Arándanos y El Niño: los ajustes necesarios de manejo para reducir el impacto climático
La presencia de El Niño obliga a replantear el manejo nutricional del arándano en el Perú, especialmente en el norte. La experiencia de campo del Dr Prometeo Sánchez-García, quien será expositor en el 2do. Curso Internacional de Arándanos Perú 2026, organizado por Redagrícola, muestra que anticiparse a estos escenarios es clave para evitar pérdidas productivas.
En términos de proyecciones, los modelos climáticos actuales muestran una alta probabilidad de un nuevo evento de El Niño hacia 2027, con señales de advertencia que venimos observando ya este 2026. Se haga realidad o no el fenómeno, lo cierto es que cuando existe este escenario climático, el impacto en el arándano también dependerá de las decisiones agronómicas adoptadas antes y durante el ciclo productivo, explica el Dr. Prometeo Sánchez-García, asesor internacional de arándanos y presidente de la Sociedad Mexicana de Nutrición Vegetal.
Durante el evento 2023–2024, el país registró una caída productiva cercana al 40%. Según explica el especialista, este resultado estuvo fuertemente asociado a la alta proporción de variedades con comportamiento vegetativo y a un manejo que no consideró oportunamente el escenario climático. “El problema fue que se manejaron variedades vegetativas como si no fuera a pasar nada”, señala. “Con El Niño, la planta se volvió excesivamente vegetativa y dejó de florecer”.
Nitrógeno: una decisión crítica en escenarios de El Niño
En este contexto, el manejo del nitrógeno adquiere un rol central. Sánchez-García indica que, frente a un evento de El Niño, es necesario ajustar desde el inicio del ciclo la relación entre las fuentes amoniacales y nítricas.
En lugar de trabajar con esquemas tradicionales —que suelen partir con 75% u 80% de nitrógeno amoniacal tras la poda— recomienda iniciar con una relación más equilibrada. “En un escenario de El Niño, yo partiría con 50% amonio y 50% nitrato”, explica. “Es mucho más fácil agregar amonio después que quitárselo a una planta que ya se fue demasiado a vegetativo”.
Este ajuste busca evitar un crecimiento excesivo de brotes, que luego obliga a aplicar estrés hídrico para inducir floración, una práctica que puede tener consecuencias negativas sobre la planta.
Estrés hídrico y pérdidas de producción
Según relata el especialista, durante la temporada 2023–2024 muchos productores recurrieron a la reducción del riego para frenar el exceso de vigor. Sin embargo, esta estrategia terminó afectando la diferenciación floral. “Se les quitó agua para estresar la planta, pero eso terminó dañando las yemas”, señala. “Ahí se perdió gran parte de la producción”.
Para Sánchez-García, este tipo de decisiones refleja la importancia de anticiparse a los escenarios climáticos y no reaccionar cuando los efectos ya están instalados en el cultivo.
Respecto a las nuevas variedades licenciadas, como Sekoya, Mágica o Rocío, el especialista indica que presentan un comportamiento menos vegetativo que Ventura. No obstante, advierte que esto no elimina la necesidad de un manejo prudente frente a escenarios de alta incertidumbre climática. “Son variedades más generativas, pero igual prefiero ser conservador”, comenta. “Con El Niño, cualquier variedad puede reaccionar distinto”.
Experiencia de campo y contenidos del Curso de Arándanos
Este enfoque preventivo, basado en ajustes nutricionales tempranos y en una lectura atenta del comportamiento varietal, forma parte de la experiencia que Sánchez-García ha acumulado como asesor en campos de arándanos en distintas regiones del Perú.
Estos contenidos serán abordados en el 2.º Curso Internacional de Arándanos Perú 2026, donde el especialista participará como expositor, compartiendo criterios prácticos de manejo del cultivo. El curso se realizará del 15 al 17 de abril, en la ciudad de Ica, e incluirá una visita de campo orientada a analizar decisiones agronómicas en condiciones reales de producción.