El negocio de cultivar cebolla en Chile: Un positivo escenario aunque complejo

Desde mayo de 2015 que la cebolla ha presentado precios al alza, debido a una merma en la producción por factores climáticos y a la falta de implementación tecnológica. A su vez, el mercado de exportación –encabezado por Brasil- aparece como una atractiva opción para comercializar cebollas de día largo de pequeño calibre. Sin embargo, la guarda de cebolla de la temporada pasada, el aumento del área cultivada y la incertidumbre ante la importación de cebolla desde Perú, ponen un signo de interrogación sobre el futuro. La productividad y competitividad de los agricultores serán claves para enfrentarlo.

 

Por: Jorge Velasco Cruz 

 

El 2015 fue complejo para la cebolla, debido a las altas temperaturas de aquel enero y a las lluvias tardías del año anterior. Los rendimientos promedio alcanzaron las 30 toneladas por hectárea, una cifra baja pero que va en la tónica de los últimos años. Y para este 2016 los números no son mejores, según datos entregados en marzo por el asesor Rodrigo Ramm en el informe “Situación actual del mercado de la cebolla en Chile”. Las 4.000 hectáreas plantadas en el país representan la menor superficie desde 2009. A su vez, la producción estimada de 120.000 toneladas es apenas superior a la obtenida la temporada anterior y una de las más escasas de la última década.  

“La venta de la cebolla depende de muchos factores. Para mí, que soy exportador, depende de cómo esté el mercado afuera”, agrega Cristián Sánchez, que arrienda un campo de 35 hectáreas en Santa Elena, Región de O’Higgins. “La cebolla es un cultivo difícil, en el que se necesita mucha mano de obra, capital y conocimiento, si se trata de siembra directa”, dice Diego Barra, productor de la Sociedad Agrícola Barra Pino Hermanos Ltda., que tiene un campo productivo de 58 hectáreas cerca de Malloa. Son 14 hectáreas de día corto (cosecha octubre-noviembre) y otra cifra igual de día intermedio (noviembre-diciembre), destinadas principalmente al mercado nacional. Próximamente comenzará la siembra de 30 hectáreas de día largo (se hacen los almácigos en mayo, se planta en septiembre-octubre y se cosecha en febrero-abril), que se pueden guardar hasta septiembre y se destinan casi exclusivamente a exportación.

Una forma de enfrentar el cambio climático y la escasez de recursos hídricos, consiste en diversificar las plantaciones de cebolla en día corto, intermedio y largo.

 

Con todo, el cultivo de la cebolla parece tener un buen presente: para buscar una referencia que se acerque a los $220-$250 por kilo que se ha pagado durante el último año a productores, hay que viajar hasta 2007. De acuerdo al documento “Situación actual del mercado de la cebolla en Chile”, la baja superficie plantada para cosecha entre diciembre y enero, los problemas sanitarios producto de las tardías lluvias primaverales del año pasado y la reducida importación de cebolla peruana en enero de 2016, hizo que los precios de cebolla intermedia se elevaran por sobre los $150 el kilo, con valores que siguieron subiendo producto de la alta demanda brasileña. Hubo incluso varios productores que plantaron cebolla en diciembre, lo que les permitió recuperar la inversión con rendimientos de 30 toneladas por hectárea.

El alza se debió en parte a la demanda del mercado de exportación: algunos compradores de Brasil llegaron a pagar hasta $400 + iva por un kilo de cebolla de guarda o día largo a partir de febrero-marzo. Aunque, detallan algunos productores, lo que efectivamente le queda al agricultor que comercializa hacia el extranjero no es muy diferente de lo que deja la venta nacional. “La mayor diferencia de exportar es que llego a un mercado más grande”, dice Cristián Sánchez, “porque la cebolla en Chile se vende con rama y raíz, pero para enviarla afuera hay que desmocharla, limpiarla, calibrarla y ponerla en una malla. Por lo tanto, hay que subir $100 más por kilo”.

