Con éxito finalizó el Programa FNDR “Fortalecimiento de la Productividad de Los Viñateros de La Araucanía”
Al alero de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medioambiente de la Universidad de La Frontera, recientemente finalizó este proyecto de 2 años de duración, cuyo propósito fue fortalecer las competencias y la competitividad de los productores vitivinícolas de La Araucanía, a través de la capacitación y la transferencia de tecnología de punta para una viticultura sustentable.

DESARROLLO Y BRECHAS DE LA VITICULTURA REGIONAL
Durante las dos últimas décadas, el cambio climático y la presión hídrica han impulsado el desplazamiento de la viticultura hacia el sur, posicionando a La Araucanía como territorio con condiciones privilegiadas para vinos de clima frío y de alta gama. Actualmente la región cuenta con 122,3 ha distribuidas en las Provincias de Malleco y Cautín, donde predominan pequeños productores (cerca de 60 productores vitícolas, y 40 en producción inscritos en SAG).
De estos, 23 manejan viñedos de solo 0,5 ha, más del 70 % son de pueblos originarios (70% hombres, 30% mujeres). El paisaje varietal está dominado por Pinot Noir y Chardonnay, junto a variedades como Sauvignon Blanc, Syrah, Gewürztraminer, Semillón, Viognier, Riesling y Moscatel de Alejandría. Los sistemas más frecuentes son espaldera Guyot y riego por goteo, aunque aún hay menor tecnificación. Los rendimientos alcanzan 4–12 t·ha-¹ en Malleco y 4–6 t·ha-¹ en Cautín, en general, los viñedos productivos logran 5–7 t·ha-¹ desde el quinto año, con potencial de 10 t·ha⁻¹.
Un desafío crítico es la gestión hídrica: 32 productores tienen riego, pero solo el 47 % cuenta con derechos regularizados. Persisten brechas en manejo sanitario, conocimiento técnico y enología. Comercialmente, la producción se orienta a bodegas locales y venta de uva, destacando la denominación de origen Valle del Malleco como sello diferenciador.
En conjunto, La Araucanía se perfila como un polo vitivinícola emergente, con ventajas de clima frío y diversidad varietal, aunque debe superar limitantes en productividad, sanidad y transferencia tecnológica.

UNA ESTRATEGIA DE FORTALECIMIENTO PARA PEQUEÑOS VIÑATEROS
Con el propósito de responder a los desafíos antes señalados, se diseñó el Programa FNDR “Fortalecimiento de la Productividad de los Viñateros de La Araucanía”, financiado por el Gobierno de La Araucanía a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR; $380 millones) y ejecutado por la Universidad de La Frontera.
Este programa, dirigido por la Dra. Alejandra Ribera y Coordinado por el Ingeniero Agrónomo (Mg.) y Enólogo, Sr. Ariel Muñoz, ambos de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medioambiente de UFRO, tuvo una duración de 27 meses y se centró en beneficiar a 54 pequeños productores vitivinícolas de la Región de La Araucanía.

LOS BENEFICIOS DEL PROGRAMA
El programa abordó dos líneas estratégicas fundamentales: por un lado, la capacitación y formación técnica en manejo agronómico y enológico en zonas de clima frío; y por otro, la incorporación de innovaciones para optimizar el manejo de irrigación y fortalecer el control preventivo de enfermedades fungosas críticas, como
el oídio, la cual puede reducir hasta en un 80% el rendimiento final de uva en un viñedo si no existen los manejos agronómicos adecuados.
A través de cursos certificados, días de campo, instalación de sensores de monitoreo, elaboración de manuales técnicos y la creación de plataformas de alerta temprana, se buscó entregar herramientas concretas que permitieran a los productores mejorar sus rendimientos, reducir costos y avanzar hacia prácticas productivas más sostenibles. Entre los principales resultados se destacan:
Capacitación y levantamiento de línea base: 54 productores fueron beneficiados con cursos certificados sobre viticultura de clima frío, con clases teóricas, visitas a terreno y giras técnicas. Se generó información edafoclimática y productiva que permitió elaborar guías de clasificación y zonificación vitícola (Figura 3), identificando subzonas climáticas con recomendaciones de variedades y estilos de vino a producir (tranquilos, rosados, espumantes), además de evidenciar brechas edafoclimáticas y productivas. Este material, de libre acceso, constituye una herramienta práctica para productores, asesores e inversionistas.
Innovaciones tecnológicas entregadas: se instalaron sensores de humedad de suelo con telemetría en viñedos de 15 beneficiarios, logrando reducir hasta 50 % el riego en Traiguén y Padre las Casas, por ejemplo, sin afectar rendimiento ni calidad (concentración de azúcares, pH, fenoles). Adicionalmente, en distintos viñedos de la región se validó el Modelo de Gubler, implementando una plataforma de alerta temprana para el control de oídio en base a esta herramienta. Esto permitió reducir en promedio un 63% el uso fungicidas, 61,2 % menos agua en aplicaciones foliares, 63,1 % horas de trabajo, 63,2 % diésel y 143,6 kg CO2/ha, sin registrar incidencia de la enfermedad luego del uso de la plataforma de monitoreo de oídio.

DIFUSIÓN Y TRANSFERENCIA DE RESULTADOS
A través de días de campo, ferias enológicas, seminarios y talleres, se compartieron los aprendizajes y tecnologías con toda la comunidad vitivinícola regional. Estas instancias no solo fortalecieron las redes de colaboración entre productores, asesores y académicos, sino que también posicionaron a la región como un referente emergente en viticultura de clima frío. De hecho, la Universidad de La Frontera hoy lidera la RED INTERNACIONAL DE VITIVINICULTURA DE CLIMAS FRÍOS (Proyecto FOVI de ANID), en la cual participan investigadores y expertos de USA, ESPAÑA, CHINA y Nueva Zelanda.
En conjunto, estos logros constituyen un hito para la vitivinicultura del sur de Chile, demostrando que la incorporación de ciencia, innovación y trabajo colaborativo puede transformar la realidad productiva de pequeños viñateros. Gracias al apoyo del Gobierno Regional y la articulación con la Universidad de La Frontera, hoy La Araucanía cuenta con productores más preparados, tecnologías instaladas y una visión de futuro que combina productividad, calidad y sostenibilidad.

PROYECCIÓN Y DESAFÍOS FUTUROS
La vitivinicultura en La Araucanía enfrenta desafíos climáticos (heladas en brotación y lluvias de floración), pero también la oportunidad de consolidarse como polo de viticultura de clima frío, con vinos de alta calidad e identidad territorial. El programa permitió instalar capacidades técnicas, entregar soluciones prácticas y mejorar la competitividad de los productores, aunque persisten brechas en formalización y comercialización.
El futuro del rubro pasa por diversificar productos (espumantes, vinos de baja graduación alcohólica, sidras), potenciar el turismo enológico y fortalecer el trabajo colaborativo entre productores, academia y Estado, consolidando a la región como referente nacional e internacional en viticultura sostenible.

de vinificación y control de calidad para la obtención de vinos de alta gama.
