Cómo la Big Data está revolucionando la agricultura y la cadena de abastecimiento

La agricultura está enfrentando una revolución con la integración de herramientas y sistemas de decisiones potenciados por Big Data. Los agricultores de subsistencia necesitan subirse a esta tendencia para acortar la brecha en los rendimientos. Los agricultores grandes necesitan aumentar rendimientos y bajar costos. Y los consumidores exigen alimentos más saludables. Los datos se están utilizando en el mundo agrícola para aumentar la eficiencia y al mismo tiempo disminuir el impacto sobre el medioambiente. La capacidad computacional moderna ha permitido aumentar la capacidad de recolectar, intercambiar, procesar y sintetizar datos de una forma tal que está impactando en todo el ámbito agrícola: maquinaria agrícola, optimización de semillas, fertilizantes e insumos, riego y gestión predial. Para poder obtener valor de la Big Data, esta debe ser procesada y analizada a tiempo y sus resultados deben estar disponibles para tomar decisiones en las operaciones agrícolas. La efectividad en su uso también está relacionada con tener una combinación acertada de gente, procesos y tecnología. Según el informe sobre inversiones de AgFunder, más de 500 startups de agricultura y alimentos levantaron US$4.600 millones en el 2015. La revolución de la Big Data se encuentra en sus inicios y es difícil predecir cómo va a estar en dos años más. Todavía nos situamos en la etapa de la adopción temprana, con grandes éxitos pero al mismo tiempo con muchas empresas que no logran superar el veredicto del mercado. Los productos basados en máquinas que aprenden serán exponencialmente mejores en la medida que más usuarios se unan. Vonnies Estes, consultora independiente con base en California, escribió este artículo para New Ag International.


PRÁCTICAS AGRÍCOLAS BASADAS EN DATOS: MEJORES RESULTADOS

La producción agrícola es muy compleja ya que interactúan la biología, el clima y las acciones humanas. Los productores han adoptado tecnologías de precisión en los años recientes. Con la disponibilidad de GPS y de otras tecnologías, los productores pueden hacer seguimiento a los rendimientos, guiar y controlar las máquinas, monitorear las condiciones del campo y gestionar los insumos a niveles muy precisos dentro de los campos, aumentando de esta manera la productividad y la rentabilidad.

Al mismo tiempo, los datos se van acumulando en conjuntos tan grandes y complejos que no pueden ser estudiados sin software. Los datos per se no pueden generar ideas ni visiones; por lo tanto, se requieren servicios de consultoría y análisis para ayudar a que los productores saquen provecho de las enormes cantidades de datos que recolectan. Las aplicaciones de software basadas en sistemas de máquinas aprenden a través de sus interacciones con datos, aparatos y las personas. Y a medida que van aprendiendo, generarán grandes oportunidades para tomar mejores decisiones dentro de los campos. Las empresas de Big Data pueden evaluar muchísimas variedades genéticas, agroinsumos y condiciones en cuentos de campos, suelos y climas. Pueden realizar ensayos de campos en tiempo real en millones de hectáreas. Esto entrega a los agricultores información para optimizar las siembras, a nivel de cada planta en suelos y climas específicos. Por ejemplo, en la protección de los cultivos esto implica que se podrá llegar a aplicaciones específicas para cada planta o zona de un predio.

¿POR QUÉ AHORA?

La Big Data ha sido usada en otros mercados desde hace algún tiempo. Son numerosos los factores que han empujado esta tecnología hacia la agricultura. En primer lugar, hay capital disponible para desarrollar la tecnología: muchos inversionistas en empresas de Big Data están buscando nuevos mercados donde aplicar sus tecnologías. Y la agricultura se presenta como un mercado enorme donde incorporar innovación. El segundo factor es la integración en la cadena: los cambios disruptivos provienen de conectar innovaciones en múltiples áreas: integrando los avances en ingeniería genética, insumos físicos, tecnologías de información y máquinas inteligentes. Los productores podrán crear prescripciones a la medida de semillas, fertilizantes y pesticidas. Las máquinas inteligentes podrán ejecutar los tratamientos prescritos y al mismo tiempo recolectar más datos para entregar retroalimentación al agricultor.

