L. GONZÁLEZ1, E. TORRES1, S. ALEGRE1,J. BONANY2, G. ÀVILA2, J. CARBÓ² y L. ASÍN¹ (1) IRTA–Estación Experimental de Lleida. Lleida. (2) IRTA–Estación Experimental Agrícola de Mas Badia. Girona. 2015 El raleo o regulación de la carga del árbol persigue alcanzar un nivel de frutos/árbol que optimice la rentabilidad de la plantación, expresada en USD/hectárea o USD/kg. Dicha rentabilidad estará definida por la producción alcanzada, la distribución de calibres, la coloración de frutos y otros aspectos de la calidad, elementos que determinan el valor económico de la producción. Existe otro elemento que se ve influenciado por la carga del árbol, se trata del retorno a floral del año siguiente, por lo que un error en la regulación de la carga del árbol supone un riesgo de que la plantación entre en alternancia o añerismo. Por todo ello, el raleo de fruta es una etapa esencial en la producción comercial de manzanas de calidad (Byers, 2003). En la actualidad se dispone de 3 principales materias activas registradas para el raleo químico en manzano, se trata del ácido naftaleno acético (ANA), su amida (ANA–amida) y la benziladenina (6–BA). Salvo esta última, que fue registrada en 2007, el resto de los productos (ANA y ANA–amida) son materias empleadas desde hace varias décadas. Las tres materias activas son fitorreguladores, por lo que su eficacia está condicionada por las condiciones climáticas (Greene and Autio, 1989; Bubán and Lakatos, 2000), ello provoca que en algunas ocasiones sea necesario complementar su aplicación con un raleo manual de mayor o menor intensidad, en función de la eficacia alcanzada por el producto o productos aplicados. Otras alternativas al empleo de fitorreguladores son el raleo mecánico con equipos como Fuet® y Darwin®, y el empleo de productos cáusticos como el polisulfuro de calcio y el ATS (tiosulfato amónico). Tanto el raleo mecánico, como los productos cáusticos son intervenciones que se realizan en floración, lo cual es una ventaja al tratarse de regulaciones tempranas de la carga. Pero presentan dos inconvenientes, el primero es que son estrategias muy poco selectivas a la hora de respetar o favorecer la flor central o flor reina, y el segundo es que, en zonas con heladas tardías, el raleo en flor es considerada una técnica arriesgada. Habitualmente el fruticultor suele emplear una estrategia de aplicación secuencial o programa de diversos productos para conseguir más eficacia. El objetivo final del programa de raleo es reducir a la mínima expresión el raleo manual debido a su costo elevado. Los requerimientos de raleo manual varían mucho en función del año, la variedad y la zona productora, pero en el caso de Gala y Fuji los valores oscilan entre 50 y 250 horas/hectárea, siendo significativamente inferiores en Golden. Asín et al. (2012) indican que, en Gala, la recolección es la tarea que requiere más tiempo, seguida del raleo manual y de la poda de invierno. Así pues, el raleo manual es un costo importante en el manejo de las plantaciones de manzano, por lo que un aumento en la rentabilidad debería pasar por una reducción en el número de horas/hectárea requeridas para el raleo manual. Los niveles de carga óptimos fueron determinados para las principales variedades de manzana en las condiciones de cultivo de la zona productiva de Lleida y Girona (Alegre y Carbó, 2007), lo que puede ser extrapolado a gran parte de la zona productora del Valle del Ebro. Sin embargo, no siempre se pueden alcanzar estos niveles de carga, exclusivamente mediante el raleo mecánico, o el raleo químico con fitorreguladores, por lo que la aparición de nuevas materias activas con diferente modo de acción es de gran interés para los fruticultores. En este sentido la llegada al mercado en 2015 de Brevis®, abrió nuevas expectativas al manejo de las estrategias de raleo en pomáceas, especialmente para variedades como Fuji, Royal Gala y Red Delicious, en las que las materias activas que se dispone actualmente no son suficientemente eficaces. Brevis® es un nuevo producto de raleo químico que presenta un modo de acción diferente al resto de los productos usados en la actualidad. En concreto, inhibe el proceso fotosintético interfiriendo en la reacción de Hill, es decir en el transporte de electrones en el fotosistema II (PSII). Esto provoca que el árbol entre en déficit de carbohidratos, lo que induce la caída o raleo de frutos. Desde 2010 IRTA–Estación Experimental de Lleida (IRTA–EE LLeida) e IRTA–Estación Experimental Agrícola Mas Badia (IRTA–EEA Mas Badia) han realizado diversos ensayos para evaluar la eficacia de Brevis® en las principales variedades de manzana. Modo de acción Tal y como se ha indicado anteriormente, Brevis® inhibe la fotosíntesis en la fase II, y existen equipos que determinan dicha inhibición. Mediante un fluorímetro (FluorPen FP 100), se ha podido determinar que 24 h después de la aplicación el árbol presenta entre el 30% y 40% de inhibición de la fotosíntesis, alcanzando el máximo de inhibición 2 días después de la aplicación, momento en el que se alcanza una media del 50% (Gráfico 1). En el Gráfico 1 se aprecia que, tanto en la aplicación única de 1,65 kg/ha, como en la de 2,2 kg/ha, la inhibición de la fotosíntesis empieza a disminuir paulatinamente a partir del 4° día. Mientras que si se realizan dos aplicaciones (1,65+1,65 kg/ha), la inhibición se mantiene próxima al 40% durante los 5 días posteriores a la segunda aplicación. A partir de ese momento la capacidad fotosintética se recupera progresivamente, pero observándose diferencias entre 1 y 2 aplicaciones. Estas diferencias, en función del número de aplicaciones, se mantienen entre el 10% y 15% de inhibición de fotosíntesis durante unos 20 días tras la segunda aplicación, lo que demuestra el efecto de la segunda aplicación. Si se realiza una aplicación, el árbol recupera la actividad fotosintética totalmente a los 25–45 días después de la primera aplicación, mientras que, si se realizan dos aplicaciones, la recuperación se produce a los 30–50 días de la primera. Otra diferencia que se aprecia es que en el caso de una aplicación la recuperación de