Riego, nutrición, automatización: La remolacha hacia su máximo potencial

Desde el año 2000 la tecnificación del riego ha pasado de cero a un 63% de la superficie. Hoy se suman sistemas de monitoreo que permiten un manejo diferenciado de agua y nutrientes de acuerdo a las condiciones de los distintos sectores prediales. Todo ello se conecta on line con la planta, la cual provee de información y recomendaciones para facilitar las decisiones. Siembra, cosecha y cada etapa del proceso se van integrando a esta innovación, teniendo la vista puesta en potenciales productivos que ya se acercan a las 200 toneladas por hectárea.


NECESIDADES HÍDRICAS DEL CULTIVO DE LA REMOLACHA, PUNTOS CRÍTICOS

La demanda hídrica total de la remolacha en el periodo de riego es de 700 mm. En años normales se aportan 550 a 600 mm vía riego aspersión y el resto viene del aporte de precipitaciones. La máxima demanda se produce en enero, con consumos semanales de 60 mm e incluso mayores, dependiendo de las condiciones climáticas, como ocurrió particularmente en la temporada 2013-14. 

En las últimas dos temporadas en la zona de Linares, la demanda hídrica del último año fue notoriamente superior a la del año precedente. 

El cultivo tiene varios periodos críticos en relación al aporte hídrico. El primero es el momento de la germinación y emergencia de las plantas (septiembre-octubre), donde la cama de semilla debe tener la suficiente humedad para los dos procesos. Generalmente se realizan riegos de 15 mm hasta que emerjan todas las plantas. El segundo es el periodo de máxima demanda hídrica en diciembre y enero, donde el cultivo tiene la máxima cobertura foliar y se produce la translocación de azúcares a las raíces. 

IMPULSO AL EQUIPAMIENTO DE RIEGO

En los últimos 15 años IANSA ha impulsado la tecnificación del riego, pasando de 0% en el año 2000 a un 63% de la superficie en la actualidad, lo que equivale a más de 11.500 hectáreas en esta modalidad. 

Los equipos de aspersión más usados son pivotes y cobertura total. Ambos sistemas han sido homologados técnicamente por el área de Innovación, Investigación y Desarrollo de IANSA (II+D). Esto significa que todo equipo usado en remolacha y financiado por la empresa, debe cumplir con un protocolo de diseño que incluye variables como la capacidad de bombas, cartas de aspersores, dimensiones del equipo según tipo de suelo y topografía, entre otras. 

Por otra parte, la empresa azucarera y su equipo técnico asesoran al agricultor para llevar un buen balance hídrico. Esto se realiza teniendo en consideración la ubicación geográfica de sus tierras y el tipo de suelo. Se realizan mediciones de evapotranspiración del cultivo y un cálculo del consumo hídrico, de acuerdo a tipo de equipo y estado fenológico del cultivo. Además, a modo de servicio, la empresa envía a todos sus agricultores con riego tecnificado, los días lunes de cada semana, la información de cuánto regar (mm) a través de un mensaje de texto a sus celulares, y continuamente se está revisando su balance de riego y verificando en terreno el estado del cultivo. 

El ingeniero agrónomo Álvaro Prieto, gerente agrícola y de operaciones de IANSA, reasalta la importancia de un manejo preciso de las necesidades de agua de la planta: 

–Hay que entender que los equipos de riego siempre están dimensionados en una forma muy justa. Obviamente por el precio que tienen, uno no dice me voy a comprar un equipo con un 20-30% de capacidad de más. Si pierdes uno o dos días porque falló la bomba, porque se te ensuciaron los aspersores, o cualquier otro motivo, es muy difícil que tengas tiempo de recuperar esa agua aplicada. Entonces estamos apuntando a gestionar de inmediato la solución, para evitar mermas de rendimiento. En el periodo de máxima demanda, en enero y febrero, la falla de agua de un día se traduce en una pérdida de una tonelada. 

