Camposol suma un nuevo reconocimiento financiero con la mejora otorgada por Moody’s
La agencia reconoce una operación más sólida, una estructura financiera fortalecida y una liquidez más consistente, tras elevar la calificación de Camposol de B3 a B2.
Moody’s Ratings elevó la calificación crediticia de Camposol de B3 a B2 y mantuvo una perspectiva positiva, un movimiento que reconoce la mayor solidez operativa, una estructura financiera más robusta y una posición de liquidez más consistente. La actualización llega días después de que la compañía asegurara un financiamiento histórico por US$ 400 millones junto a BID Invest, IFC, Rabobank, Scotiabank y BBVA, recursos orientados a impulsar su estrategia de transformación y crecimiento.
Ricardo Naranjo Fernández, CEO de Camposol, señaló que esta mejora “reconoce la evolución de nuestro desempeño operativo, la solidez de nuestra gestión financiera y el orden que hemos venido construyendo en los últimos meses”. Agregó que “el financiamiento a cinco años por US$ 400 millones nos permite fortalecer nuestro perfil de deuda y avanzar con claridad en nuestras prioridades estratégicas: crecimiento sostenible, eficiencia operativa y una gestión financiera responsable”.
Además destacó que la mejora de Moody’s va más allá de un indicador financiero: “refleja la forma en que estamos construyendo Camposol, tomando decisiones con integridad, trabajando de manera colaborativa y poniendo la pasión de nuestra gente en cada una de nuestras operaciones”. Añadió que hoy la compañía cuenta con “una operación más ordenada y predecible, una mayor capacidad de generación de caja y un ciclo de capital de trabajo más eficiente”.
Cabe mencionar que el financiamiento de US$400 millones se destinará a inversiones en la renovación varietal de cultivos de arándanos, plantaciones de palta, capital de trabajo permanente y otros usos corporativos, contribuyendo al desarrollo sostenible de la agroindustria peruana.
La operación permitirá a Camposol escalar su programa de mejoramiento genético, que ha demostrado rendimientos superiores y mayor eficiencia en el uso del agua, adaptándose mejor a los desafíos ambientales. Se espera que el volumen de exportaciones aumente en más de un 30% entre 2025 y 2030. Además, se proyecta la creación de más de 2.500 empleos directos, con una participación femenina superior al promedio nacional en el sector agrícola.