El tercer factor (o “driver”) es que la agricultura se caracteriza por tener bajos márgenes en grandes volúmenes. Los márgenes estrechos e incluso los ingresos negativos en los campos están impulsando a los grandes productores industriales a buscar formas de ahorrar tiempo y dinero al tener mejor información accesible para tomar decisiones a escala. La cuarta razón es porque la Big Data es una tecnología accesible y cada vez mejor: la disponibilidad de banda ancha y el cloud computing ha logrado tener cobertura y superar el umbral de costos de manera de poder proveer de internet de las cosas a los campos, ofreciendo una infraestructura de datos a partir de la cual se puede trabajar. Este nuevo nivel de capacidad de análisis y captura de datos permite optimizar la práctica de agricultura de precisión. Y, finalmente, esta tecnología llega en un momento en que la humanidad necesita imperiosamente aumentar la producción de alimentos en un 60% en los siguientes 40 años, de forma sustentable. Al usar pesticidas y fertilizantes de forma más eficiente se mejora la calidad del aire y el agua, lo que beneficia también a suelo. La recolección y análisis de estos datos tiene un gran potencial para reducir la contaminación generada por la agricultura.

LA ADOPCIÓN TODAVÍA ES LENTA A NIVEL DE CAMPO

Pese a toda la moda y la cobertura mediática, la adopción de esta tecnología todavía es lenta a nivel de campo. El éxito dependerá más de la velocidad de adopción que de las capacidades de la tecnología. John Mewes, un agricultor de Dakota del Norte señala:

“Todavía estamos en la infancia de cómo se puede usar la data en la producción agrícola, aunque ya hemos tenido avances exitosos. El ejemplo más obvio es el aumento en la siembra variable y en la fertilización variable, basados en datos de rendimientos que se han recolectado por años. Y mientras esto es claramente un paso en la decisión correcta, esto sigue estando lejos de la perfección porque un sector productivo de un campo puede serlo durante un año y al año siguiente bajar debido al clima o al cultivo. ¿Cómo debemos tratar esas áreas? Incluso si tenemos zonas que siempre se comportan bajo el promedio, las tecnologías actuales no buscan determinar cómo hacer los cambios operativos para hacer esas zonas más productivas. Las herramientas actuales sencillamente ayudan al agricultor a ser más específico en el uso de los insumos, basados en la productividad histórica de esa zona del campo”.

Los potenciales beneficios del uso de Big Data en agricultura son obviamente grandes pero todavía no se han logrado poner en práctica algunos requisitos básicos como (1) encontrar beneficios y valores cuantificables; (2) desarrollar nuevos canales de ventas y servicios para estos productos; (3) los costos en dinero y tiempo son muy altos para integrar los productos a la operación y (4) el lanzamiento de productos y su marketing muchas veces no van en concordancia con la estacionalidad de la agricultura.

FOCO EN LA TECNOLOGÍA Y NO EN EL BENEFICIO PARA EL AGRICULTOR: UNO DE LOS VARIOS PROBLEMAS DE ADOPCIÓN

Tanto los agricultores como los capitalistas de riesgo opinan que muchas veces el foco está en la tecnología y no en cómo estas tecnologías ofrecen valor a los agricultores. Los agricultores señalan que muchas veces el diseño de los productos no los considera. Muchos desarrolladores de tecnología no entienden que la parte más difícil de la tecnología agrícola no es la tecnología en sí, sino que la gestión del campo y el acceso al mercado. Esta falta de conocimiento se manifiesta en productos que no generan valor y en modelos de negocios fallidos. Tiempo vs. Valor es otro tema en la adopción de estas tecnologías: meterse en nuevas tecnologías consume tiempo. Y los agricultores están teniendo experiencias mixtas en términos de tiempo destinado y el valor que obtienen. Los agricultores están enfrentando una “fatiga por las apps” (“app fatigue”) debido a que muchos desarrolladores de Silicon Valley visitan los campos con las nuevas apps. John Mewes indica:

“Uno de los problemas que estamos enfrentando es que hay muchas aplicaciones con un solo uso. La mayoría de los campos tienen varios cultivos y cada uno de ellos requieren una serie de decisiones que debemos hacer durante el año. Y los agricultores ya trabajan largas horas durante el periodo del año en que esas decisiones se deben tomar. Sencillamente no tenemos el tiempo para saltar desde una aplicación a otra para cada decisión, especialmente cuando muchas de estas aplicaciones requieren que las alimentemos con mucha información antes de empezar a usarlas. Este esfuerzo redundante de tener que alimentar una o varias aplicaciones con mucha información, es uno de los principales factores que detienen la adopción de muchas nuevas tecnologías, especialmente de aquellas que, pese a que se ven promisorias, todavía no han sido probadas ampliamente en el mercado”.

