Catastro Frutícola: Odepa y Ciren actualizan el mapa frutícola de la RM y Valparaíso
Desde el Ministerio de Agricultura, el subsecretario Alan Espinoza valoró la disponibilidad de información detallada para una actividad que requiere altos niveles de inversión y planificación, subrayando su utilidad para el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
Hablar de fruticultura en la Región Metropolitana y en Valparaíso supone mirar dos territorios que, aunque distintos entre sí, cumplen un rol fundamental dentro del mapa agrícola del país. La diversidad de especies que concentran y su peso relativo a nivel nacional vuelven a quedar de manifiestos con los resultados del Catastro Frutícola elaborado por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), junto al Centro de Información de Recursos Naturales (Ciren), que actualiza el mapa frutícola de la RM y Valparaíso.
PANORAMA DE PARTICIPACIÓN FRUTAL A NIVEL REGIONAL
El levantamiento muestra que la superficie frutícola alcanza las 53.196 hectáreas en la Región Metropolitana y las 44.824 hectáreas en la Región de Valparaíso. Más que el número en sí, el detalle por especie permite observar cómo se distribuye la producción en cada territorio y qué rubros adquieren mayor relevancia según región.
En la Región Metropolitana, la fruticultura se estructura a partir de especies que concentran buena parte de la superficie regional, como el nogal, el cerezo y el olivo. Se trata de un territorio donde conviven frutales tradicionales con otros de menor escala.

Adicionalmente, en la misma línea de participación frutal a nivel regional, el catastro permite observar el rasgo relevante de la alta concentración que la Región Metropolitana presenta a nivel nacional en determinadas especies. Esto se expresa con especial fuerza en cítricos como limonero, naranjo y pomelo, así como en frutos secos y oleaginosas. Incluso en cultivos de menor superficie total, como la tuna o el pistacho, el peso relativo de la región resulta determinante al observarlo a nivel nacional.
En Valparaíso, en cambio, la estructura productiva se articula principalmente en torno al palto, que domina ampliamente la superficie regional. A este cultivo se suman el duraznero tipo conservero y el damasco, junto con el nogal.

El peso del palto en la región se expresa no solo a nivel local, sino también en su alta participación dentro de la superficie nacional. Algo similar ocurre con ciertos carozos, donde Valparaíso concentra una fracción relevante del total país.
DIFERENCIAS EN METODOLOGÍA DE RIEGO
Por otro lado, el catastro también entrega antecedentes sobre el uso de tecnologías productivas, particularmente en lo que respecta al riego. En ambas regiones se observa una presencia significativa de sistemas tecnificados, aunque con diferencias en su adopción según cultivo y territorio.

Mientras en la Región Metropolitana predomina ampliamente el riego por goteo, en Valparaíso se combinan distintos sistemas, destacando el uso de microaspersión en el cultivo del palto.
COLABORACIÓN INFORMACIONAL ENTRE SECTORES
Desde el Ministerio de Agricultura, el subsecretario Alan Espinoza valoró la disponibilidad de información detallada para una actividad que requiere altos niveles de inversión y planificación, subrayando su utilidad para el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
En esa misma línea, la directora de Odepa, Daniela Acuña, apuntó al valor práctico de contar con datos actualizados sobre superficies, especies y tecnologías, especialmente en contextos donde la toma de decisiones productivas enfrenta mayores niveles de incertidumbre.
Por su parte, la directora de Ciren, Katherine Araya, destacó que los resultados de este análisis de participación frutal a nivel regional permiten observar con mayor claridad el peso estratégico de ambas regiones dentro de la fruticultura nacional, así como anticipar escenarios productivos en un contexto marcado por la presión sobre los recursos naturales.