“El negocio del mango no será igual de rentable toda la vida. Hay que tener una visión de innovación constante”
La falta de agua e invertir tiempo y dinero en educar a los consumidores para aumentar el consumo del mango, son dos retos importantes del sector en el norte de México. Y es que Los Mochis se ha convertido en una zona ideal para producir esta fruta tropical, en una ventana tardía, que la hace optar a buenos precios en EE UU. También es clave dar al cliente una buena experiencia de sabor cada vez que consumen mango, y eso es algo que se consigue en campo, con manejos agronómicos adaptados a la situación actual del cultivo.
Poco a poco, el mango en México se ha ido desplazando hacia zonas del norte del país. Lo ha hecho para optar a producciones más tardías que, comercialmente, gozan de mejores precios en el principal mercado de destino, EE UU. Además, es una zona libre de tratamiento de hidrotérmico, un requisito que sí necesitan otros productores del país para poder exportar su fruta.
Ese rápido crecimiento ha hecho que solo en Los Mochis, Sinaloa, haya hoy en día 10.000 hectáreas (ha) instaladas, de las cuales 7.000 ha están en producción. Solo ocho atrás, en 2017, había 6.000 ha plantadas en esa zona productiva.
Tierra para seguir creciendo hay, pero el gran déficit es el agua. Ese es el gran desafío que enfrenta el mango en el norte de México.
“Es un desafío muy grande. Algunos productores no han podido obtener el agua que necesitan para su cultivo y eso definitivamente los ha puesto en una situación muy difícil, ya que el 95% del mango es agua”, explica Daniel Ibarra, presidente de la Asociación de Productores del Norte de Sinaloa. Pero no es el único. El otro es conseguir que el consumo aumente en el vecino del norte. “Las producciones en esta zona crecen a un ritmo del 10% anual, pero el consumo en Estados Unidos lo hace entre 3% y 4%”, añade.
-¿Por qué ha crecido tanto esta zona en los últimos años?
-Es una zona libre de tratamiento de hidrotérmico. Debido a ello, muchos productores han venido con esa intención de producir en esta zona. Lo segundo es que, por estar en la última parte de la producción, generalmente tenemos buenas ventanas comerciales. Quienes producen entre mayo y agosto, lo hacen en el ‘peak’ de producción y los precios de la fruta son más bajos.
-Es una zona donde hay tierras, pero también hay una escasez de agua.
-Correcto. De hecho, ahora se pararon las plantaciones nuevas por lo mismo, porque el agua disponible, no se la están entregando a plantaciones nuevas, sino solamente a los ranchos que ya estaban plantados. El tema es que sin agua no tenemos tamaño en la fruta, no tenemos peso y eso hace que mermen las producciones.
-¿Hay proyecciones de que siga creciendo aun sin tener agua?
-En los últimos dos años se ha detenido ese crecimiento y ahorita precisamente con ese tema hay plantaciones jóvenes que están vendiendo. Son plantaciones que ni siquiera tuvieron su primera cosecha y los agricultores ven que se les están muriendo por falta de agua y por eso están vendiendo sus huertos. ¿Por qué? Porque no tuvieron la oportunidad de hacer bien su plano, y las plantaciones jóvenes menores a cinco años no aguantan una sequía, no aguantan el hecho de tener un solo riego anual como lo estamos ahorita los que tenemos plantaciones más viejas.
Por eso, en un año normal, y teniendo las dotaciones de aguas necesarias para la producción, en Los Mochis se podrían estar produciendo unos 19 millones de cajas de 4 kg cada una. En 2024, se exportaron 17 millones de cajas.
Y eso ha traído consigo que, hoy en día, en los ranchos se realicen manejos agronómicos que antes no se hacían, sobre todo porque este es un sector donde se puede hacer frente a varios factores, pero no al clima. “Esta sequía ha hecho que los agricultores seamos más eficientes en el uso del agua. Y podemos llegar a serlo aún más, de acuerdo a las necesidades que vayamos teniendo”, explica sobre una zona productiva donde aún la tecnificación del riego no es un asunto prioritario. “Podría llegar a serlo, pero aún regamos con sistemas gravitacionales”, precisa Ibarra.
UNA MARCA PROPIA CON SENTIDO SOCIAL
Daniel Ibarra comenta que, con la creación de su marca de mangos Jaguar buscan apoyar a los jaguares. “Por cada caja que vendemos, donamos a una fundación que trabaja para salvar a los jaguares”, dice sobre una marca que llevan sus mangos variedad Ataúlfo y explica que, cada caja viene un QR donde se puede ver la ubicación de los jaguares que están apoyando, por ejemplo, con la compra de collares para monitoreo.
“Eso es precisamente lo que los clientes buscan: algo diferenciado. Si yo vendo mangos y otra persona también, pero yo estoy apoyando una causa, eso es lo que marca la diferencia. Por eso, apoyamos a una fundación que está al sur de Sinaloa, en una zona muy grande de 50.000 hectáreas donde protegen a los jaguares”.
EE UU EL GRAN MERCADO DEL MANGO MEXICANO
Hoy, la gran mayoría de la fruta se vende en EE UU y una parte se va a Canadá. “La verdad es que México tiene un gran vecino al lado, un gran cliente. Pero eso también nos ha hecho un poco flojos en buscar alternativas y también nos ha hecho ineficientes en buscar otros canales de distribución logísticos”, advierte el directivo.