¿CONVIENE FERTIRRIGAR EN REMOLACHA? RESPUESTA PENDIENTE

Actualmente el área de II+D está realizando evaluaciones de aplicaciones de nitrógeno (urea disuelta en agua), para determinar eventuales disminuciones de dosis del fertilizante. Estas evaluaciones se realizan en los campos experimentales de IANSA en pequeñas parcelas de 12 m2 con diferentes tratamientos (dosis) y varias repeticiones. 

Por otro lado, se llevan a cabo evaluaciones a nivel de campo, con pivotes, con el fin de determinar ciertos temas operativos del sistema (% de disoluciones, por ejemplo). En lo que se refiere al nitrógeno hasta ahora los resultados no son concluyentes y se debe seguir con otro año de evaluación. 

Con respecto a los otros nutrientes (fósforo, potasio y micronutrientes), se ha determinado que sus curvas de absorción por la remolacha son tremendamente verticales en los primeros 75 días. Ello limita la aplicación de estos fertilizantes vía fertirrigación pues el periodo de mayor riego del cultivo no coincide con la etapa de demanda de los nutrientes por la planta. “Si uno quisiera aplicar todos los fertilizantes a través del riego en los primeros 75 días, el volumen requerido sería inmanejable dentro del sistema” especifica Álvaro Prieto. 

LAS NOVEDADES TECNOLÇOGICAS QUE SE ESTÁN INCORPORANDO Y LAS QUE VENDRÁN 

En riego, II+D tiene el foco puesto en dos temas relevantes: bajar valores de inversión (equipos de menor costo/ha) y disminuir los costos operacionales. Cabe señalar que la eficiencia de los dos sistemas de riego (pivotes y cobertura total), está sobre un 85%, llegando el pivote a niveles del 95%. 

Actualmente se están evaluando las siguientes tecnologías: 

• Equipos de cobertura total basados en material PVC flexible, el cual es de menor costo que el aluminio, pero con igual operatividad. Este podría equivaler a un 60% del costo actual de un equipo de aluminio. ”Una vez que estén los ensayos aprobados empezaremos a ver el tema comercial”, explica el gerente agrícola y de operaciones. “Para el próximo año ya podría haber una propuesta técnica y estamos buscando alternativas con proveedores a nivel mundial”. 

• Aspersores rotadores, los cuales pueden trabajar a menores presiones que los actuales aspersores de impacto. Es decir, bajar de 3,5 a 2,5 bares de presión, lo que implica una disminución notable en los consumos de diésel. 

• Monitoreo de pivotes, sembradoras, cosechadoras y cargadoras. Con el fin de controlar en línea la operación de estas importantes labores, se desarrolló, en conjunto con los agricultores proveedores, distintos sistemas de monitoreo a través de sensores y GPS, con el fin de visualizar on line la operación de los equipos, alertar posibles fallas y gestionar una solución en forma rápida.

• Para el caso de las sembradoras, el equipo de monitoreo consiste en 18 sensores ubicados en cada caída de semilla y fertilizante, donde verifica su entrega uniforme y continua. Si existe falla, lo indica en un monitor ubicado en la cabina del tractor en forma visual y sonora. Además, hace llegar la información a la web vía GPRS, para ser visualizada por la Torre de Control de IANSA y el mismo agricultor y prestador de servicio. 

• Monitoreo de pivotes. En este sistema se entrega información de ubicación, recorrido, lámina de riego, presión e historial, además de alarmas de encendido y apagado. La información, al igual que en las sembradoras, se envía vía GPRS a la web para ser visualizada por el agricultor y el centro de control de IANSA. “Si se observa algún parámetro anormal, se gestiona inmediatamente dando aviso al operador del equipo, al asistente técnico de IANSA o a ambos. Tenemos agrónomos que están monitoreando todo el día y ellos dan la alarma si un equipo se detuvo, si tuvo una baja de presión, o cualquier anormalidad dentro de lo que está programado”, puntualiza Álvaro Prieto. 

