Cosechamos la energía del Sol y baja la cuenta de la luz
Los precios de los paneles solares en el mundo han disminuido a niveles que no se repetirán, mientras en Chile las alzas de la energía eléctrica han subido considerablemente. En consecuencia, vivimos el momento más oportuno para hacer la inversión que garantice un costo barato de la energía sustentable por más de dos décadas, incluso llegando a cero. La empresa AGRUM se distingue por ver en terreno las necesidades y condiciones particulares de cada empresa del sector agrícola, sin distinción de tamaño, acompañando el proyecto de principio a fin.

Al igual que el resto del país, el agro enfrenta un alza considerable de los costos de la energía eléctrica. Por otra parte, el déficit hídrico se refleja en el tema energético, debido a la necesidad de incorporar el riego presurizado, el alargamiento de la temporada de altas temperaturas o la necesidad de extraer el agua de pozos más y más profundos. La alternativa de generación con diésel resulta cara, a lo cual se suma el robo de petróleo en los campos.
Afortunadamente los sistemas fotovoltaicos siguen la tendencia contraria: los paneles solares han bajado de precio y su eficiencia aumenta. En la actualidad, bajo ciertas condiciones, se puede llegar a un 100% de ahorro de energía. Así lo explica Tomás Besoaín, ingeniero comercial, magíster en administración de empresas con mención en sustentabilidad, socio de AGRUM Smart Farming junto a Francisco Del Sante y Juan Cristóbal Jaramillo.

UNA OPORTUNIDAD ABIERTA PARA TODOS
–¿Qué productores deberían incorporar energía solar sin dudarlo?
–Yo digo todos –responde Besoaín–. Lo mismo en una lechería en el sur que en un huerto hortícola, vitivinícola o frutícola. Quienes tienen riego tecnificado, control de heladas, salas de proceso, sistemas de enfriamiento, secadores, salas de ordeña… Todos.
–¿Cómo es la operación?
–La gran mayoría corresponde a clientes regulados, que pagan su cuenta eléctrica a una distribuidora. Para ellos funciona el “net billing”: la planta de paneles solares está 100% conectada a la red (“on grid”), a la cual entrega toda su energía. La distribuidora mide el consumo y aplica en la boleta el descuento correspondiente al aporte. Entre octubre y abril en las empresas agrícolas suele haber un consumo mayor a lo generado, mientras en invierno el consumo baja mucho, produciéndose la compensación aludida en el nombre en inglés, que podría traducirse como “neteo de cuentas”.

En el caso de empresas muy grandes que negocian directamente el precio con las generadoras, por lo general los proyectos fotovoltaicos tienen un tratamiento diferente, orientado al autoconsumo directo, añade el entrevistado.
Las necesidades de generación y condiciones de instalación varían mucho de un lugar a otro. Por lo tanto AGRUM se juega por un proceso muy personalizado:
–Una vez que el interesado nos llama, hacemos una asesoría gratuita. Revisamos el consumo energético para una estimación. Vamos al predio, comprobamos la viabilidad, evaluamos los costos posibles incluyendo la operación y mantenimiento futuro del proyecto, y calculamos los beneficios. Luego modelamos la planta solar, verificamos la factibilidad eléctrica. Hacemos una presentación en terreno, porque preferimos el cara a cara sobre el on line, y si se aprueba procedemos con la ejecución.
A OLVIDARSE DE LOS COSTOS ENERGÉTICOS Y DE LAS ALZAS
La construcción propiamente tal toma 1,5 a 2 meses, dependiendo de la envergadura de la obra, pero hay que tener en cuenta la ya mencionada verificación de factibilidad eléctrica para la distribuidora, y una fase posterior para la aprobación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y de la propia distribuidora. En total se debe pensar en unos seis meses.
–¿En cuánto tiempo se recupera lo invertido?
–En la zona central calculamos unos 3 a 5 años; en lecherías de la zona sur se habla de 4 a 7 años. Y durante los siguientes 20 años te olvidas un poco de los costos energéticos o de las alzas. La estimación corresponde a nuestros costos, los cuales son más bajos, ya que tenemos ventajas competitivas al importar de manera directa tanto los paneles como la estructura. Respecto de esta última, establecimos una alianza con una empresa española, lo cual nos permite también menores precios, sumados a la mejor calidad ofrecida en el país. Tampoco tercerizamos la mano de obra constructiva ni eléctrica, sino que tenemos equipos integrados.

