El ABC del manejo de riego en nogales
En nogal, pese a ser uno de los frutales más demandantes de agua, no siempre más agua es mejor. Regar a riego pleno no asegura mayor producción y puede incluso reducir el calibre y aumentar riesgos sanitarios. La mejor estrategia es regar cuando se alcance la línea base de no estrés, no en la línea base de riego pleno, usando el DPV como referencia.
El nogal (Juglans regia) es uno de los frutales más demandantes de agua: en huertos adultos requiere entre 1.050 y 1.200 mm por temporada. En un escenario de sequía prolongada como el que afecta a Chile y Argentina, regar siempre al 100% ETc (riego pleno o riego a demanda) ya no es posible ni eficiente.
Además, el exceso de agua no asegura más producción: puede reducir el calibre de las nueces, disminuir el rendimiento, reducir la proporción de colores claros (Extra light y Light) de la mariposa y aumentar el riesgo de enfermedades de suelo como Phytophthora sp..
Este artículo presenta estrategias prácticas para optimizar el uso del agua y mejorar la productividad en nogales, basadas en nuestro trabajo científico (“Water stress thresholds for walnuts: stem water potential baselines to maximize yield and water productivity” recientemente publicado en Agricultural Water Management (Beyá-Marshall et al., 2025).
Allí definimos líneas base de potencial hídrico xilemático (Ψx) en función del déficit de presión de vapor (DPV), que permiten interpretar de manera más confiable el estado hídrico del huerto.
• La línea base de riego pleno o “fully-irrigated” representa el estatus hídrico de planta cuando el suelo está cercano a capacidad de campo bajo diferentes condiciones ambientales, caracterizado por el Déficit de Presión de Vapor (DPV).
• La línea base sin estrés o “non-stress” indica el valor límite o umbral de estatus hídrico permisible de la planta bajo condiciones de humedad adecuadas o suficientes, que no restringen el tamaño de fruto ni el rendimiento. Se trata del equivalente al Umbral de Riego (UR), pero utilizando a la propia planta como indicador.
También identificamos umbrales críticos de Ψx, asociados a disminuciones de 5%, 15% y 25% del rendimiento. Estos valores entregan al productor y asesor una herramienta práctica para tomar decisiones en escenarios de escasez de agua, permitiendo optimizar la productividad del agua, el rendimiento y la calidad de la nuez.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE MANEJAR BIEN EL RIEGO EN NOGALES?
El nogal es un cultivo altamente demandante de agua: entre 1.050 y 1.200 mm por temporada en huertos adultos, mucho más que otros frutales como la vid, el olivo o los frutales de carozo.
En condiciones de sequía prolongada, regar siempre al 100% ETc (riego pleno según la demanda hídrica máxima de cultivo) ya no siempre es posible, ni eficiente.
Además, el sobre-riego puede traer efectos negativos:
• Reduce el calibre y el rendimiento.
• Aumenta el riesgo de enfermedades de suelo como Phytophthora.
• Incrementa los colores oscuros en la pulpa de la nuez (light amber y amber).
Por lo tanto, para asegurar la sostenibilidad del cultivo, es necesario implementar estrategias que mejoren la productividad del agua de riego, entendida como la cantidad de nueces producidas por cada unidad de agua aplicada (riego + precipitaciones efectivas).
Un huerto con buena gestión hídrica debería considerar como indicador de eficiencia valores sobre 0,49 kg/m3 en Chandler y 0,66 kg/m3 en ́Serr ́.
¿QUÉ AVANCES HA HABIDO EN EL RIEGO EN NOGALES?
En los últimos años se han introducido en el cultivo distintas estrategias de riego deficitario, como el Riego Deficitario Controlado (RDC) y el Riego Deficitario Sostenido (RDS) (Lobos, 2020, 2021, Calvo et al., 2022).
Actualmente, se está estudiando la respuesta al déficit hídrico con diferentes portainjertos y variedades (Otárola et al., no publicado). Se han incorporado tecnologías más avanzadas para programar el riego, entre ellas las cámaras de presión de Scholander y las sondas de capacitancia conectadas a plataformas en línea.
