Regantes y generación eléctrica:

Inauguran Central Hidroeléctrica Mallarauco

Un acuerdo entre la empresa generadora GPE y la Asociación Canal Mallarauco permitió construir una central de pasada de 3,5 MW de potencia instalada. Ésta no sólo genera energía suficiente para abastecer siete mil hogares, sino que ayudará a financiar el 50 % de las obras de mantenimiento y reparación de canales.

Fue un sueño que demoró más de setenta años en realizarse. El martes 13 de septiembre se inauguró la Central Hidroeléctrica Mallarauco. El proyecto surgió del acuerdo de la empresa chileno-alemana Gestión de Proyectos Eléctricos S.A. (GPE) con la Asociación Canal Mallarauco, que agrupa a más de 680 agricultores del valle del mismo nombre (35 km al noreste de Melipilla, RM). La obra tuvo un costo de US$11 millones y generará 24.000 megavatios-horas (MWh) por año, equivalentes al consumo de siete mil viviendas.

La central, equipada con una turbina tipo Francis de 3,5 MW, será operada por la empresa Hidroeléctrica Mallarauco, conformada por GPE y otros socios independientes. Los agricultores, en tanto, manejarán el caudal (que oscilaría entre 1,8 y 3,5 m3/s) de acuerdo a sus necesidades de riego. Sólo deberán proporcionar el agua para la generación eléctrica, por lo cual recibirán el 12 % de la facturación. Al cabo de cincuenta años, cuando culmine la vida útil del proyecto, se quedarán con la administración del mismo.

“A nosotros nos significa tener un ingreso extra que nos permite solventar los altos costos de mejoramiento de los canales y su reparación. La asociación, reinvertirá todos los ingresos en el mejoramiento de la red de canales”, comenta Germán Errázuriz, miembro de la Asociación Canal Mallarauco. Se calcula que la central ayudará a financiar cerca del 50% de los gastos de operación del canal por lo que el proyecto reducirá el monto de las cuotas que deben pagar los usuarios.

Pero además, “este tipo de centrales aporta a la ambiciosa meta de diversificar la matriz energética nacional, generando energías limpias y renovables. No olvidemos que en la fruticultura del futuro, la huella de carbono será determinante en los retornos de exportación de los agricultores: cuanto más energía limpia se use, mejores serán los precios de nuestros productos en el extranjero”, dice Walter Duve, presidente de Hidroeléctrica Mallarauco.

GPE ha construido otras dos centrales en Chile: en 2008 puso en servicio la Hidroeléctrica Puclaro, de 5,6 megawatts, con los regantes del Valle del Elqui, y en 2010 construyó la Central Trueno, de 5,8 mw, en la Araucanía. Hoy tiene otras dos centrales en ingeniería y dos en construcción. Éstas últimas se ubican en el río Huasco y en el río Allipén (III y IX regiones) y comenzarán a operar en 2012.

Estos proyectos de Energías Renovables no Convencionales (ERNC), forman parte de un conjunto de potenciales pequeñas centrales de pasada, que –de construirse en su totalidad- podrían entregar más 800 mw de energía al país. “Estas centrales –comenta el ministro de energía, Rodrigo Álvarez- son una parte importante de la solución al problema energético. Tenemos que enfrentar la demanda por energía no sólo de manera tradicional, sino cada vez más con energía limpia y renovable”.

La diputada Denise Pascal; el presidente de Hidroeléctrica Mallarauco, Walter Duwe; el ministro de Energía, Rodrigo Alvarez y el presidente de GPE, Rodolfo Renz.

Un camino lleno de dificultades

La historia del proyecto, sin embargo, es un ejemplo de lo complicado que puede ser en Chile concretar una pequeña central. La de Mallarauco, de hecho, demoró ocho años en inaugurarse desde que se hicieron las primeras gestiones concretas para llevarla a cabo. “La lentitud, la burocracia en las tramitaciones y las frecuentes críticas injustificadas de grupos ambientalistas dificultan estos proyectos, llevan a la indefensión y a onerosos problemas legales”, comenta Walter Duwe, quien también critica los altos costos y peajes que llevan a abandonar iniciativas que en otros países sí serían viables. Duwe se refiere a que la ley exime a las pequeñas centrales de pagar peaje en el sistema de transmisión troncal, es decir no paga –por  ejemplo- entre Santiago y Puerto Montt, pero sí paga peaje desde la central hasta el troncal, por el uso de las líneas de subtransmisión.

En 1938, la Asociación Canal Mallarauco le presentó el proyecto a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones. Ésta, sin embargo, consideró que no era rentable y decidió hacer una central en el vecino Valle de Curacaví.

El proyecto se reflotó de manera infructuosa en otro par de ocasiones. En 1955, un director de la Asociación que trabajaba en Endesa analizó la posibilidad de construir la central, pero no se llegó a acuerdo con los accionistas. En 1997 se intentó incluir el proyecto junto a uno similar del Canal Maule Norte, en un paquete de compensación del Plan Tridente, que consideraba la compra por parte del Estado de Chile de seis fragatas alemanas. El plan, sin embargo, no se concretó y ese mismo año el ingreso masivo del gas argentino mantuvo bajos los precios de la energía. Con ello, los proyectos energéticos alternativos como las centrales de pasada, debieron aguardar por un mejor escenario.

Para 2004, sin embargo, Argentina comenzó a recortar el suministro hacia Chile. Hubo escasez de combustibles y los precios subieron. Fue en ese momento que Rodolfo Renz, vecino del valle y presidente de GPE, comenzó las tratativas para resucitar el proyecto. Después de diversas tratativas, en enero de 2009 una asamblea extraordinaria de socios de la Asociación Canal Mallarauco aprobó, como explica su presidente Enrique Swinburn, “el contrato sobre uso remunerado de agua” con GPE. Swinburn destaca el esfuerzo que involucró este proyecto y está consciente que sirve de ejemplo para otros agricultores. “Sabemos que no somos la solución de los problemas energéticos que tiene nuestro país, pero queremos aportar aunque sea en mínima parte a la solución y no al problema”, concluye.

Central Hidroeléctrica Mallarauco

La red de canales asociada al Canal Mallarauco se extiende por 198 km y riega 10.000 ha. El canal toma sus aguas del río Mapocho y las lleva al Valle de Mallarauco. Al ingresar al valle el canal se divide en sus ramales centrales, norte y sur, y fue a partir de este último que se construyó un marco partidor para llevar el agua hacia la nueva central.

A continuación del marco partidor, las aguas son derivadas hacia la cámara de carga donde está la entrada de alimentación de la tubería. Hecha en acero y polietileno de alta densidad, tiene un largo de 450 m y presenta un desnivel de caída de 109 m.

La casa de máquinas tiene una superficie de 234 m2 y se encuentra enterrada 15 m bajo el terreno. Los equipos son de origen alemán – de la empresa Wasserkraft- y consisten en una turbina Francis, un generador de 3,9 MVA.