–¿Se dispone de mecanismos de financiamiento?
–Aunque la opción mejor es cubrir la inversión inicial, porque el retorno ocurre en menos tiempo, para productores que no tengan esa opción existe el “modelo ESCO”. Se hace un contrato de 8 a 20 años donde el productor, en vez de pagar a la distribuidora, paga a AGRUM con un descuento sobre la tarifa total de la energía. Durante ese lapso, la planta es de AGRUM, pero, cumplido el plazo del contrato, pasa a propiedad del productor sin que haya gastado un peso y habiendo reducido su costo energético.
–¿Influye el tamaño del proyecto?
–Sí, por economía de escala. En un proyecto más grande el costo final “por panel”, por decirlo así, va a ser más barato.
–¿Hay algún límite de producción de energía?
–El límite máximo es 300 kilowatts por número de cliente. O sea, si un cliente tiene 3 boletas, puedes hacer 3 plantas.
–¿Se necesita una superficie predial mínima para hacer un proyecto con AGRUM?
–No.
“ESTAMOS ATENTOS A LOS DOLORES DEL AGRICULTOR”
Los paneles son posibles de ubicar en distintos lugares: en techos de packing, de bodegas, de estacionamientos; en el suelo, flotantes sobre tranques, en laderas de buena exposición al sol, etc. En predios con poco espacio disponible podría necesitarse redestinar un área productiva a los paneles. Sin embargo, Besoaín adelanta que están haciendo ensayos de sistemas agrovoltaicos, en conjunto con universidades, donde los paneles se ubican sobre el huerto o cultivo.

Entre las ventajas adicionales se encuentra la sustentabilidad, un aspecto favorable en la estrategia de las empresas exportadoras a los mercados más exigentes.
–¿Por qué preferir AGRUM a otras empresas que ofrecen paneles solares?
–Estamos atentos a los “dolores” del productor. Apuntamos a abastecer sus requerimientos a través de distintos tipos de soluciones. En nuestro caso los clientes hablan con los dueños de la empresa. Más que aumentar indefinidamente los proyectos, queremos tener proyectos bien atendidos, con una relación a largo plazo, con o sin financiamiento. Como dice mi socio Francisco Del Sante: “buenos precios, atención con guante blanco y a todos por igual”. Tenemos un equipo bien consolidado, muy unido, donde todos están comprometidos con el resultado.
–Una vez instalado el proyecto y funcionando, ¿cuáles son los requerimientos de mantención?
–Hay que hacer limpieza, porque los paneles sucios pierden generación. La pueden realizar los productores con su personal o, si prefieren, encargarlo a AGRUM. Por otra parte, nosotros ofrecemos un plan de mantenciones y chequeos a un costo muy razonable. Desde luego cumplimos las garantías, está nuestro equipo de ingeniería de respaldo ante cualquier contingencia y contamos con un stock de repuestos para asegurar el funcionamiento.
Durante la fase de instalación, AGRUM se hace cargo de los procedimientos administrativos, incluyendo también la posventa.
–Por ejemplo, ha pasado que a un cliente no le reconozcan la generación de la planta. Nosotros somos los primeros en gestionar la solución con la distribuidora.
“PROPONGO PREGUNTARSE POR QUÉ TANTO GASTO EN ENERGÍA”
Para zonas en que no hay factibilidad, existe la alternativa de operar sin conexión a la red eléctrica: “off grid”. El funcionamiento en este caso requiere de baterías, las cuales tradicionalmente han sido muy caras, pero ahora están bajando de precio. Presenta la ventaja de dar independencia eléctrica, evitando los cortes de luz sin aviso, que se han visto mucho en el sur.
“A veces una discontinuidad de 30 segundos obliga a reconfigurar todo un sistema, de riego, por ejemplo”, puntualiza Besoaín. Adicionalmente menciona el caso de empresas que han implementado baterías para evitar el mayor costo de las horas punta.
–¿Cuánto es el tiempo de vida de la planta?
–Se habla de una duración de 25 años. Pero no significa que el 31 de diciembre del año 25 el sistema deje de funcionar, sino que el rendimiento baja. También está la posibilidad de cambio de paneles… muy probablemente habrá tecnologías mucho mejores que las de ahora.
–¿Qué mensaje enviarías a los potenciales interesados?
–Propongo a los productores y empresarios agrícolas de norte a sur a ver bien sus costos operativos, y preguntarse por qué están gastando tanto en energía, una variable que hace 20 años casi no se tenía en cuenta. El país dispone de una condición tremendamente favorable para la energía solar. Los invito a tomar contacto con AGRUM, donde trabajamos con agricultores, hablamos su mismo idioma, no hacemos proyectos de otras industrias ni residenciales. Estamos orientados a una energía sustentable, eficiente y que se proyecta a las nuevas soluciones tecnológicas.
Contacto:
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