Entregar ideas, visiones, no solo datos es el mayor desafío para los proveedores de este mercado, si quieren ser exitosos a nivel de campo. La cantidad y calidad de los datos es a veces insuficiente para que los agricultores hagan comparaciones válidas y útiles. E incluso cuando esta data es generada, muchas veces es incompatible con otros datos de otras fuentes. Esta incompatibilidad generalizada de datos ha hecho que en general la información no sea accesible para los agricultores. Muchos proveedores de tecnología están ofreciendo partes del sistema, lo que hace muy difícil para el usuario final elegir qué piezas implementar. Debemos llegar a un punto donde todo trabaje en armonía y ofrecer una experiencia simple de automatización para tomar decisiones. Otro factor que muchas veces es mirado en menos es la desconfianza. Muchos agricultores no están dispuestos a entregar la información de sus campos. Temen que los agentes reguladores tengan acceso a la información de los campos sin su consentimiento. En un estudio realizado por la American Farm Bureau, cerca del 76% de los que respondieron señalaron que estaban preocupados que terceros pudieran utilizar sus datos para especulación sobre commodities, sin su consentimiento. No quieren que los datos terminen en las manos de competidores o en empresas de insumos (semillas, químicas, fertilizantes), que pueden usar esa información para vender más. Los agricultores estarán más dispuestos a compartir su información cuando utilizan las herramientas, las herramientas están más integradas y hay una demostración del valor que generan. Las empresas que no tengan intereses creados en los resultados de los análisis, serán en las que los agricultores confíen más. Mewes señala:

“El potencial para mejorar la productividad agrícola apoyándose en los datos es enorme. Lamentablemente, gran parte de los beneficios potenciales no se pueden obtener solo con la data de un solo campo. Para desarrollar modelos o herramientas de apoyo a las decisiones, se requieren grandes cantidades de datos para poder separar la señal del ruido, y para comprender adecuadamente cómo operan las diferentes combinaciones de factores. El foco de la industria sobre la propiedad de la información, pese a que es bien intencionada, impide seriamente la habilidad colectiva de obtener todos los beneficios que se pueden obtener a partir de los datos colectivos. Debemos encontrar un término medio donde los agricultores tengan el incentivo de contribuir a un conjunto abierto y colectivo de datos que permitan dar el salto en la eficiencia agrícola. Los agricultores deben preguntarse también de qué les sirve tener sus datos en un disco en algún lugar, para que no sea usada y finalmente borrada”.

EL FUTURO SE VE PROMISORIO SIN LA TECNOLOGÍA SE ADAPTA A LAS NECESIDADES DE LOS CULTIVOS

La tasa de adopción de nuevas tecnologías sigue aumentando, pese a los bajos precios de los commodities. Un estudio reciente realizado por Robert Hill de Caledonia en Estados Unidos, calculó que entre 2013 y 2019 los agricultores van a duplicar el número de tecnologías que emplean. Cerca de un 25% de los grandes agricultores planean aumentar sus inversiones en nuevas tecnologías agrícolas y tecnologías de datos para la agricultura, según una encuesta realizada a 300 agricultores del Medio-Oeste que tienen cada uno al menos 1.500 acres bajo su gestión. El Dr. Hill postula que este es el inicio de una “Tercera Ola” en la agtech moderna, luego de la introducción de las semillas genéticamente modificadas y los equipos dotados con GPS. Será clave enfatizar la facilidad de uso y la compatibilidad de los sistemas si los proveedores quieren ser exitosos a nivel de campo. Con la proliferación de múltiples vendedores con diferentes piezas del puzle en desarrollo beta, uno puede entender por qué es tan difícil para el agricultor poder tomar decisiones sobre qué tecnología incorporar. Ese es en general un síntoma de las nuevas tecnologías y deberá mejorar. Los vendedores comenzarán a trabajar en conjunto y la información será más utilizable para todas las áreas de la gestión agrícola. Las tecnologías y productos que encajen con las actuales operaciones van a ser adoptadas con rapidez. John Mewes:

“Lo que necesitamos es que la data fluya fácilmente y tenga pocos obstáculos, y así po der usar esa información para desarrollar herramientas efectivas que nos permitan tomar decisiones agrícolas. Todos tenemos algo que hacer para que esta industria avance. Los fabricantes de equipos necesitan trabajar para mejorar la calidad de la información recolectada y remover las barreras a la recolección, diseminación y a compartir la información. Los agricultores y las empresas de aplicaciones deben hacer un mejor trabajo manteniendo y calibrando las plataformas de recolección de datos y estar más dispuestos a compartir la información (quizás de forma anónima) por el bien común. Las empresas de semillas y químicas deberían ayudar también al abrir la información acerca de los ensayos sobre sus productos. Y la industria como un todo necesita avanzar hacia unificar estándares de datos, de manera que los datos de todo el espectro puedan ser utilizados de manera más fácil”.