-¿Cómo se ha comportado el mercado estadounidense en el último tiempo?
-En los últimos cinco años ha sido un mercado que ha ido al alza. La pandemia les dio a los perecederos un buen empuje, porque las personas empezaron a buscar productos frescos y empezaron a comer de forma más nutritiva usando más frutas y vegetales.
Ahora estamos en el primer pico de producción que es la festividad del ‘5 de mayo’, donde se hace la promoción más grande de mango en EE UU. Tenemos una gran oferta y vamos a continuar con una oferta sostenida hasta el mes de agosto.
-¿Los precios fluctúan mucho o son más bien estables?
-Están estables. Pero los precios se comportan muy escalonadamente. El mango no es así como los vegetales, que cambia el precio bruscamente, sino que cambian centavos. Aquí, rara vez cambian dólares de semana a semana.
-¿El precio también depende también de la variedad de mango y del calibre?
-Hay ocasiones en las que hay una sobreoferta de calibres grandes y a veces hay una sobreoferta de calibre pequeños. Y lo mismo pasa con las variedades. En ocasiones hay una oferta muy grande de Ataúlfo, pero, por ejemplo, ahora (a inicios de mayo, que fue la fecha de esta entrevista) casi no hay Ataúlfo. Es porque estamos en una transición de zona, hasta la transición de la zona sur de México, de Oaxaca, con la zona de Nayarit en Ataúlfo y no hay Ataúlfo ahorita suficientes.
-¿Cuánto sería un buen precio para el mango?
-El precio es relativo en el sentido de no todos los productores tienen su producto propio. La gran mayoría de los exportadores o empacadores compran producto de terceros y lo exportan. Entonces, los pequeños productores venden a lo mejor que pueda en un mercado spot. El margen que tratan de ganar es un 10% más o menos. Entonces decir este es un buen precio es algo relativo. Lo único que podría decir es que, si el producto fuera tuyo, ¿cuánto te cuesta a ti producirlo? Entonces, si te cuesta US$2 y estás recibiendo US$3 tú tal vez estás teniendo un buen margen. Pero si a ti el producto te costó US$2.80 o US$2.70 y te lo pagan en US$3, pues no prevalece.
-Si el cultivo está creciendo a tasas del 10% y el consumo crece entre 3% y 4% por ende, los precios bajan. ¿No han pensado en buscar o diversificar mercados?
-En la cuestión de otros productos sí, pero también se está pensando en la industrialización de la fruta, que eso es lo otro que también se va a dar. De hecho, hay una empresa que está empezando a procesar de forma local. Ellos cortan en fresco. Nosotros como grupo antes éramos 100% mangos, pero hace unos siete años empezamos con una conversión y ahorita somos 60% mangos y 40% vegetales y de esta manera estamos diversificando los riesgos de tener un solo cultivo.
-¿Y cómo grupo no han pensado en diversificar también industrializando esta fruta?
-Es un negocio totalmente distinto, pero industrialización de la fruta es uno de nuestros intereses, precisamente porque está en el mismo sector agroindustrial que es donde estamos enfocados. Está el mango congelado, deshidratado, liofilizado y en fresco. La verdad es que lo más importante de crear una empresa es tener el cliente. Entonces primero hay que tener el cliente para el congelado y después me pongo a hacer la empresa congeladora.
PENSANDO EN LA INNOVACIÓN
-¿Cómo ves el futuro del mango?
-El mango tiene un futuro estable. Sin embargo, como todos los negocios grandes, llega un momento en que alcanza su madurez. Y cuando eso pasa, es tiempo de ser más eficientes con los recursos. El negocio no será igual de rentable toda la vida. Por eso, hay que tener una visión de innovación constante. También es importante pensar en qué es lo que buscan los clientes. Por ejemplo, antes los limones sin semilla o las sandías sin semilla eran impensables. Hoy en día existen. Las uvas, las manzanas que no se oxidan… Entonces uno debe pensar: ¿qué quiere el cliente? Y de esa manera ir adaptándose. Tenemos que movernos con esas tendencias y con esa clientela que evoluciona. Pensar que todo seguirá igual siempre es un error. Tenemos que innovar.
¿Y cómo han cambiado los gustos del consumidor de mango?
El reto más grande que tenemos —y no hablo de los comercializadores, sino del National Mango Board, que se dedica a la promoción del mango en EE UU— es que el consumidor final tenga una buena experiencia de sabor cada vez que come un mango. ¿Por qué? Porque si tienen una mala experiencia, es muy probable que no vuelvan a consumir mango por mucho tiempo. Nos dejamos guiar por una mala experiencia y muchos de estos problemas surgen simplemente porque el cliente no sabe cuándo un mango está maduro, por ejemplo. La gran mayoría de los consumidores que sí saben son latinos o asiáticos. Pero en los otros sectores EE UU que es donde queremos crecer más, no saben cómo reconocer un mango listo para comer.
Es decir, falta educar al consumidor.
-Sí, hay que educarlos. También hay que facilitarles la experiencia. Por ejemplo, algunos supermercados ya están entregando mangos listos para el consumo. Esos son los retos que hay para que el consumo de mango siga creciendo y llegue a ser un producto como el banano, donde todo el mundo sabe cuándo está listo, cuándo está verde y cuándo está maduro. Eso es lo que buscamos con el mango: que la experiencia del consumidor sea positiva desde el primer contacto.