También, durante los últimos años, se ha introducido al mercado un pequeño dispositivo electrónico llamado micro tensiómetro (FloraPulse®; Lakso et al., 2020), el cual se inserta en una rama del árbol para medir directamente el potencial hídrico xilemático del tronco o la “fuerza” con la que el árbol tiene que sus traer el agua del suelo, también conectado a plataformas en línea. Sin embargo, persiste una brecha tecnológica importante: se generan muchos datos de riego, pero aún existen pocas herramientas prácticas para interpretarlos y transformarlos en decisiones claras de manejo (Beyá-Marshall et al., 2021; 2022).
¿CUÁL ES EL INDICADOR MÁS CONFIABLE PARA PROGRAMAR EL RIEGO EN NOGALES?
Uno de los métodos más efectivos para optimizar la programación es definir umbrales de estado hídrico de la planta, donde el potencial hídrico xilemático al mediodía (Ψx) se ha consolidado como un indicador confiable en diversos frutales y también en nogales.
El potencial hídrico xilemático (Ψx), medido al mediodía, es hoy la herramienta más confiable para programar el riego porque:
• Integra las respuestas fisiológicas y productivas de la planta.
• Integra tanto la humedad del suelo como la demanda atmosférica.
• Está fuertemente correlacionado con el déficit de presión de vapor (DPV).
• Permite definir umbrales claros para decidir cuándo regar.
En condiciones de riego pleno, un nogal suele presentar un Ψx entre -0,3 y -0,5 MPa., valores inferiores (más negativos) a -1,1 MPa reflejan estrés severo, con síntomas visibles como amarillamiento y caída de hojas (Buchner et al., 2008; Fulton et al., 2014).

Sin embargo, para las diferentes especies (Figura 1), el Ψx varía de acuerdo a las condiciones climáticas del día (temperatura y humedad), por eso, ajustarlo en función del DPV mejora su confiabilidad como herramienta práctica de programación de riego (McCutchan y Shackel, 1992; Naor, 2006; Ferreyra et al., 2007; Gálvez et al., 2014; Corell et al., 2016; Shackel et al., 2021; Beyá-Marshall et al.; 2020; 2022;2025; William y Baeza, 2007).
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CONSIDERAR EL DPV EN EL ANÁLISIS?
En el campo, los valores de Ψx pueden variar de un día a otro por efecto del tiempo (temperatura y humedad del aire), incluso cuando el suelo tiene la misma cantidad de agua.
Estas variaciones no siempre significan un cambio real en la disponibilidad de agua para el árbol.
Por eso, no conviene usar solo un valor absoluto de Ψx, lo recomendable es calcular el déficit de Ψx o intesidad del estrés, es decir, comparar el valor medido con la línea base de riego pleno.
De esta forma, es posible distinguir si el cambio observado se debe a las condiciones ambientales del día o a un déficit real de agua en el huerto. Así, la línea base de riego pleno es una referencia para poder interpretar las mediciones de potencial hídrico y no un valor objetivo el cual debemos perseguir ni mantener en el huerto.
Cuando se define un valor objetivo de Ψx para programar el riego, este debe interpretarse como un rango de variación normal y no como un número fijo.
Considerar siempre el DPV al momento de medir ayuda a evitar errores de interpretación y decisiones de riego innecesarias. Como apoyo, se pueden usar tablas prácticas con los valores esperados de Ψx en nogal bajo riego pleno, ajustados según la temperatura y la humedad ambiental (Cuadro 1).

¿QUÉ REPRESENTA LA “LÍNEA BASE DE RIEGO PLENO”?
Es la relación entre Ψx y el DPV cuando el suelo está con alta humedad (Shackel et al. 1997), cercano a capacidad de campo (línea azul, Figura 2). En nogales, esta línea varía entre -0,3 y -0,5 MPa, dependiendo de la temperatura y humedad ambiental del día (DPV).
