Cultivo hidropónico de Agro Top en Quillota. El tomate sobre sustrato “nos cambió la vida”

No hay que preparar suelo, no hay que fumigar, se puede iniciar un nuevo cultivo 4 días después de arrancar el anterior, lo que por el tiempo ganado abre la posibilidad a un racimo adicional. Las ventajas del cultivo sin suelo convencieron a esta empresa quillotana y ahora está ampliando su superficie a toda marcha. Los temores que han frenado a muchos quedaron atrás. La inversión se recupera en 2 o 3 años, afirman.

 

La conocida Sociedad Agrícola Agro Top, de Quillota, dedicada a la producción de tomate bajo invernadero, pronto completará su cambio de nombre a Agro Tres. Esta no es la única modificación importante que ha tenido en el último tiempo; en lo tecnológico se encuentra en un proceso de reorientación al cultivo sin suelo. Así lo revela José Luis Ortiz, socio de la empresa junto a Sergio Opazo, Juan Carlos Opazo y Javier Devia, todos agrónomos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Empezaron hace tres años con 1.000 m2 para probar el uso de sustrato. Se empleó viruta de pino, siguiendo el ejemplo de la semillera Antufén. El excelente resultado los llevó a ampliar la superficie y a probar con fibra de coco, a la cual han ido derivando.

–¿Por qué han preferido la fibra de coco?

–Logísticamente la fibra de coco es mucho más cómoda –responde Ortiz–: te venden un producto ya armado, lo encargas y te llegan los pallets. En cambio al comprar viruta debes acumularla con mucha anticipación, formar unos cerros, muchos metros cúbicos, hay que tener 1 hectárea para acumularlos. Luego debes llenar las bolsas… Aunque el precio de la viruta es mucho menor, nos gana la comodidad. Nos vamos a lo más fácil, la fibra de coco, pero queremos sacarle el máximo de años para abaratar la inversión. La duración es para seis cultivos aunque si podemos hacer más, bienvenido. La viruta soporta cuatro cultivos y debes cambiarla. Podrías rellenar las bolsas y darlas vuelta, pero es jugarse la gran inversión que estás haciendo.

El especialista Rafael Elizondo, quien acompaña a Redagrícola en esta visita, añade el factor oportunidad-disponibilidad, pues ha conocido casos de agricultores que no han logrado conseguir viruta cuando la necesitaban.

Independientemente del sustrato, el socio de Agro Top evalúa la tecnología de forma muy positiva:

–No trabajas más suelos, no fumigas ni quedan residuos que afecten al tomate, no tienes que esperar entre un cultivo y otro. Terminas uno y puedes plantar de nuevo a los 4 días. Esto nos cambió la vida.

Las 5,5 hectáreas que destinan al ciclo de otoño con trastomate están incorporadas en un 100% a la hidroponía. El segundo ciclo, correspondiente a tomate primor y tomate verano, ya cuenta con 1,5 ha sobre sustrato y la idea es también llegar a la totalidad de la superficie (6,2 ha). Un parrón de 4 ha probablemente seguirá la misma senda.

–¿Qué tal ha resultado en rendimientos?

–Aseguras lo mismo que lograbas en el suelo, pero ganas porque le puedes sacar un racimo más al cultivo gracias al hecho de hacer el transplante a los 4 días de arrancar las plantas anteriores en lugar de esperar 15 días. Eso sube mucho los kilos por hectárea. Además sobre sustrato prácticamente no hemos tenido problema de manchado, solo uno que otro tomate con blotchy, mientras sobre suelo vas a tener el 50% afectado 

Los rendimientos de Agro Top se sitúan alrededor de los 300 mil kilos por hectárea, considerando ambos ciclos, con 130 y 170 mil kilos.

PRODUCIR SIN EL COLCHÓN PROTECTOR DEL SUELO

Rafael Elizondo subraya la diferencia de la respuesta nutricional respecto del cultivo tradicional: 

–El suelo es como tener un auto con el manubrio gastado: giras el volante y doblas como 100 metros más allá. En sustrato giras y el cultivo cambia la dirección de inmediato.

–Tu aplicas potasio o boro y el suelo hace lo que quiere con el producto –acota Ortiz–; en hidroponía entregas exactamente lo que la planta precisa. Sin embargo no te puedes equivocar, porque no tienes el colchón protector que es el suelo. Aquí debes seguir regando si se te corta la luz, por lo cual tuvimos que comprar generadores. Un gotero tapado es un incendio que apagas de inmediato o se te quema la casa. Y ocurre de vez en cuando, porque hay fertilizantes que precipitan o se comportan de manera especial. Por ejemplo, algunos microelementos nos producían una especie de alga. Se requiere estar atento, el primer aviso lo da la planta porque se empieza a deshidratar y debes meter gente a limpiar los emisores. No es tan fácil, aunque tampoco hay que tenerle miedo.

