“Es arriesgado no adquirir un sistema de ósmosis inversa a tiempo”
Alejandro Proaño, gerente de Water Partners, advierte que instalar tarde un sistema de ósmosis inversa puede comprometer toda la producción. La clave está en anticiparse, diseñar a medida y no subestimar los costos operativos.
Alejandro Proaño, gerente comercial de Water Partners.
Cuenta Alejandro Proaño, gerente comercial de Water Partners, que en una ocasión un productor de arándanos del sur lo llamó urgentemente: estaba a punto de perder su producción y necesitaba instalar un sistema de ósmosis inversa en su fundo: “Sus arándanos se habían estresado y se comprometía la producción. Tuvimos la suerte de que teníamos un equipo de entrega inmediata y en tres o cuatro semanas ya estaba instalado. Eso salvó parte del huerto, pero igual hubo una pérdida importante”, relata.
Proaño afirma que instalar un sistema de ósmosis inversa se vuelve indispensable cuando la conductividad eléctrica del agua supera los 0,6 o 0,7 mS/cm. En esos niveles, al adicionar los fertilizantes necesarios para el cultivo, el agua sobrepasaría fácilmente el umbral de 1 mS/cm que las plantas de arándano pueden tolerar. “Si no tienes el sistema instalado a tiempo, arriesgas toda la producción”, advierte.
Una alternativa que puede optimizar la inversión en algunos escenarios es el ‘blending’ o mezcla controlada de agua osmotizada y agua simplemente filtrada. En estos casos –explica– parte del caudal de agua no pasa por el sistema de ósmosis inversa sino que, tras ser filtrada, se mezcla con el permeado producido. “Si tienes 80 litros de agua osmotizada y agregas 20 litros de agua filtrada, obtienes 100 litros con una conductividad aún aceptable”, señala. Esta práctica puede reducir en aproximadamente un 20% el tamaño del equipo necesario y, con ello, el costo de inversión inicial. Sin embargo, aclara que el ‘blending’ solo es viable cuando la fuente de agua tiene conductividades relativamente bajas, del orden de 0,6, 0,8 o hasta 1,2 mS/cm.
LA IMPORTANCIA DE DISEÑAR A MEDIDA
Para dimensionar un sistema de ósmosis inversa, Water Partners sigue un proceso riguroso. “Primero, pedimos un análisis de agua completo, pero también visitamos personalmente el campo para entender las necesidades del cliente de manera integral”, explica Proaño. Factores como el tipo de cultivo, la infraestructura existente y el destino del agua de rechazo son considerados en el diseño. Además, solicitan información sobre el caudal requerido, la calidad del agua deseada y las condiciones de operación. Con esos datos, utilizan simuladores especializados que les permiten modelar el sistema de ósmosis inversa: definir el número de membranas, el número de tubos de presión, etapas de filtrado, flujos de recirculación necesarios, entre otras variables para garantizar un funcionamiento hidráulicamente equilibrado. “Es fundamental evaluar exhaustivamente el sistema desde el diseño para optimizar el rendimiento y reducir costos operativos futuros”, afirma.
Respecto a la inversión, Proaño distingue claramente entre CAPEX y OPEX. El CAPEX comprende todo el equipamiento necesario: sistemas de osmosis, pretratamiento, bombas, sistemas de limpieza, dosificadores, etc. También incluye una lista de repuestos críticos, fundamentales para mantener la operación continua. Por su parte, el OPEX se refiere a los costos de operación y mantenimiento: químicos, cartuchos, mano de obra, reemplazos y servicios técnicos.

El gerente comercial de Water Partners enfatiza que muchos productores subestiman el OPEX al comparar ofertas: “A veces les ofrecen OPEX muy bajos, pero eso solo cubre químicos y cartuchos. No incluye recambios de membranas, mantenimientos reales de bombas ni repuestos”, señala. Water Partners, en cambio, ofrece a sus clientes una propuesta completa: asumir la operación y mantenimiento integral de los sistemas a cambio de una tarifa fija por metro cúbico de agua tratada. “El cliente se desentiende de la operación. Solo paga el gasto energético aparte”, explica.
El ejecutivo destaca las fortalezas que diferencian a su compañía en el mercado peruano. “Como grupo tenemos 30 años en el mercado, con presencia y talleres de fabricación en Estados Unidos, México, Perú y Chile, lo cual nos permite atender a clientes en toda la región”, afirma. Agrega que todo el proceso –diseño, fabricación, instalación y servicio posventa– se realiza con personal local, lo que les permite hacer equipos a medida con flexibilidad y rapidez.
Además, su empresa abastece y capacita a más de 470 compañías de tratamiento de agua en Perú, lo que garantiza disponibilidad constante de repuestos, consumibles y componentes de alta calidad. “Tenemos almacenes y personal técnico comercial en Ica, Trujillo, Chiclayo, Piura y en Olmos mismo. Y fabricamos equipos en plazos de 10 a 12 semanas, mucho más rápido que otras compañías”, afirma.