Sin embargo, para esta temporada se espera que los valores de venta bajen. “Quedó mucha cebolla de la temporada pasada”, afirma Sánchez, aunque según Diego Barra, “todo depende de lo que haya en el mercado nacional, de cómo salgan las cosechas y qué pase con el clima. Aunque creo que el precio se verá más bajo que el año pasado”. Es que el alza en el valor de la cebolla llevó a varios productores a guardar para especular con su precio, “produciendo –según relata Rodrigo Ramm- un vacío entre exportadores y productores que podría terminar con una búsqueda de producto en otros países y con una pérdida de precio al final de la guarda”.

Brasil se ha abierto como un buena mercado de exportación para cebolla Grano de Oro y Cobra.

 

De acuerdo con Rodrigo Ramm, la producción de cebollas de día largo alcanzó en marzo a 120 millones de kilos, de los cuales se habían exportado seis millones. Al basarse en un consumo mensual interno de 17 millones de kilos al mes, los 114 millones de stock restantes aseguraban una provisión normal hasta agosto, iniciando la escasez en septiembre. “Queda un mercado en septiembre para las cebollas de guarda para la fabricación de empanadas, por lo que es posible mantener buenos precios en ese mes. Lo que no es seguro es que el alza en el precio continúe por mucho tiempo. Los indicadores parecen apuntar a la mantención y/o a un alza más lenta en los precios”, comenta en su informe.

En tanto, para Cristián Sánchez, este año se va a doblar la producción nacional, debido a los altos valores que ha tenido la cebolla en los dos últimos años. Por eso, las 35 hectáreas que plantó en 2014 y 2015 las reducirá a 20 ó 25 este 2016.

Cristián Sanchez exporta cebolla a Brasil desde hace diez años. Vende entre 1.5 y 2.0 millones de kilos al año. 

 

HAY QUE MECANIZAR EL CULTIVO

La entrada de cebolla peruana al mercado nacional en las últimas cuatro temporadas, le ha mostrado a los productores nacionales que deben competir con la cebolla importada y, por lo tanto, con costos de producción más bajos. “Los productores chilenos deben ser capaces de producir cebollas a un costo de $45 el kilo en día largo y $60 en días cortos. Esto se consigue mecanizando el cultivo”, sostiene Rodrigo Ramm.

Para Diego Barra, el costo por hectárea de planta de cebolla alcanza a $3,0 millones con siembra directa, pero al considerar el valor de arriendo y el de trasplante se eleva a $4,8 – $5,0 millones. Si a eso se le suma el riego por goteo, el valor sube otros $800 mil por hectárea (cinta e instalaciones), aproximadamente. Para Cristián Sánchez, en tanto, el costo de producción puede llegar a $ 6,0 millones la hectárea (con costo de arriendo incluido). Si se hace el ejercicio en que de una hectárea se vendan 80 mil kilos a $250, se podrían obtener $ 20 millones. Pero eso sería un mundo ideal. “Si cosecháramos 60.000 kilos, el costo sería de $100 por kilo y ése es un valor al que podría llegar la cebolla en cualquier momento… Si a mí me aseguran que voy a vender a $250 el kilo, planto 100 hectáreas”, dice Sánchez.

La disminución de las lluvias de julio y agosto, da más tiempo para preparar la tierra, lo que permite que la siembra se realice con mayor facilidad.

 

¿Hay algún tipo de cebolla que sea más rentable que otro? “Todo depende de la temporada, del precio y de cómo se hagan las cosas. Todo depende de las circunstancias, pero uno debe aspirar siempre a obtener el mejor rendimiento y al menor costo posible. Con eso se minimizan las posibilidades de perder plata”, resume Diego Barra.

