Nogaleros ya planifican cosecha: apuntan a afinar manejos previos y considerar fertilización de reserva
Con un escenario comercial más exigente y una industria que vuelve a poner el foco en la calidad, Miguel Carús, asesor de EasyNut, advierte que marzo marca un punto de inflexión, ya que baja la demanda hídrica, se ajustan las reposiciones, comienza a definirse la fertilización de reserva y se toman decisiones para adelantar, concentrar o dejar correr la cosecha según la condición del huerto.
La industria chilena de la nuez entra a la cosecha 2026 con una base productiva sólida, pero en un contexto internacional más competitivo, con mayor presión comercial y una señal de precios más exigente que la de la temporada pasada.
En ese escenario, el principal atributo diferenciador sigue siendo la calidad, por lo que una cosecha bien ejecutada, con fruta en buena condición, cáscara limpia y procesos eficientes, vuelve a instalarse como el eje técnico de estas semanas.
Esa preocupación ha sido uno de los puntos donde ChileNut ha insistido: la necesidad de resguardar la competitividad del sector a partir de una fruta bien manejada y de alta calidad.
Según explica Miguel Carús, asesor de EasyNut, al entrar en marzo los nogales comienzan a mostrar una baja en sus requerimientos hídricos en relación con el verano, lo que obliga a ajustar las tasas de reposición de riego según la zona productiva y el tipo de suelo.
Destaca que no se trata solo de regar menos, sino de pasar a una lógica más fina, donde el productor debe acompañar el cierre de temporada sin desordenar la condición del huerto de cara a cosecha.
Junto con ese ajuste, aparece una etapa que Carús considera especialmente relevante: la fertilización de reserva.
El asesor explica que en este momento el manejo debe apoyarse en análisis foliares, en el estatus nutricional de la planta, en su vigor y en la producción esperada para el siguiente año. Es decir, la mirada ya no está solo en sacar adelante la cosecha que viene, sino también en cómo queda estructurado el huerto para la temporada siguiente.
MONITOREO EN COSECHA
Según indica Carús, para la variedad Chandler (la más plantada en Chile), particularmente en la zona central, el cultivo ya entra a madurez fisiológica, por lo que el monitoreo del huerto pasa a ser una herramienta central para decidir si conviene adelantar, concentrar o no intervenir la cosecha.
El punto de referencia que menciona es alcanzar entre 70% y 80% de madurez fisiológica, condición desde la cual pueden evaluarse herramientas para ordenar la apertura y planificar mejor la recolección.
Recalca que en esta etapa no se puede improvisar: el productor debe llegar con monitoreo, lectura de huerto y criterio técnico suficiente para decidir si le conviene anticipar, concentrar la apertura o mantener un curso más natural según la condición del campo.

COMPORTAMIENTOS DISTINTOS SEGÚN ZONA
En la evaluación productiva de esta temporada, Carús indica que observó diferencias relevantes entre macrozonas: en la Región de Valparaíso y parte del norte ve una condición más baja que la del año pasado, con una disminución cercana al 10%, asociada a factores climáticos y menor acumulación de frío.
En la Región Metropolitana, en tanto, el comportamiento sería similar, aunque levemente inferior al de la temporada pasada, mientras que O’Higgins se ve con una condición más favorable.
Más al sur, el panorama mezcla mejores señales productivas con un contexto fitosanitario complejo. Carús menciona problemas de caída asociados en temporadas recientes a peste negra y, en este año, también a necrosis apical.
Sin embargo, sostiene que una mejor sincronía entre el polen y la flor femenina, junto con un mayor número de grados-día en primavera, ayudó a mejorar la cuaja y elevar la cantidad de fruta. En promedio, estima que la producción de la zona sur podría aumentar entre 15% y 20% respecto del año pasado.
En esta misma línea, ChileNut proyecta una temporada 2026 con una producción cercana a las 165 mil toneladas, en un escenario comercial más exigente, donde la calidad será determinante para sostener retornos y defender el posicionamiento de la nuez chilena.
CALIDAD SE JUEGA EN COSECHA
Carús plantea que durante la cosecha todavía pueden afectarse atributos relevantes para la condición final de la nuez, a pesar de que parte importante de los factores de calidad ya vienen definidos desde etapas anteriores del cultivo, como la madurez fisiológica y el llenado,
Destaca que una vez completada la madurez fisiológica, se observa un mejor llenado a nivel nacional, pero si la fruta permanece mucho tiempo en el suelo, no se seca con rapidez o enfrenta lluvias, puede deteriorarse la condición de cáscara y el color de la pulpa. En esos casos, la cáscara puede mancharse y la pulpa tomar tonalidades más amarillas, generando pérdida de calidad.
Este punto es especialmente sensible este año: desde el gremio de la nuez, insisten en que frente a la presión competitiva de otros orígenes y a un mercado más desafiante, la nuez chilena debe apoyarse en su principal fortaleza: calidad reconocida por color, textura y sabor.
De ahí que el foco técnico del sector esté hoy puesto justamente en una cosecha bien ejecutada, con fruta en buena condición y procesos que permitan resguardar ese atributo hasta la comercialización.
El experto recalca que esta es una temporada donde el negocio vuelve a exigir precisión, y la diferencia puede no estar solo en cuánto produce el huerto, sino en cómo llega esa fruta al mercado.