• Cosechadoras y limpiadoras: se monitorea la ubicación, tiempo de trabajo y velocidad (cosechadora). A diferencia de las máquinas convencionales los módulos cosechadoras-limpiadoras van acopiando remolacha en el campo y permiten mantener un stock que sirve de reserva para entrega a la planta, sobre todo en días de lluvia. El control es muy relevante para la logística de abastecimiento. “El monitoreo nos permite estimar cuánto producto se está cosechando y saber aproximadamente cuánto tenemos estoqueado”, indica el ingeniero agrónomo. “Con eso se va construyendo la información en la torre de control de cosecha, manejando el dato de las toneladas disponibles en el silo, cuántos camiones estoy cargando y vienen en camino”. Gracias a estos equipos se puede controlar hasta el 50% del total de remolacha que se entrega diariamente a las fábricas. Por tanto, resulta fundamental conocer el estado de operación de estos aparatos y los tiempos de trabajos en ciertos periodos seleccionados de tiempo (por ejemplo, conocer las horas diarias de trabajo). “Eso permite coordinar la cosecha por el lado de la fábrica y por otro lado, si falta remolacha, o hay disponibilidad de más, tomar las determinaciones con el resto de los agricultores”. 

• Mapeo nutricional y físico de los predios. IANSA y la empresa Agrosat parametrizaron para el cultivo de remolacha un sistema de mapeo nutricional y físico de los campos remolacheros a través de información satelital de varios años y que involucra varios factores agronómicos. Mediante dicho sistema se puede diferenciar sectores con distintas situaciones nutricionales y de capacidad de retención de humedad. Los antecedentes se presentan en forma gráfica, permitiendo apoyar un manejo de riego y de fertilización diferenciada. Ello hace más eficiente el uso de estos valiosos insumos al aplicar más donde se necesita y menos donde no lo necesita y no realizar manejos basados sobre los promedios, los cuales la mayoría de las veces llevan a un exceso en los aportes. Por consiguiente, existen también ciertas posibilidades de lograr ahorros. 

Luego de tres años de experimentación de campo, las nuevas tecnologías de información de riego y fertilización se encuentran disponibles para los productores desde el año pasado. 

–¿Cuánto es el costo de este sistema?

–La inversión en el equipo cuesta $25.000/ha, para 60 ha, por ejemplo, serían $1.500.000– responde Prieto. 

ANTECEDENTES ECONÓMICOS DE LA TECNIFICACIÓN DEL RIEGO

IANSA entrega los siguientes datos económicos:

Inversión (valor referencial):

o Pivote: $1.500.000/ha.

o Cobertura total $2.500.000/ha. 

El costo dependerá del diseño y superficie regada. 

Costo operacional (valor referencial): 

o Pivote: $120.000 a $180.000/ha (energía eléctrica). 

o Cobertura total: $250.000 a $320.000/ha (energía diésel). 

Aumento de rendimiento:

En promedio la diferencia de rendimiento entre riego tendido y tecnificado es de un 20%, lo que en remolacha significa sobre US$1.000 de mayor margen por hectárea. 

–¿La diferencia de costos entre pivote y cobertura total significa que el pivote es la solución más económica?

–Es la solución más económica en medianas a grandes superficies –constesta el gerente–; nosotros los recomendamos por sobre 15 a 20 ha. Con pivotes más chicos los costos empiezan a ser muy similares a lo que tiene la cobertura. Tampoco recomendamos pivotes tan grandes: en la medida en que van acercándose a 100 ha, en los últimos tramos de la estructura tienen que botar mucho volumen de agua, pues el giro va muy rápido. Por lo tanto la capacidad de infiltración del suelo ya no es capaz de absorber todo y se producen escurrimientos. Ahora, se ha mejorado mucho y hay nuevas tecnologías en los tipos de aspersores, pero es más complejo. 