En 2011 la empresa Sociedad Agrícola Barra Pino Hermanos Limitada comenzó un trabajo en este sentido. Implementó riego por goteo en ocho hectáreas para afrontar un suelo muy arcilloso y algo de pendiente, lograr uniformidad y, en definitiva, optimizar el recurso hídrico. Poco después incorporó la siembra directa. Este año es la cuarta temporada que utiliza este sistema. El uso de trasplante de almácigos es exigente en mano de obra la que es escasa en el sector agrícola y entrega rendimientos limitados en relación al potencial que puede entregar una hectárea. “Si se pide a un trabajador que ponga diez plantas en un metro lineal, como estas labores son a trato, pone siete u ocho, baja la cantidad de plantas por hectárea y disminuye considerablemente el rendimiento”, explica Diego Barra.

La siembra directa puede aumentar la cantidad de plantas en un 30%.

 

Actualmente, la empresa realiza la preparación de suelo con personal propio y le pide a un tercero el uso de una máquina para colocar semillas peletizadas (compradas a la empresa Nunhems; la semilla de cebolla mide un milímetro y se deja del tamaño de una pastilla de menta), que permiten colocar casi sin errores once plantas por metro lineal. De esta forma, logra 400 mil plantas por hectárea y un rendimiento de entre 70 mil y 75 mil kilos por hectárea en el caso de cebolla intermedia. A su vez, en cebolla de día corto trabaja rendimientos de 60 mil kilos y en la de día largo obtuvo más de 90 mil kilos la última temporada, versus 60 mil a 70 mil kilos que lograban con trasplante.

Próximamente, la Agrícola adquirirá una máquina para realizar la siembra. “Además de la falta de mano de obra, otra piedra de tope para la producción de cebolla es la cantidad de máquinas disponibles para realizar la siembra. Son especializadas y se notará este año su escasez frente a la cantidad de superficie que se quiere sembrar”, señala Diego Barra.

Diego Barra Productor de cebolla de la zona de Malloa.

 

Cristián Sánchez, en tanto, es enfático en la necesidad de mejorar la productividad. “Mientras pueda hacerlo, soy competitivo. Debemos llegar a producir 70 toneladas de buen calidad por hectárea, a un costo de $70 u $80 por kilo, para asegurar no perder el capital. Porque no sabemos a qué precio va a comprar Brasil o el mercado nacional. No sabemos qué va a suceder con la producción de Perú. Hay muchos factores en juego”, comenta.

 

Si bien este 2016 los envíos a Argentina fueron escasos, para Cristián Sánchez es un mercado latente. “A pesar de ser un país productor, también hay meses en los que no tienen producción”, apunta. La Provincia de Santiago del Estero, en el norte, ha sido sensible a los cambios climáticos: si hay sequía, entre agosto y septiembre tiene escasez. 

 

En la última temporada logró rendimientos de 85 mil kilos de exportación en cebolla de día largo (dejando de lado los descartes). Este año incorporará riego por goteo en todo el terreno (25 hectáreas) y siembra directa, para lo cual compró una máquina sembradora. “Los problemas de riego que tenemos son más bien por un desorden en la limpieza de los canales, no tanto por la sequía. Optamos por tecnificar para aumentar la eficiencia. Al hacer la siembra directa y poner la cinta voy a bajar el costo de plantar la cebolla y voy usar platabanda de un metro de ancho donde van seis hileras. La gran deficiencia que tenemos para mecanizar la cosecha, es por la forma de plantación que tenemos en Chile. Cuando uno quiere poner una máquina para cosechar, no puede y la única manera de hacerlo es con platabanda, ya que las máquinas que vienen de afuera vienen diseñadas para ese sistema”, explica Sánchez.

 

LOS MERCADOS PARA LA CEBOLLA DE EXPORTACIÓN

Históricamente, las exportaciones de cebolla chilena se han realizado a Europa y Estados Unidos, gracias a una ventana de contraestación entre febrero y marzo para cebolla de día largo. Pero el desarrollo de variedades más precoces y de guarda, han hecho que la temporada de la cebolla en estos lugares se alargue y que, en consecuencia, la ventana para la exportación se achique. A ello se agregan los problemas internos en la producción.