Pero lo más importante para lograr un gran futuro para la industria de la Big Data en agricultura es hacer coincidir la tecnología con las necesidades del cultivo. Cuando cosechan una vez al año, los agricultores a lo máximo tienen entre 30 y 40 cosechas en su vida. Por lo tanto, no están dispuestos a perder una mala cosecha debido a mala tecnología. El ciclo de innovación de la tecnología debe estar de acuerdo al ciclo del cultivo y no al revés. El despliegue de los productos debe estar en sincronía con las operaciones de los campos. La rápida innovación del modelo de “lean start up” no necesariamente coincide con los de una industria donde algunas innovaciones y la información solo llegan una vez al año.

MÁS QUE MAÍZ, MÁS QUE NORTEAMÉRICA

Los cultivos más comunes con cerca de 300 millones de acres y US$155.000 millones en valor son los que han recibido los beneficios de esta tecnología hasta la fecha. Pero en la medida que la tecnología se simplifica y se integra, será posible expandirla hacia otros cultivos y regiones. Los gobiernos, ONG y empresas están trabajando para expandir el acceso de los datos a millones de pequeños agricultores en los países desarrollados. Agricultores de subsistencia en lugares como el África Sub Sahara o la India están utilizando teléfonos móviles para intercambiar información sobre clima, enfermedades y precios de mercado. Esta tecnología también se expandirá hacia cultivos de alto valor. Berries, frutales y hortalizas generan ventas por US$35.000 millones y son más valiosos por hectárea que los cultivos extensivos, lo que hace que explotaciones de tamaños medios tengan el dinero suficiente para adoptar las nuevas tecnologías. La escasez de mano de obra en los cultivos de alto valor es otra de las grandes razones que explican la incorporación de tecnologías.

GRANDES CAMBIOS EN LA CADENA DE SUMINISTRO DE INSUMOS

El acceso a grandes cantidades de información a lo largo de millones de acres provocará cambios sísmicos en la cadena de abastecimiento de semillas, insumos agrícolas y alimentos, impulsados por la democratización de la tecnología y la información. Tiene la capacidad de disrumpir las cadenas de valor y es muy probable que no sea muy popular entre retailers, distribuidores y las grandes empresas de semillas y agroquímicos.

La información le entrega poder al agricultor al dar más visibilidad a los precios y el desempeño de los insumos. Los agricultores podrán usar menos agroquímicos, aplicados de forma más precisa. Es probable que usar productos genéricos con mayor precisión pueda generar mejores resultados que el uso de marcas “top”. Pero también, usar productos top con precisión en algunas zonas del campo abrirá grandes mercados para las grandes empresas. La plantación más precisa, generará una reducción en el uso de insumos del 30-40%, lo que además de estrujar los márgenes de las grandes empresas de agroinsumos, va a generar más consolidación en la cadena de suministro.

Las nuevas empresas han centrado su negocio principal en recolectar, agregar y analizar datos desde múltiples predios. Su objetivo es ofrecer a los agricultores planes individualizados para cultivar cada campo con precisión hasta la última planta. La información que reciben de los agricultores permite a las empresas de data mejorar sus modelos y hacer mejores recomendaciones.

La información permite adaptar los productos para satisfacer las necesidades específicas de los clientes de manera continua y con estrategias de precios adaptadas al valor que generan para cada segmento. La disrupción requerirá de grandes ideas, nuevos modelos de negocios y gente muy capaz. Una nueva generación de empresas independientes está aprovechando la Big Data para generar nuevas visiones, prácticas y productos. Las empresas de agroinsumos tradicionales y las cadenas de abastecimiento deberán adaptarse si quieren continuar en el negocio. Las grandes 6-5-4 empresas agrícolas están siendo desafiadas en la medida que las nuevas tecnologías entregan a los agricultores el poder de saber qué plantar, cuándo y cómo plantar y qué insumos usar para maximizar los rendimientos y la rentabilidad. En el pasado la innovación se concentraba en empresas con el mayor presupuesto de I+D, combinaciones de productos o mayor participación de mercado. La innovación ahora favorece la creación de nuevas empresas por una serie de razones. Una es confianza. Los agricultores deben estar convencidos que sus datos serán anónimos y están menos dispuestos a que su información esté en manos de grandes empresas dispuestas a empujar sus productos hacia los agricultores. La segunda razón es la necesidad de obtener recomendaciones imparciales y un flujo de información en dos direcciones. Incluso si las grandes empresas agrícolas y de insumos pudieran desarrollar las mejores plataformas digitales, les va a costar ser percibidas como actores imparciales.

Artículo publicado en NewAg International, revista asociada de Redagrícola.

www.newaginternational.com 

Redagrícola 83, diciembre de 2016