Carlos José Tapia T., Ingeniero Agrónomo M. Sc. Especialista en producción de cerezas. Director técnico de Avium SpA. Parte muy importante del proceso de desarrollo anual del cerezo dulce (Prunus avium L.) y factor importante de su potencial productivo es la integridad de la planta en el extenso periodo de poscosecha en cerezos que presenta la especie, coincidente con el periodo de diferenciación floral y con el momento más importante de acumulación de reservas carbonadas y nitrogenadas (Fig. 1). Es en este momento preciso de la temporada, en el que muchos manejos están al margen de la real necesidad, que es muy importante mantener activo el proceso de intercambio gaseoso en relación directa con la atmósfera, entendida como flujo hídrico desde el suelo vía xilema hasta la atmósfera mediante las hojas sin impedimento ni resistencia de los estomas para expulsar agua, consiguiendo de esta manera captar CO2 como base principal de la fertilización carbonada y generación de azúcares de reserva mediante el proceso fotosintético (Fig. 2). Cualquier anomalía desde el punto de vista del stress en este periodo va directamente en desmedro de la acumulación de reservas y de forma paralela a la formación y al desarrollo de los primordios florales en los centros frutales que participarán en la producción de la siguiente temporada. De lo anterior, se hace imponderable evitar el stress para no interrumpir estos procesos fundamentales en la producción. El stress de poscosecha puede darse entre otros factores por un efecto abiótico, principalmente por déficit hídrico y/o exceso de temperatura, y biótico causado por una plaga o enfermedad. El stress abiótico se produce principalmente porque plantas, generalmente de menor desarrollo vegetativo y/o con un riego deficitario, no tienen la capacidad de hacer intercambio gaseoso continuo a la atmósfera produciendo cierre estomático, no captando CO2 para la generación de azúcares y mal formando primordios de flores en los centros frutales, generando perdida de fertilidad y malformaciones en frutos, considerando que el periodo de inducción floral (IF) comienza aproximadamente 70 días después de plena flor (DDPF) y el periodo de diferenciación floral (DF) se inicia aproximadamente 100 DDPF, siendo ambos procesos muy dependientes de una estabilidad hídrica y térmica en la planta en esos momentos de mayor demanda atmosférica. Ahora, el soporte principal en función de mantener un sistema en constante equilibrio tiene mucho que ver con cómo se desarrolla y se recupera el sistema de raíces en poscosecha. Se reconoce que este proceso se extiende entre aproximadamente 90 y 120 DDPF (Fig. 1). Cuando se trata de huertos en plena producción y sobretodo con un alto potencial productivo reconocido en la temporada, este proceso necesariamente debe ser apoyado con la incorporación de agentes que potencien la recuperación de la raíz, ya que será el soporte de gran parte de las reservas carbonadas y nitrogenadas del inicio de la temporada, ya que en primavera se reconoce desarrollo inicial de raíces no antes de 25-30 DDPF (Fig. 1), generalmente respondiendo cuando la temperatura de suelo supere los 15ºC. Los agentes específicos que ayudan en este proceso puntual se reconocen como enraizantes; que necesariamente en su composición deben contener reguladores de crecimientos, principalmente auxinas (Ácido indolbutírico) quienes proporcionan una señal directa para potenciar aún más la creación de nuevas raíces y del desarrollo sostenido de éstas. En investigaciones realizadas en Chile en las últimas temporadas se reconoce que la utilización de este tipo de compuestos en esta época, potencia el desarrollo de las raíces y generación de nuevos puntos de crecimiento. Si bien la acumulación de reservas carbonadas (Almidón) y nitrogenadas no siempre representa un cambio en su concentración, ya con tener mayor desarrollo del sistema radical, medido en peso, si se puede afirmar que existe una mayor cantidad de este tipo de reservas en las plantas. De todas maneras cabe recordar que todos estos procesos, no solo la recuperación del sistema de raíces, si no también de la estabilidad en cuanto a flujo hídrico y la prevención de stress, están firmemente ligados a la administración y programación del riego en esta etapa del desarrollo del cultivo. Referencias C. Bonomelli, C. Bonilla, E. Acuña, and P. Artacho. 2012. Seasonal pattern of root growth in relation to shoot phenology and soil temperature in sweet cherry trees (Prunus avium): A preliminary study in central Chile. Cien. Inv. Agr. 39(1). Taiz, L. & Zeiger, E. 3rd. Edition, 2006. Plant Physiology, Water Balance of Plants. Sinauer Associates. Sunderland, Ma., USA. Tapia C. 2017 utilización, modo de acción y experiencias de distintos reguladores de crecimiento que influyen en la producción de cerezas. Revista Red Agrícola, edición Agosto 2017. pp. 30-31. Santiago, Chile. Manipulación Hormonal del Sistema Radicular Rooting – Primer Biorregulador Radicular del Mundo Félix René Acosta B. Ingeniero agrónomo, Director Agroenzymas Sudamérica 1. LA MANIPULACIÓN HORMONAL. LAS 4 REGLAS SOBRE EL USO DE BIORREGULADORES A través de la evolución tecnológica de la agricultura, uno de los grandes pasos hacia la productividad y la eficiencia del cultivo fue el descubrimiento y el uso de compuestos biorreguladores, conocidos como hormonas vegetales. Conforme ha ido avanzando el conocimiento de la humanidad y el acceso a dicha información, el uso de biorreguladores en la agricultura se ha ido estableciendo como una práctica agronómica común, debido a que los efectos son muy puntuales y específicos, tales como el uso de madurantes, ácido giberélico, citoquininas, que encontraron un nicho de manipulación, generalmente enfocado en el fruto o en el desarrollo vegetativo. Para una eficiente biorregulación, es muy importante tomar en cuenta las 4 reglas de la misma: 1. Momento adecuado. Rara vez es cuando una hormona vegetal aplicada exógenamente funciona sin que la planta este en el “momento sensible” que no es más que una cierta cantidad de “sitios de acción” disponibles para el acople de dicha molécula a la pared celular y realizar su efecto. 2. Dosificación adecuada. En la biorregulación, así como en otras prácticas agronómicas, existe la creencia de que más es mejor, pero en el caso de las hormonas vegetales, sobre todo en las de