL MANEJO FRUTAL

Raimundo Cuevas, Gerente Técnico Abud & Cía.

Entre los compuestos más estudiados y utilizados en fruticultura destacan los extractos de algas marinas, tales como la Ascophyllum nodosum, originaria del Atlántico Norte, y la Ecklonia maxima o “bambú marino”, que se encuentra a lo largo de la costa atlántica sur de África, desde el extremo sur de Sudáfrica hasta el norte de Namibia.

En el caso de Ascophyllum, esta alga contiene una alta concentración de moléculas bioactivas relacionadas con el manejo del estrés, como laminarina, alginatos y fucoidanos, además de polisacáridos, aminoácidos, vitaminas y antioxidantes.

Su composición única influye directamente en la división celular, el equilibrio hormonal y la actividad antioxidante de los tejidos vegetales, permitiendo a los frutales mantener su metabolismo activo y estable incluso bajo condiciones de estrés.

Por su parte, los extractos del alga Ecklonia maxima se han consolidado como bioestimulantes agrícolas de alto valor gracias a su exclusivo contenido de compuestos bioactivos.

Luis Ahumada, Gerente de Innovación y Sostenibilidad de Abud & Cía.

Entre ellos destacan citoquininas, auxinas, giberelinas y polisacáridos, que favorecen el crecimiento y desarrollo de las plantas al potenciar procesos fisiológicos y metabólicos clave, mejorando su vigor y su respuesta frente a condiciones de estrés.

 

BIOESTIMULANTES EN CEREZOS Y KIWIS

En el caso del cerezo, una de las especies más relevantes para la fruticultura chilena, los ensayos del Centro de Innovación Montefrutal (CIM) han permitido establecer momentos fisiológicos clave donde la bioestimulación resulta más efectiva. Durante la floración, por ejemplo, el uso de Ecklonia contribuye a una mejor fecundación, cuaja y retención de frutos, además de mejorar la germinación y elongación del tubo polínico.

Más adelante, durante el crecimiento del fruto, la bioestimulacióncon Ascophyllum estimula la expansión celular,lo que se traduce en un mayor calibre y una mejor calidad de la fruta, además de una mayor tolerancia a las condiciones de estrés abiótico.

En postcosecha, los bioestimulantes contribuyen a la regeneración de tejidos, fortalecen el sistema radicular y promueven la acumulación de reservas carbonadas y minerales, aspectos esenciales para una brotación vigorosa y equilibrada en la temporada siguiente.

En el caso del kiwi, las aplicaciones del extracto de Ecklonia favorecen una mejor fecundación y, por ende,
un mayor potencial productivo, ya que existe una estricta relación entre el número de semillas y el calibre de la fruta. Además, el CIM ha evaluado el efecto de las aplicaciones de Ecklonia sobre el polen, observando que aumentan significativamente la germinación (figura 1) y la elongación del tubo polínico (figura 2).

El kiwi —particularmente la variedad Hayward— se caracteriza por su sensibilidad al estrés abiótico, especialmente durante los meses de verano, cuando coinciden las altas temperaturas, la radiación y el déficit hídrico. Estas condiciones afectan directamente el crecimiento, la fisiología y la calidad de la fruta, por lo que se ha vuelto prioritario incorporar herramientas que mejoren la eficiencia fisiológica y reduzcan el impacto del estrés.

Ascophyllum nodosum.

VÍA RIEGO: UNA NUEVA FORMA DE APLICAR BIOESTIMULANTES EN KIWI

Si bien el extracto de Ascophyllum nodosum ha sido ampliamente utilizado en diversos frutales mediante aplicaciones foliares, las condiciones del cultivo de kiwi —la alta densidad foliar y las limitaciones operativas del parronal durante el verano— dificultan este tipo de aplicación.

Ante este desafío, se hace necesario explorar nuevas formas de aplicar los extractos de algas, siendo la aplicación vía dron o mediante el sistema de riego las alternativas más adecuadas durante el periodo estival. En particular, la aplicación vía riego mejora la absorción radicular, y el equipo técnico de Abud & Cía. ha reportado buenos resultados en los huertos donde se ha implementado esta estrategia.

No obstante, aún es necesario evaluar y validar más resultados antes de su masificación. En esta línea, el Centro de Innovación Montefrutal (CIM) se encuentra validando la aplicación de Ascophyllum vía riego y, como resultado preliminar, ha observado un aumento en la conductancia estomática, lo que permite a las plantas evitar condiciones de estrés (Figura 3).

En términos generales, se sugiere que los extractos de algas fortalecen los mecanismos de fecundación y tolerancia al estrés, permitiendo mantener la productividad y calidad del cultivo. Además, la aplicación vía riego en kiwi aparece como una alternativa eficiente durante los meses de mayor estrés abiótico, cuando las condiciones del parronal limitan las aplicaciones foliares.

La evidencia obtenida en ambos cultivos confirma quelos bioestimulantes basados en extractos de algas se han consolidado como una herramienta moderna y sustentable dentro del manejo agronómico, capaces de fortalecer la fisiología vegetal y aportar resiliencia frente al estrés climático.

Además, estudios recientes apuntan a que sus compuestos podrían también estimular la actividad de microorganismos benéficos del suelo y mejorar algunas de sus propiedades físico-químicas, generando un entorno más saludable para el desarrollo radicular.

Aunque estos efectos aún se encuentran en etapa de investigación, abren nuevas oportunidades para el futuro de los bioestimulantes naturales y su aporte a una fruticultura más eficiente y sostenible.

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