Arándano en maceta: la calidad del agua como eje del diseño productivo
En sistemas intensivos de arándano en maceta, la calidad del agua condiciona decisiones clave de manejo, desde el sustrato y el drenaje hasta la nutrición y la sostenibilidad del proyecto. La experiencia de campo de Fernando Diez, asesor internacional y ponente del 2do. Curso Internacional de Arándanos Perú 2026 organizado por Redagrícola, permite entender por qué esta variable se ha vuelto estructural.
El diseño de un sistema de arándano en maceta no comienza en el sustrato ni en el contenedor, sino en el agua. Así lo plantea Fernando Diez, quien advierte que la calidad del agua es una variable que atraviesa todo el sistema productivo. Niveles elevados de bicarbonatos, salinidad o conductividad eléctrica condicionan el tipo de sustrato, el porcentaje de drenaje, el volumen radicular y la posibilidad de reciclar agua dentro del sistema.
De acuerdo con el especialista, cuando se trabaja con aguas que superan los 3,5 meq/L de bicarbonatos o presentan conductividades elevadas, no es viable optar por sistemas altamente retentivos. En esos escenarios, el diseño debe priorizar mayores drenajes para evitar la acumulación de sales en la zona radicular, reduciendo el riesgo de estrés fisiológico y desbalances nutricionales.
En este contexto, Diez destaca el uso de ósmosis inversa antes del fertirriego como una herramienta clave para ganar control sobre el sistema. Partir desde un agua prácticamente libre de sales permite definir con mayor precisión las concentraciones y relaciones iónicas en cada etapa fenológica. Esto resulta especialmente relevante en arándano, una especie altamente sensible no solo a la conductividad eléctrica total, sino también al tipo de ion presente.

Sodio, cloruros o bicarbonatos generan respuestas fisiológicas distintas en la planta, por lo que manejar agua de mala calidad complejiza significativamente el ajuste nutricional. En cambio, trabajar con agua osmotizada permite saber exactamente qué sales se incorporan, en qué concentración y en qué relación, reduciendo el margen de error.
En un escenario marcado por climas cada vez más erráticos y mayores restricciones hídricas, el control de la calidad del agua deja de ser un complemento y pasa a ser una condición básica para la estabilidad productiva del arándano en maceta.
Esta mirada técnica, basada en experiencia de campo en distintos países y realidades productivas, será parte de los contenidos que Fernando Diez abordará como expositor en el 2do. Curso Internacional de Arándanos Perú 2026.
En la ciudad de Ica, el curso se realizará del 15 al 17 de abril de este año, e incluirá una visita de campo el último día, orientada a conocer en terreno el manejo del cultivo.