En la práctica, la línea base es un valor de referencia, que refleja cómo responde la planta bajo condiciones no limitantes de agua en el suelo, cercano a capacidad de campo. Resulta importante considerar que si el Ψx medido se mantiene muy cerca de esta línea por mucho tiempo, el árbol crece en exceso, compite con la fruta, aumenta el sombreamiento y se reduce el calibre, además de correr el riesgo de limitar el crecimiento de raíces por falta de oxígeno.
En nuestro estudio (Figura 3), las líneas de riego pleno para ‘Chandler’ y ‘Serr’ coinciden estrechamente con las reportadas por Shackel et al. (1997) en California, lo que confirma que el DPV es la variable más con- fiable para estandarizar el Ψx bajo distintas condiciones climáticas (McCutchan y Shackel, 1992; Naor, 2006; Ferreyra et al., 2007; Gálvez et al., 2014; Corell et al., 2016; Beyá-Marshall et al., 2021; 2022).
Sin embargo, también observamos que, aunque las relaciones Ψx–DPV fueron paralelas, hubo diferencias importantes entre variedades. En escenarios de mayor pérdida de rendimiento, ‘Serr’ mostró mayor tolerancia al déficit hídrico que ‘Chandler’. Esta diferencia confirma la sensibilidad varietal, un aporte novedoso de nuestro trabajo, y refuerza la necesidad de manejar los umbrales de riego (UR) de manera específica para cada cultivar.

¿QUÉ REPRESENTA LA LÍNEA BASE SIN ESTRÉS?
La línea base sin estrés representa la relación entre Ψx y el DPV cuando el árbol aún dispone de suficiente agua para mantener un buen rendimiento y calibre, pero sin regar en exceso. Es similar al concepto de umbral de riego, pero es un indicador medido en la planta (Figura 2).
A diferencia de la línea de riego pleno (que solo indica que el suelo está cercano a capacidad de campo), la línea sin estrés incorpora el desempeño productivo: es el rango donde el nogal puede producir de manera rentable, manteniendo o, incluso, aumentando la productividad y, a su vez, con mayor eficiencia en el uso del agua.
Con nuestra investigación determinamos que:
• En ‘Chandler’, la línea sin estrés varió entre -0,3 y -0,7 MPa.
• En ‘Serr’, entre -0,3 y -0,8 MPa.
En la práctica, manejar el riego entre la línea base de riego pleno y la línea sin estrés permite ahorrar entre 20–25% de agua sin afectar el calibre ni el rendimiento.
Este hallazgo es novedoso, porque hasta ahora la mayoría de las guías de riego (ej. Fulton et al., 2014) definían un rango único de no estrés, sin diferenciar entre cultivares ni considerar las condiciones ambientales (DPV).
Nuestros resultados muestran que ‘Serr’ tolera déficits más amplios que ‘Chandler’, lo que confirma la importancia de un manejo varietal específico (Figura 3).

Además, la línea base sin estrés puede usarse como referencia práctica para validar otras herramientas de programación, como el “punto de recarga” en sondas de capacitancia, ya aplicado en cítricos y paltos (Beyá-Marshall et al., 2021; 2022) o ser incorporadas como referencia en valo- res obtenidos con microtensiometro.
Cabe señalar que este resultado se construyó a partir de más de 2.000 pares de datos en nogales ‘Chandler’ y ‘Serr’, recopilados en 7 localidades de Chile y Argentina entre 2014 y 2024, bajo diferentes condiciones climáticas, estrategias de riego y cargas frutales (Lobos, 2020, 2021; Calvo et al., 2022).
ENTONCES, ¿CUÁL ES EL RANGO DE ΨX RECOMENDADO PARA EVITAR PÉRDIDAS PRODUCTIVAS?
Nuestros resultados muestran que el máximo rendimiento y calibre no se alcanzan en la línea base de riego pleno, sino con un déficit leve y controlado, expresado como la diferencia entre valor medido de Ψx respecto a la línea base de riego pleno (Figura 4):
• En ‘Chandler’, el rango óptimo es más estrecho: entre -0,10 y -0,30 MPa bajo la línea base de riego pleno, con un valor de déficit óptimo en -0,22 MPa.
• En ‘Serr’, el rango es más amplio: entre -0,15 y -0,40 MPa bajo la línea base de riego pleno, con un va-lor óptimo en -0,29 MPa.