–¿Por qué los  cálculos de costos se han hecho con energía eléctrica para pivote y diésel para cobertura?

–Porque mayoritariamente los equipos de cobertura hoy día utilizan diésel. Esto se relaciona con la falta de infraestructura eléctrica en los campos para llegar a todos los potreros. En el caso de cobertura total , que es un mecano que queda estacionado durante todo el periodo de riego, llegar con una conexión eléctrica no es nada de complicado, habiendo disponibilidad. Si es cobertura móvil hay que ir corriendo el motor y se empieza a complicar, porque las conexiones eléctricas no son móviles. 


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La experiencia de Marcelo San Martín

Ya no sembraría remolacha si no es con equipos de riego

El agricultor Marcelo San martín cultiva 36 a 40 ha de remolacha todos los años en su fundo Santa Laura, camino a Nahueltoro, San Carlos, Región de Biobío. En su rotación, donde apunta a no repetir remolacha antes de 5 años, incluye además trigo candeal, tomate industrial, y semilleros de distintas especies, entre ellas maravilla, poroto, pepino, zapallo. En total suma del orden de 135 ha. 

Empezó de a poco con remolacha y llegó a tener unas 15 ha, cuando IANSA le abrió la posibilidad de adquirir equipos españoles de cobertura total, con una bonificación de 25% sobre el precio y la posibilidad de postular a la Ley de Riego.

–Yo ocupaba riego por tendido y alcanzaba un rendimiento de 70 t/ha cuando me iba súper bien. El técnico en ese tiempo me dijo que tecnificara 20 ha, pero yo dudaba de poder pagar la inversión. Al final transamos en 15 ha. Ese primer año de cobertura pasé a 92 t/ha. Después le pregunté a mi técnico ¿no hay posibilidad de comprarse otro equipo?

Hoy suma 70 ha con cobertura y al momento de la entrevista proyectaba un rendimiento de 110 t/ha. “Yo no sembraría remolacha si no es con equipos de riego. Ya es una condición para tener remolacha”, afirma. Al comienzo operaba los equipos con motores diésel, pero por razones logísticas, facilidad de uso, ahorro de mano de obra y menor costo de energía, hace cuatro años realizó la instalación para operar con electricidad. Puso hidrantes en los distintos sectores del predio, a los cuales conecta la tubería de su sistema de cobertura. Contó, para ello con financiamiento de IANSA, el cual se paga en toneladas de remolacha que le descuentan a la cosecha.

San Martín valora la información para el riego que le entrega la empresa remolachera:

–El día lunes me mandan el mensaje de texto tipo 8 a 9 de la mañana. A principio de temporada viene un técnico de la azucarera a chequear el equipo: cuánta agua están botando mis boquillas. Me hace un aforo. Según el fabricante son 8 mm/hora, a 3 bares de presión. Eso varía de acuerdo a los bares que tú tengas o al desgaste de la boquilla con los años. Yo estoy por ahí, entonces si me dicen: tiene que regar 40 mm, son 5 horas. Ahora la IANSA, como sabe que tu equipo está aforado, indica las horas que debes regar. Y los que tienen pivote también se lo mandan. Esta información la traspaso al resto de los cultivos; me sirve también para calcular el riego de los pepinos, los zapallos, los porotos, etc.

–¿Qué tan sensible es la remolacha al del riego?

–Súper sensible. Se dice que si dejas de regar un día pierdes una tonelada. Imagínate, en pleno verano tú dejas de regar 10 días son 10 t.

–¿Cuál es su evaluación de la remolacha como negocio?

–Tú sabes que no te va a fallar. Tienes todos los insumos, todo el paquete tecnológico para sacar sobre 100 t/ha, equipo de riego, tienes las cosechas, que ahora las hace la IANSA: hay un sistema modular que llega una máquina y te cosecha 30 ha en 2 días. A lo largo del tiempo la remolacha es parejita.

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