EgaFarms desarrolla una cadena de exportación de granadas en Tacna
En el árido sur del Perú, el consorcio empresarial EgaFarms lidera una cadena productiva que ya ha permitido exportar 21 contenedores de granada Wonderful. Con tecnología, asociatividad y una visión de desarrollo territorial, la meta es dar el salto en superficie cultivada en la actualidad de 80 hectáreas hasta las 300 hectáreas de granadas en los próximos cinco años.
Tacna, una de las regiones más áridas del país, se ha convertido en el epicentro de una transformación productiva inesperada: la exportación de granadas de calidad ‘premium’ a mercados internacionales. Lo que comenzó en 2017 como una idea de integración productiva entre emprendedores de EgaFarms y agricultores locales, es hoy una realidad con la exportación de esta fruta desde una región en la que no se venía sembrando granadas, pese a estar presente como imagen representativa de la fecundidad en la bandera de la región.
El proyecto germinó en los suelos desérticos de La Yarada con la importación de esquejes de la variedad Wonderful desde Israel, el respaldo técnico de asesores israelíes y la experiencia local tomada de cultivos exitosos en Ica. La elección de esta variedad no fue casual: adaptabilidad a condiciones extremas.

A través de un kit tecnológico que incluye genética y asesoría, se integraron 36 agricultores locales —hoy 26 permanecen activos— alcanzando 70 hectáreas en total, además de las 10 hectáreas que maneja directamente EgaFarms. “No quisimos ser una gran empresa agrícola, sino construir una cadena productiva que incluya a los pequeños productores”, resume Raúl Injoque, director socio de EgaFarms.
Para sostener esta visión, se creó una estructura empresarial sólida: EgaFarms como holding, Evergreen Agro como vivero, Granados del Sur como operador agrícola y un packing moderno en Tacna, que no solo procesa granadas, sino también naranjas y pitahayas de terceros. Este centro permitió que agricultores locales se convirtieran en exportadores, accediendo por primera vez a mercados como Rusia y Brasil.
EXPORTACIÓN RECIENTE A RUSIA
La campaña más reciente cerró con un hito: la exportación de 21 contenedores, principalmente al mercado ruso, atraído por la contraestación y la calidad de la fruta tacneña. Sin embargo, Injoque afirma que esto es solo el comienzo. “Queremos posicionar la ‘Granada de Tacna’ como una identidad global, al nivel de un Champagne o un Café Colombiano”, señala.
El crecimiento proyectado es ambicioso: alcanzar las 300 hectáreas en cinco años, consolidando el modelo de integración y elevando la productividad de las 20 toneladas actuales por hectárea a un potencial de hasta 40 toneladas. Más allá de los números, Injoque insiste en que el verdadero valor del proyecto radica en revitalizar la frontera sur del Perú con desarrollo productivo. “Una frontera viva se construye con empleo, identidad y cadenas resilientes. Cuando el desierto florece, el país entero florece con él”