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Las claves para el berry azul

¿Se puede diseñar un sustrato ideal para cultivo de arándanos en maceta?

La selección de un sustrato pasa por conocer sus propiedades físico-químicas y establecer un equilibrio entre la retención de agua y la retención de aire. Así lo explica el Dr. Prometeo Sánchez, quien señala que el sustrato no se debe ver como un gasto sino como una inversión.

17 de Julio 2025 Equipo Redagrícola
¿Se puede diseñar un sustrato ideal para cultivo de arándanos en maceta?

“Cuando hablamos de nutrición, desafortunadamente en las universidades nos enseñan a solamente generar programas de fertilización. Se nos olvida que la nutrición depende de muchos otros factores. Para mí la nutrición considera cinco componentes importantes, donde el primero es el suelo”, dice el Dr. Prometeo Sánchez, presidente de la Sociedad Mexicana de Nutrición Vegetal, A.C. Siempre que se trabaje con suelo, explica, se debe acondicionar.

Refiriéndose a los suelos de Perú, el experto apunta que los suelos arenosos del país, con arena fina, son similares a los suelos francos “que físicamente son los mejores suelos, donde después de que se aplica un riego, llega a capacidad de campo ideal”. Sobre esto, el Dr. Sánchez señala que le sorprende que muchas veces se mezcle el suelo arenoso del país, “un excelente sustrato”, con otros como peat moss. “No echen a perder un suelo tan maravilloso como son los suelos arenosos que tienen aquí de arena fina”, dice sobre una práctica necesaria cuando las propiedades físico-químicas del suelo no son óptimas.

El Dr. Prometeo Sánchez, presidente de la Sociedad Mexicana de Nutrición Vegetal

“¿Para qué gastar dinero tratando de mejorar algo que ya está bien?”, cuestiona el experto, y señala que en caso de querer agregar peat moss al sustrato, se debe mezclar uniformemente para una buena incorporación. “Si lo dejan arriba, las raíces van a quedar ahí y ¿qué van a hacer?, van a crecer no de manera vertical sino horizontal”, advierte, agregando que con el paso de los años se merma también la infiltración.

En el caso del arándano, se buscan suelos con buena infiltración y con buena conductividad eléctrica. “Desafortunadamente a veces tenemos suelos con arena gruesa, con cascajo, y cuando tenemos una infiltración muy alta se complica el riego”, señala el Dr. Sánchez.

Mientras más arenoso sea un suelo, más baja es su capacidad de intercambio catiónico (CIC). En un suelo arenoso, continúa el Dr. Sánchez, su CIC normalmente se encuentra bajo los 5 meq/100 grs; si es arena gruesa se acerca a los 3 meq/100 grs, mientras que, si se trata de arena fina, ronda los 7 meq/100 grs, lo que permite una mejor retención de nutrientes.

El experto señala que en los suelos arenosos hay que considerar y ponerle atención al nitrógeno nítrico, pues se lava fácilmente. Lo mismo ocurre con el calcio y el magnesio, que se mueven por flujo de masa, por lo que recomienda que en casos de suelo con una CIC muy baja, con arena gruesa, y donde ocurre dicho lavado, conviene mezclar para hacerlo retentivo. “Pero mezclarlo, no solamente ponerlo encima”, subraya.

En el caso de México, los suelos que más trabajan son pobres en materia orgánica, en potasio y en calcio, por lo que primero deben acondicionarlos
e incorporar enmiendas, tanto químicas como orgánicas, y mezclarlas bien. “Al suelo también hay que darle de comer; a eso es lo que llamamos acondicionar el suelo”. Una vez que se realiza este proceso, viene el riego y la nutrición.

En resumen, continúa, primero hay que crear condiciones favorables en el suelo para que lo que se aplique después pueda ser realmente aprovechado por la planta, es decir, que sea capaz de captar los nutrientes y el agua a través de su sistema radicular.

En México diseñan sustratos usando grava volcánica mezclada con fibra de coco o perlita.

LA CORRECTA SELECCIÓN DEL SUSTRATO ES EL PUNTO DE PARTIDA

“Acuérdense, en la nutrición, todo inicia con el suelo o una correcta selección del sustrato”, subraya el Dr. Sánchez sobre un componente medular en la ecuación total de la producción. Y pone como ejemplo el uso de sustrato para el cultivo de arándanos en México. “Cuando iniciamos trabajando este cultivo en sustrato migramos hacia la fibra de coco, pero tiene una característica que con el tiempo se va degradando y se va haciendo polvo de coco. Es decir, iniciamos con un suelo arenoso y al tercer año ya tenemos un suelo arcilloso. Ahí es donde comienzan los dolores de cabeza”.

¿A qué dolores de cabeza se refiere el experto? A la acumulación de sales, pudrición de coronas, complicaciones en el riego y consecuentemente, en el manejo total del cultivo. “Por eso los que trabajan con sustrato, sobre todo con fibra de coco, han visto que con el tiempo tienen que ir haciendo ajustes en el riego y en la nutrición”. Esto llevó a cambiar la fibra de coco por chip de coco, que en palabras del Dr. Sánchez, “es lo mejor que se pudo haber diseñado para el cultivo del arándano”.

En México diseñan sustratos usando grava volcánica mezclada con fibra de coco o perlita.

UN MODELO QUE NO REPLICÓ BIEN

¿Por qué inicialmente el cultivo de arándanos en México consideraba fibra de coco, siendo que presenta complicaciones a los pocos años? La respuesta está en un modelo que replicaron del cultivo de hortalizas. “Lo teníamos disponible de la experiencia de las hortalizas en fibra de coco en invernadero. Pero no consideramos que las hortalizas solo duran un año en ese sustrato, mientras que el arándano tiene que durar años. Eso nos llevó a sacar planta por planta, podar raíces y volver a colocar sustrato cada tres años”.