Esto confirma que mantener siempre el Ψx en la línea base de pleno riego no maximiza el rendimiento, algo ya sugerido en estudios preliminares de Lampinen et al. (2010) y Shackel et al. (2020).
Un estrés leve y bien manejado ayuda a reducir el exceso de vigor y permite que el árbol destine más energía al fruto, sin afectar la fotosíntesis (Trentacoste et al., 2015).
Este principio es la base de las estrategias de Riego Deficitario Sostenido (RDS) y Riego Deficitario Controlado (RDC), que permiten ahorrar agua sin perder productividad.
Más allá de estos rangos, las pérdidas de rendimiento pueden superar el 25% (Figura 4).
Desde el punto de vista de manejo, conocer estos umbrales permite:
• Ajustar la programación del riego según la disponibilidad de agua.
• Priorizar sectores o etapas críticas en escenarios de escasez hídrica.
Diferenciar entre cultivares:
‘Chandler’ es más sensible al déficit de agua, ya que su línea sin estrés y la de pérdida del 15% son muy cercanas. Incluso pequeñas desviaciones pueden impactar en calibre y rendimiento.
En cambio, ‘Serr’ muestra una mayor tolerancia al déficit hídrico, con un rango más amplio de seguridad.
Este es otro aporte novedoso de nuestro trabajo: hasta ahora, las guías de riego no diferenciaban entre variedades, y nuestros resultados muestran que los umbrales óptimos deben ajustarse a cada cultivar.

¿QUÉ PASA SI SE RIEGA DE MÁS?
• Mayor riesgo de Phytophthora sp. en portainjertos sensibles.
• Menor crecimiento de raíces por anoxia.
• Frutos más chicos y mayor riesgo de caída temprana.
• Mayor proporción de semillas oscuras en algunas variedades (‘Serr’, ‘Howard’, ‘Tulare’) (Fields et al., 2020, Lobos, 2020).
¿QUÉ PASA SI FALTA DEMASIADA AGUA?
Cuando el déficit hídrico es excesivo, el nogal detiene su crecimiento y aparecen daños difíciles de revertir:
• A partir de -0,7 MPa en Chandler’ y -0,9 MPa en ‘Serr’, el árbol detiene el crecimiento
vegetativo (Fulton et al., 2002; Lampinen et al., 2010).
• Con valores de Ψx menores a -1,2 MPa, se observa defoliación severa, nueces con mala calidad de llenado y pérdidas irreversibles de producción.
Estos niveles de estrés deben evitarse a toda costa, ya que comprometen no solo la cosecha actual, sino también la producción de la temporada siguiente.
Nuestros resultados confirman que ‘Chandler’ es más sensible al déficit severo que ‘Serr’, lo que refuerza la necesidad de un manejo varietal diferenciado.
¿CUÁLES SON LAS ETAPAS FENOLÓGICAS CRÍTICAS?
El nogal no responde igual al déficit hídrico durante toda la temporada, hay etapas más sensibles en las que un mal manejo del agua y/o sales puede comprometer calibre, rendimiento e incluso la producción del año siguiente (Lobos, 2020, Calvo et al., 2022; Beyá-Marshall et al., 2024):
• Crecimiento de brotes (oct–nov): evitar déficits hídricos severos, ya que de esta etapa depende la floración futura.
• Expansión de fruto (nov–ene): es la etapa más crítica para el calibre; incluso déficits hídricos leves pueden reducir el tamaño de la nuez.
• Llenado de fruto (ene–mar): aquí sí se puede aplicar un déficit leve y controlado, que ayuda a ahorrar agua y mejorar la eficiencia, sin afectar el rendimiento (“Serr”).
• En resumen: no todas las etapas tienen la misma sensibilidad (Figura 5). Manejar el riego de acuerdo al estado fenológico permite priorizar el uso del agua cuando más lo necesita el nogal.

¿Y EL TIEMPO BAJO ESTRÉS, CÓMO AFECTA EL RENDIMIENTO?
