Industria de la cereza chilena: el problema no es el mercado, es el sistema
Asesores de la industria advierten que la crisis actual responde a un desajuste estructural entre crecimiento productivo inorgánico, tiempos logísticos efectivos y capacidad de sostener valor en destino.
En una reciente reunión, analizamos en profundidad la situación actual de la industria y llegamos a algunas conclusiones que creemos necesario poner sobre la mesa: el problema no es simplemente el mercado, es el Sistema.
Durante los últimos años, la industria ha crecido de forma acelerada, consolidando a Chile como el actor dominante a nivel global. Sin embargo, ese crecimiento no ha estado acompañado por mecanismos de planificación, coordinación, control de calidad ni gestión de la oferta, generando una presión creciente sobre precios y retornos.
Nuestra lectura es que la dependencia del mercado chino —que hoy concentra cerca del 90% de los envíos— no es el problema en sí mismo, sino de un crecimiento inorgánico que no siempre va acompañado de la Calidad y de la condición necesaria para el tiempo de tránsito y venta, y también, a la falta de herramientas para gestionar adecuadamente el volumen que se envía a ese mercado semanalmente.
Un punto crítico es el tiempo efectivo de llegada a destino. Como ejemplo, si bien los tránsitos marítimos cortos (Cherry Express) se sitúan en torno a 22–23 días, en la práctica estos se extienden a 27–28 días producto del Stacking en origen y los procesos de liberación en destino en las semanas peak. Esto se suma a la ventana comercial que necesita la fruta luego del arribo que puede ser de 7 o más días. Se trata de un período crítico para algunas variedades y estados de madurez al momento de embalar. Ir más allá de ese período, producto de semanas en que los arribos superan la demanda y/o especular en busca de mejores ventas como las de vísperas del Año Nuevo Chino, han significado pérdidas de calidad comestible y problemas de condición serios y lamentables hasta en las mejores variedades.
En paralelo, la industria no ha logrado construir consistencia en Calidad. La ausencia de estándares efectivamente exigibles, permite el envío de fruta fuera de especificación, lo que también deteriora el mercado en destino y limita la capacidad de capturar valor con lo que de verdad podría ser una Marca País si se lograse llevar la mayoría de nuestro Volumen al nivel de quienes lo están haciendo mejor en Chile.
Desde el punto de vista económico, vemos un modelo claramente tensionado. En buena parte de la temporada, los retornos al productor están bajo los costos de producción o, en el mejor escenario los cubren, pero no generan márgenes que permitan sostener los proyectos. El Productor siempre asume el mayor riesgo, pero en esta situación de precios más bajos, ahora captura la menor proporción de toda la cadena de valor.
Pero nuestra Misión está directamente en el Campo, como Asesores hemos acompañado a los Productores en sus Proyectos y debemos reaccionar también a esta coyuntura.
Pensamos que nuestra labor no debe limitarse simplemente al manejo agronómico del huerto. En el escenario actual, debemos asumir un rol más activo en la orientación estratégica de los Proyectos, incorporando siempre variables económicas, comerciales y de diseño productivo en la toma de decisiones. Esto se suma a nuestra labor primordial que es diseñar proyectos en que la variedad elegida consiga su potencial productivo y de calidad, pero también implica utilizar de manera rigurosa toda la información disponible, cuestionando decisiones que se basen en precios obtenidos en condiciones de Mercado limitadas, poco sostenibles o muy distintas a las actuales y privilegiando siempre calidad y productividad en los análisis de sustentabilidad competitiva de cada Proyecto.
Asimismo, entendemos nuestra responsabilidad directa en contribuir a ordenar nuestra oferta de fruta. Esto significa trabajar con los Productores para definir con claridad qué cuarteles no son viables, qué proyectos no se sostienen en el tiempo y qué fruta no debiese exportarse. Nuestra mirada es avanzar hacia un modelo que priorice calidad, consistencia y rentabilidad, por sobre el crecimiento en volumen, ayudando a construir una Industria más sostenible y alineada con las exigencias reales del Mercado.
Creemos que la industria de la Cereza chilena ha llegado a un punto de inflexión. Más que esperar que se ajuste el volumen como consecuencia de la menor rentabilidad, el desafío es inmediato, es sostener valor, avanzando en una mayor exigencia de calidad, mejor gestión productiva, uso efectivo de información y, sobre todo, una mayor coordinación a nivel sectorial, transparentando y difundiendo situaciones que no vayan en línea con este Objetivo.
Hemos construido una gran Industria y tenemos ahora una gran oportunidad para hacerla más fuerte. Cada uno tiene responsabilidades o acciones distintas que tomar y defender, pero no hay tiempo que perder. Por nuestra parte ya estamos en ello.
Atentamente,
Óscar Aliaga Matías Kulczewski Samuel Rodríguez
Óscar Carrasco Walter Masman Carlos Tapia
Jordi Casas Ricardo Miño Víctor Vicencio
Christian Gallegos Rafael Rodríguez