¿Desistir o continuar?
En momentos en que la realidad golpea fuerte y nos obliga a tomar la decisión si desistir o continuar hasta que las condiciones vuelvan a mejorar, por el arranque de plantaciones u otros escenarios comerciales. En estas circunstancias se deben evitar decisiones emocionales, enfocándonos en realizar un buen diagnóstico de las condiciones particulares del predio, junto con una evaluación de los resultados de los manejos y aplicaciones realizadas.
Estamos en la fase de ajuste común en todos los frutales exitosos.
Esto no es nuevo. Las razones son distintas, pero tienen una base común, ser parte de un ciclo donde la rentabilidad es muy alta, se vuelve atractivo y se planta en forma exponencial, subiendo la oferta a niveles que bajan los precios por una mezcla de exceso de producción y una nula regulación nacional, que uniforme calidad o exigencias para no saturar mercados con fruta mala o calibres no comerciales.
Por otro lado, tenemos a todos los involucrados, aprovechando esta bonanza, en un frenesí, donde no se cuestiona mucho lo que se hace, ya que el cultivo da para errores. Se puede producir mal y tener retornos, hasta que… el negocio cambia.

En momentos en que la realidad golpea fuerte y nos obliga a tomar la decisión si desistir o continuar hasta que las condiciones vuelvan a mejorar, por el arranque de plantaciones u otros escenarios comerciales.
En estas circunstancias se deben evitar decisiones emocionales, enfocándonos en realizar un buen diagnóstico de las condiciones particulares del predio, junto con una evaluación de los resultados de los manejos y aplicaciones realizadas.
No hay margen para seguir actuando sin una justificación comprobable o seguir con la inercia de decisiones pasadas.
También se toman medidas drásticas de bajar costos, en ítems que afectan la calidad y producción. No se puede olvidar que parte crucial de seguir en el negocio es tener fruta de calidad, buena condición y rendimientos que permitan tener el margen de rentabilidad.
Dentro de estos análisis hay que considerar:
Zonificación y estatus de variedades. Hay zonas y variedades que ya no son y serán rentables, por la simple razón que están en una muy mala fecha comercial o roductiva y porque hay variedades de mejor desempeño, en la misma fecha. Sin embargo, esto no puede tomarse como una norma general. Ej: Arrancar todas las Reginas. Si tienes un cuartel de buen calibre y temprano, puede seguir siendo una opción. Si tienes calibres históricos bajos, con plantas débiles o enfermas, no tiene sentido seguir. Otro ejemplo son Sweethearts y Stella, que tienen problemas de llegada en fechas de alto volumen, por lo que es muy difícil justificar continuar con ellas. Las combinaciones son muchas, por lo que insisto, debe ser una evaluación predial.
Catastro. Sincere sus cuarteles y el potencial productivo o comercial de estos. Debe tener claro, si hay un historial que avale rendimientos y calidad. No trate de salvar cuarteles. Si produce en una fecha de alto volumen, con variedades de bajo calibre o mala condición, no busque extremar manejos que les prometan mejorar. En el campo generalmente se da más la tormenta perfecta que un mar calmo.
Poda y sistemas de conducción. Es clave ya que genera la base del calibre, producción y sostenibilidad. Tomar malas decisiones aquí, determinan el resultado. Por ejemplo, se busca mecanizar para bajar costos, lo que, a mi juicio, genera más problemas en esta especie que beneficios. También, evitar las excesivas intervenciones, buscando un orden más estético que funcional. Amarras innecesarias, eliminación de buenos materiales solo porque se “ven desordenados”, insistir en KGB que perdieron (o perderán) la formación y sus beneficios. Insisto, hay muchos manejos errados y que lamentablemente no son analizados y se siguen repitiendo. Observé su planta y evalué En lo personal para plantaciones que se están formando, recomiendo el eje en la variante EAA.
Riego. Tener claro cuánto y como regar en el predio, es causa directa de buenos resultados y menores gastos energéticos que regar por regar. De hecho, ya se ven productores dejando de regar para no subir costos, sinevaluación técnica. También lo contrario. Riegos excesivos que causan perdida de raíces, muerte de plantas y generan un costo mayor.
Programas. Es crucial realizar programas particulares. La industria se maneja mucho por programas generales, que son caros y no consideran características específicas. Es el mismo para variedades con y sin vigor. Con mayor o menor susceptibilidad a enfermedades. Es hora de preguntar si lo recomendado o usado, ha sido realmente útil. Si lo es, no lo cambie. Si lo necesita, úselo. Es más caro no producir bien. Hay mucha oferta de insumos en el medio, para poder realizar los programas completos. No se trata de elegir los productos más baratos, sino que evaluar que realmente se necesita usar.
Gestión. Resume mucho de lo anterior. Todo lo que se hace debe ser medible, evaluado y justificado. Para esto debe el predio que permita generar una información oportuna, para la toma de decisiones. Es hora de sincerar nuestro manejo y diagnosticar lo que realmente está aportando al éxito productivo. No es tiempo (y nunca debería serlo) el aplicar porque suma y no resta, o el ejecutar sin evaluar.
Podemos quedarnos culpando a la industria nacional, a los mercados o realizar nuestra propia introspección de que estamos haciendo mal. Deténgase y analice. Se llevará muchas sorpresas y puntos de mejora.