El déficit de Ψx o intensidad del estrés (diferencia entre lo medido y la línea de riego pleno) es un indicador más estable que usar solo el valor absoluto. Este déficit se relaciona directamente con el peso de la nuez, el rendimiento y el vigor del árbol (Figura 4).
Además, permite estimar no solo el nivel de estrés en un momento puntual, sino también la acumulación de estrés (integral del estrés) durante toda la temporada.
En términos simples: Tanto si el huerto pasa muchos días con déficits leves, como si acumula pocos días pero con déficits más fuertes, habrá pérdidas en calibre y rendimiento, dependiendo del estado fenológico.
Esto le permite al productor llevar una especie de “cuenta corriente de estrés”, donde importa tanto cuán fuerte fue el déficit como cuánto tiempo se mantuvo.
Usar este criterio ayuda a ajustar el riego considerando la historia de la temporada, y no solo una medición puntual.
¿CUÁNDO DEBO INICIAR EL RIEGO EN PRIMAVERA?
No conviene comenzar apenas sube la temperatura. La recomendación es esperar a que el Ψx caiga por debajo de la línea base de riego pleno.
En la práctica: Inicie el riego cuando el Ψx esté entre 0,1 y 0,2 MPa por debajo de la línea base de riego pleno o entre -0,5 y -0,6 MPa. Aplique agua hasta llevarlo de vuelta a línea base de riego pleno a capacidad de campo o valores cercanos a -0,4 a -0,5 MPa.
De esta manera, el árbol aprovecha mejor el agua invernal, promueve el crecimiento de raíces y se evita un exceso de riego temprano, que puede generar vigor innecesario y caída de frutos.
¿QUÉ HACER EN COSECHA Y POSTCOSECHA?
La cosecha, tanto en Argentina como en Chile, ocurre entre marzo y abril, durante ese período se suspende el riego para facilitar el movimiento de suelo y la recolección de nueces. Después de la cosecha, con la caída de hojas y baja evapotranspiración, se pueden aplicar riegos de recarga para mejorar la humedad del perfil del suelo antes del invierno.
¿ES IMPORTANTE REGAR EN INVIERNO?
Si, es importante regar en invierno, a pesar de que la parte aérea está en receso, las raíces aún pueden crecer y, en el caso de que no haya lluvias, es importante recargar el perfil de suelo y lavar sales.
¿CUÁLES SON LASRECOMENDACIONES PRÁCTICAS?
• Medir Ψx al mediodía cada 10–15 días, idealmente justo antes de regar.
• Usar la línea base riego pleno como referencia, y manejar el huerto entre esa línea y la línea base sin estrés.
• Aceptar un déficit leve y controlado en la etapa de llenado (ej. -0,2 MPa en Chandler, -0,3 MPa en Serr), contribuye al ahorro de agua y no afecta ni el calibre ni el peso de la nuez.
Evitar el sobre-riego: no mejora la producción y aumenta los riesgos sanitarios.
• Ante escasez de agua, usar los umbrales de pérdida (5, 15 y 25%) como guía para priorizar sectores o etapas fenológicas críticas.
Con este manejo, es posible mantener alta productividad y ahorrar entre 20–25% de agua, clave para la sostenibilidad del cultivo de nogal en escenarios de sequía.
¿CUÁL ES EL PROTOCOLO DE MEDICIÓN DE ΨX EN NOGALES?
La técnica más confiable es con cámara de presión de Scholander. La medición debe hacerse siempre en un día soleado, al mediodía solar, entre 12:00 y 13:00 h solar, en hojas previamente embolsadas por al menos 1 hora, para asegurar que el potencial de la hoja se equilibre con el de la planta.
El protocolo recomendado es el siguiente:
1. Horario de medición
• Siempre entre 12:00 y 13:00 h solar (mediodía solar).
• Ese es el momento de mayor demanda atmosférica y donde mejor se reflejan las diferencias de agua en el huerto.
2. Selección de hojas
• Escoger 2 hojas maduras por árbol, ubicadas en brotes cercanos al tronco y en la parte media de la copa.
• Preferir hojas expuestas al sol.
3. Embolsado previo
• Cubrir las hojas con bolsas plásticas y papel aluminio al menos 1 hora antes de medir.
