La caña de azúcar se ha transformado en símbolo de evolución agrícola gracias a la agricultura de precisión
La compañía agroindustrial Incauca ha logrado reducir en un 13% las emisiones de CO₂ derivadas del uso de fertilizantes nitrogenados, y ahorrar en promedio 50 kg de urea por hectárea, gracias a la aplicación de técnicas avanzadas de análisis de suelos, imágenes satelitales y sensores.
En los últimos años, la agricultura de precisión se ha ido posicionando como una herramienta esencial para garantizar un futuro más sostenible en el campo colombiano. Así lo demuestran los avances impulsados por Incauca y Precisagro, dos referentes del sector agroindustrial que han apostado por la innovación tecnológica para mejorar la productividad y, al mismo tiempo, cuidar los recursos naturales.
Con más de 4,5 millones de hectáreas rurales en Colombia y una creciente necesidad de proteger el medio ambiente, la implementación de tecnologías inteligentes se ha convertido en una prioridad estratégica. En este contexto, la caña de azúcar se ha transformado en símbolo de evolución agrícola, gracias a prácticas como la mecanización total de la cosecha, la gestión eficiente del agua y el uso de fertilizantes en dosis exactas, ajustadas a las condiciones específicas de cada parcela.
“Hoy el campo se cultiva con estrategia, no con intuición. La agricultura de precisión ha transformado radicalmente la forma de cultivar: ahora, gracias a sensores, imágenes satelitales y análisis técnicos del suelo, se toman decisiones personalizadas por metro cuadrado. En Incauca, estamos comprometidos en continuar usando la tecnología para hacer un mejor uso de los recursos naturales”, afirma Mauricio Quevedo, director de Agronomía de Incauca.
Este cambio ha mejorado los indicadores de productividad y ha transformado la manera en que se maneja agronómicamente la caña de azúcar y otros cultivos en Colombia, con un enfoque más técnico y consciente del impacto ambiental. Precisamente, gracias esto, la compañía agroindustria ubicada en el Valle del Cauca ha logrado reducir en un 13% las emisiones de CO₂ derivadas del uso de fertilizantes nitrogenados, y ahorrar en promedio 50 kg de urea por hectárea, gracias a la aplicación de técnicas avanzadas de análisis de suelos, imágenes satelitales y sensores.
En ese sentido, Juan Francisco Rodríguez, gerente de producto de nutrición de cultivos de Precisagro, destaca que la clave está en saber exactamente qué necesita el cultivo, en qué cantidad y en qué momento. “La fertilización controlada y el cuidado detallado de los cultivos reducen desperdicios y permiten una cosecha uniforme y saludable. La agricultura de precisión le da al agricultor, por medio de la utilización de datos, la posibilidad de saber exactamente qué necesita su cultivo, en qué cantidad y en qué momento”.
Para Precisagro, esta tecnología representa una herramienta clave para monitorear, analizar y gestionar cada metro cuadrado del cultivo, a través del uso de sensores, imágenes satelitales, mapeo de suelos e interpretación agronómica.
Producción sostenible, innovación que transforma
La tecnificación del campo ya es una realidad. Aunque Colombia aún enfrenta desafíos frente a potencias agrícolas como Brasil o EE UU, compañías como Incauca están demostrando que es posible transformar vidas a través de una agricultura, que va más allá de la producción y se enfoca en el bienestar y el desarrollo sostenible.
Para Incauca, compañía con más de seis décadas en el mercado y cuatro plantas dedicadas a la producción de azúcar, alcohol, abono y energía, uno de los avances más significativos es la cosecha 100% mecanizada gracias al uso de tecnologías de alta precisión; eliminando la necesidad de quemas programadas. Esto marca un antes y un después en las prácticas agrícolas.