Según el Dr. Sánchez, en Perú se está dando una situación similar, por lo que es enfático en que la buena selección del sustrato inicial es fundamental para una buena producción en el tiempo. “Si no seleccionamos bien el sustrato empezamos a ver que las raíces rodean el sustrato buscando aire porque se compactó y no les permite recibir oxígeno”.

Al tercer año pueden surgir problemas en el cultivo por falta de drenaje.

LA IMPORTANCIA DEL ANÁLISIS FÍSICO-QUÍMICO DE LOS SUSTRATOS

Durante sus años como investigador en el Colegio de Postgraduadosen Ciencias Agrícolas de México, el experto realizó múltiples estudios para cuantificar las propiedades físico- químicas de los sustratos. “Comprábamos fibra de coco 70%-30%, donde el 70% correspondía a fibra de coco, hacíamos un tamiz de las partículas y nos encontrábamos con que teníamos más polvo que fibra”.

Técnicamente hablando, el Dr. Sánchez señala que no existen diferencias entre un sustrato y un suelo, donde ambos tienen capacidad de intercambio catiónico, ambos tienen una fase líquida y una fase sólida. “Es más, la planta ni siquiera entiende si está en fibra de coco, en peat moss,  en una mezcla o en un suelo arcilloso; ella lo que quiere son condiciones ideales de agua, aire y nutrientes en equilibrio”.

El experto recomienda realizar un análisis del sustrato antes de comprarlo, que en el caso de México es el método de De Boodt, para asegurarse de que exista un equilibrio entre la fertilidad física, química y biológica. “Siempre le apostamos un poco más a la fertilidad biológica. En los sustratos, aunque no lo crean, lo más importante y lo que ya no podemos modificar cuando la planta ya está establecida, son las propiedades físicas”.

De ahí que la base para el buen establecimiento de plantas de arándano se sostiene en invertir para conocer las propiedades físicas del sustrato. “Tenemos que pensar la inversión inicial no como un gasto, sino como datos que van a servir para saber qué esperar en el sustrato que tengo”. Así como la curva de retención de humedad en suelos, en sustratos se maneja el concepto de curva de liberación de agua.

“¿De qué sirve contar con esta información?”. El Dr. Sánchez responde a esta pregunta con otra interrogante: ¿Por qué cuando revisamos la fibra de coco en campo siempre tiene agua y siguen regando? Dentro del agua que retiene el sustrato hay diferentes tipos de agua. El agua que está muy cercana al sustrato se conoce como agua difícilmente disponible. “Si la planta necesitara esta agua tendría que gastar mucha energía metabólica para poder aprovecharla, por lo que tenemos que darle agua fácilmente disponible”. Respondiendo a la pregunta inicial, el agua que retiene la fibra de coco es agua difícilmente disponible, por eso se sigue regando.

La zona donde se establecerá el cultivo también es clave para la selección del sustrato. Como ejemplo, si es en Colombia, se necesitará un sustrato que permita mayor aireación debido a la alta humedad relativa. “Si riego en exceso en un sustrato muy retentivo voy a tener problemas de pudriciones o roya”, explica. Por otro lado, para el caso de Perú se necesitan sustratos capaces de retener agua, ya que un sustrato con demasiado drenaje en las condiciones agroclimáticas que presenta el verano, con temperaturas y radiación alta, y humedad relativa muy baja, va a provocar un alto estrés en la planta.

El buen establecimiento de plantas de arándano se sostiene en invertir para conocer las propiedades físicas del sustrato.

UN BUEN SUSTRATO TIENE BUENA AIREACIÓN Y NO PIERDE SUS PROPIEDADES FÍSICAS CON EL TIEMPO

“Los suelos francos llegan a capacidad de campo ideal, y los mejores sustratos son los que tienen condiciones muy similares a un suelo franco. Un suelo arcilloso retiene mucha agua y tiene muy poca oxigenación; un suelo arenoso tiene demasiado aire, pero poca retención de agua”. El suelo ideal es aquel que presenta un equilibrio entre retención de agua y retención de aire, lo que solo es posible conocer a través de un análisis de la curva de liberación de agua.

El Dr. Sánchez propone realizar este tipo de análisis en los laboratorios del país para que los productores cuenten con la información suficiente antes de comenzar sus cultivos, tal como lo hicieron en México.

EL SUSTRATO IDEAL SE DISEÑA

Contando con la información anteriormente mencionada, y de acuerdo al experto, es muy fácil seleccionar el sustrato ideal. “En México usamos grava volcánica y nos va de maravilla, ¿por qué? Porque hacemos un sustrato donde tengo una curva de liberación de agua ideal para el cultivo de arándanos”.

Además, una ventaja importante que presenta la grava volcánica es que no se descompone con el tiempo, lo que permite hacer combinaciones con fibra de coco o perlita. La clave a la hora de diseñar el sustrato ideal es su granulometría. Una buena granulometría para un sustrato ronda entre tres y seis milímetros de diámetro. “Esto es lo que mejor nos funciona con las gravas volcánicas, donde logramos un equilibrio entre retención de agua y retención de aire”.

A través de los años, la industria del arándano ha presionado a los fabricantes de sustratos para que la oferta de estos contemple las características que aborda el experto, como es el caso de la creación de chips de coco. “El mejor sustrato para arándanos es aquel que tiene un buen drenaje, una buena infiltración y que no se descompone con el tiempo. Y otro punto importante es seleccionarlo desde un inicio, así todo el mundo gana”, finaliza el Dr. Sánchez.

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