• Esto evita transpiración y permite que la hoja iguale su potencial con el tallo (Ψx).
4. Medición en cámara de presión
• Cortar la hoja embolsada justo al momento de medir.
• Introducir el pecíolo en la cámara y aumentar lentamente la presión hasta que aparezca la primera gota de agua en el corte.
• Registrar el valor (MPa).
5. Frecuencia
• Cada 10–15 días en temporada de riego.
• Idealmente justo antes de un riego, para captar el nivel máximo de estrés.
6. Interpretación
• Comparar el valor con la línea base de riego pleno (según temperatura y humedad del día; (Cuadro 1).
• Calcular el déficit de Ψx (=Ψx medido – Ψx línea plena).
• Usar ese déficit para decidir si regar o esperar.
¿CÓMO INFLUYE LA CARGA FRUTAL EN LA RESPUESTA DEL NOGAL AL RIEGO?
Cuando el árbol tiene una alta carga frutal, se vuelve más sensible al déficit hídrico (Naor, 2006; Beyá-Marshall et al., 2018; 2022; Sadras y Trentacoste.,2011). A su vez, un árbol con mayor carga frutal va consumir más agua que uno con baja o sin carga frutal.
En estas condiciones, el potencial hídrico xilemático (Ψx) suele alcanzar valores más bajos, dado que los estomas se mantienen abiertos para sostener la fotosíntesis y alimentar la alta cantidad de fruta.
Eso significa que el árbol sigue transpirando y produciendo, pero necesita estar en un rango de Ψx más alto (menos negativo) para no afectar el rendimiento comercial.
En la práctica: a mayor carga frutal, menor tolerancia al estrés hídrico el calibre y la calidad
se reducen más rápido si falta agua.
Por eso, en huertos con altas cargas frutales, es clave manejar el riego de forma más cuidadosa, evitando déficits prolongados que puedan impactar directamente en el tamaño y calidad de las nueces. En general, existe un efecto directo del aumento de la transpiración causado por la carga frutal, y, por lo tanto, los niveles de riego deberían ajustarse para tener en cuenta este efecto.
MENSAJE FINAL: GUÍA PRÁCTICA DE RIEGO EN NOGALES
• No siempre más agua es mejor: regar a riego pleno no asegura mayor producción y puede incluso reducir el calibre y aumentar riesgos sanitarios, especialmente en suelos arcillosos, compactados y/o con falta de aireación.
• El potencial hídrico xilemático (Ψx) es la herramienta más confiable para decidir el riego, ya que refleja tanto la humedad del suelo como la demanda del clima.
• El rango óptimo de déficit es:
– Chandler: entre -0,10 y -0,30 MPa bajo la línea base de pleno riego (óptimo en -0,22 MPa).
– Serr: entre -0,15 y -0,40 MPa bajo la línea base de pleno riego (óptimo en -0,29 MPa).
• Mantener al nogal, dependiendo de la variedad, en los rangos recomendados permite ahorrar entre 20–25% de agua sin perder rendimiento ni calidad.
• Más allá de estos valores, el riesgo de pérdidas aumenta rápido: se han identificado umbrales asociados a reducciones del 5%, 15% y hasta 25% del rendimiento.
• Un déficit hídrico leve y controlado puede ser beneficioso, ya que reduce el exceso de vigor y mejora la asignación de recursos al fruto.
• La decisión de riego debe considerar la variedad, la etapa fenológica y las condiciones
ambientales (DPV).

En resumen: la mejor estrategia es regar cuando se alcance la línea base de no estrés, no en la línea base de riego pleno, usando el DPV como referencia. Esto asegura productividad, calidad y ahorro de agua, claves para la sostenibilidad del cultivo de nogal en escenarios de sequía. En el Cuadro 2 se entrega una guía para uso e interpretación de Ψx en el manejo de riego deficitario en nogales.
Para ahondar en el riego de precisión en nogales, se sugiere consultar el artículo “Water stress thresholds for walnuts: stem water potential baselines to maximize yield and water productivity. Agricultural water management”. (Beyá-Marshall et al., 2025).