De acuerdo a Odepa, el volumen y el valor de las exportaciones varían de manera irregular año a año, dependiendo de diversos factores. Entre estos se encuentran: clima, plagas extensivas, demanda internacional y superficie cultivada, que a su vez depende de otras variables, como seguridad hídrica, costo de insumos, disponibilidad de mano de obra, expectativas de rentabilidad de la cebolla y expectativas de cultivos competidores. Para estos dos últimos, muchas veces se considera erróneamente el resultado de la temporada anterior.

Así las cosas, el pobre resultado de las exportaciones de cebolla de los últimos cuatro años se debe a diversos motivos. La última temporada con exportaciones de consideración fue 2011, con 85 toneladas, y en 2012 y 2013 los envíos a Europa cayeron por falta de volumen producido, calidad y calibre. En 2012 Chile exportó muy poca cebolla de guarda, ya que los rendimientos fueron bajos y gran parte del producto fue de menor calidad, principalmente por los ataques de trips, que con altas temperaturas y baja humedad se hicieron intensos e incontrolables. En 2013 las exportaciones fueron menores, debido al bajo volumen producido de cebolla de guarda. Los precios de esta hortaliza llegaron a niveles muy altos en el mercado interno, convirtiendo en un negocio atractivo la venta en Chile. A esto se debe sumar la presencia generalizada de Stemphylium, hongo que afectó los rendimientos y calibres.

En cuanto a lo ocurrido en 2014, se produjo solo un leve repunte, debido a la competencia con la cebolla española en el mercado europeo. Y respecto a 2015, hubo un bajo rendimiento en la cosecha de cebolla de guarda, originado en las altas temperaturas del verano pasado, que dejaron la cebolla con un menor calibre, y en la lluvia ocurrida en febrero de 2015 en la zona central, que ocasionó pérdidas por Botrytis.

Producción de cebolla en Chile

Obs.: Precios a productor, sólo para cebollas de guarda.

Obs.1: Valores en pesos, nominales.

Obs.3: Valores a marzo 2016.

 

Cebolla exportada

 

Por el otro lado, el valor del precio por kilo FOB ha presentado un alza, debido al aumento de la demanda brasileña. En 2015 se pagó US$0,63 por kilo FOB, el segundo más importante desde 2007. Si bien en 2014 la exportación a Brasil representaba sólo el 6% en valor, para el año pasado había aumentado 651% en volumen y 741% en ingresos (“El mercado de la cebolla”, noviembre 2015, Odepa). Por eso, no es de extrañar que lo que sucede en ese país determine los precios.

“Se ha abierto un mercado bien interesante en Brasil, que se lleva los calibres pequeños y presenta una ventana que se extiende desde enero hasta mayo. Esto se debe a que en Argentina bajó mucho la calidad del producto, por diversas condiciones climáticas adversas como lluvias en cosecha”, dice Barra, que envía 2,5 a 3 millones de kilos a importadores ubicados en el estado de Rio Grande do Sul. La ventana puede extenderse hasta agosto, dependiendo de si se cae o no su producción. Fue lo que sucedió en 2014 por exceso de lluvia y en 2015 por sequía.

Principalmente, lo que se exporta es cebolla Grano de Oro y Cobra, en calibre 3, que va entre 50 y 70 milímetros, según las indicaciones del Mercosur. “Son muy firmes, de buena durabilidad y con buena postcosecha en destino. Si se cosechan de buena forma, secas, pueden llegar hasta noviembre”, dice Cristián Sánchez, quien agrega que el calibre depende de la cultura local: “En Brasil están acostumbrados a usar la cebolla que necesitan para una comida en específico y no guardarla partida, tirando olor, para usarla otra vez”.

Sánchez lleva una década vendiendo a importadores en Brasil (a donde destina el 70% de su producción) en forma ininterrumpida, con quienes mantiene una relación de largo plazo. Pero sólo hace dos años que produce, para así depender más de sí mismo ante los vaivenes de los precios. Además, realiza envíos a Puerto Rico, Costa Rica y Argentina. Son 1,5 millones a 2 millones de kilos que vende al exterior, de los cuales sólo 25 mil fueron comprados a terceros en la última temporada.