Javier Devia, uno de los socios de Agro Top, lidera los aspectos técnicos, en especial lo que se refiere a las soluciones nutritivas. La etapa actual es de afinamiento del manejo de la técnica. 

–Todo empieza por el primer paso –subraya Ortiz–. Hay que caminar el trayecto, sin saltarse etapas.

UN PREJUICIO DERRIBADO: LOS SUSTRATOS ORGÁNICOS NO SON FRÍOS

En Quillota se ha demorado la adopción del sustrato por la creencia de que resulta muy frío, señala Elizondo, y que, por tanto, no sirve para cultivos invernales. “La experiencia de José Luis demuestra que se puede hacer perfectamente”, afirma, pues la plantación de tomate injertado se realizó el primero de junio. La cosecha se inició poco después del 15 de septiembre (105 días), algo más lento que el tomate sobre suelo (planta franca), lo que a juicio de José Luis Ortiz se debió al efecto “típico” del cultivo injertado y no al sustrato.

–¿De dónde proviene esa creencia?

–Viene de los sustratos no orgánicos, como la lana de roca, donde para el transplante en junio si uno no calefacciona no se logra el desarrollo de las raíces. Por el contrario los sustratos orgánicos presentan temperaturas que pueden ser incluso mayores a las del suelo. Yo lo he medido. En la época más fría, la temperatura del suelo quillotano se encuentra del orden de los 11ºC medida a 10 cm de profundidad, indica.

–Y el agua de pozo –interviene el anfitrión– está a 15ºC en pleno invierno. “Calefaccionas” el sustrato con el riego. 

Cuando se habla de cultivo sin suelo, el gran referente para tomate suele ser el modelo de Tomaval, que implica una considerable inversión. En el caso de Agro Top esta ha sido mucho menor, de acuerdo a Ortiz: 

–Tomaval lo vemos como un monstruo no tanto por la hidroponía, sino por la estructura de los invernaderos, la calefacción, los caminos pavimentados… Nosotros solamente estamos absorbiendo el costo mayor de lo que es sustrato y el cambio requerido del sistema de riego, incluyendo la matricería, las líneas, los goteros, los chicotes, los microtubos, los conectores. Es un gasto importante: unos $12 millones/ha por el sustrato y con el riego puedes llegar a 16. Sin embargo al evitar la fumigación, empiezas inmediatamente a ahorrarte tres millones y medio de pesos/ha para cada ciclo de cultivo en el caso de los suelos más problemáticos, o cultivo por medio en terrenos más limpios. Recuperas la inversión en 2 a 3 años. 

–¿Hay otra gente en Quillota que se esté moviendo en la misma dirección que ustedes?

–Creo que en tomate consumo fresco prácticamente no. En producción de semillas sí se ha extendido. 

–En ese sector el uso de sustrato entró al menos hace 10 años –complementa Elizalde–, por requerimiento de las mismas empresas que contratan la multiplicación de semillas de alto valor, para protegerlas de enfermedades que se propagan por el suelo, principalmente virus. 

ANTES DE HACER UNA CHARLA TГCNICA HAY QUE MOSTRAR LOS NÚMEROS

Ya se ha comprobado que la temperatura de los sustratos orgánicos no es un problema, hay una amplia oferta de los mismos, lo cual ha hecho bajar los precios, y existen los conocimientos técnicos para manejar un sistema hidropónico. Tal vez la única barrera para su implementación a nivel más generalizado sea el aspecto económico.

–Antes de hacer una charla para explicar técnicamente el sustrato y la producción –aconseja José Luis Ortiz– hay que mostrar los números: qué significa en costo versus cuánto ahorras en preparación de suelo y fumigación. Ahí le quitas el miedo al agricultor. 

–A lo que se puede agregar la seguridad de la gente –agrega Elizondo– en lo que se refiere a los fumigantes químicos de suelo, porque las demás aplicaciones se mantienen. En cuanto a manejo de planta, es igual. 

Respecto del volumen de sustrato, el asesor indica que para tomate se necesita entre 3 y 5 litros por eje. “Bajo 3 litros se puede hacer, aunque con equipos más sofisticados para enfrentar un mayor nivel de riesgo. Con 5 litros vas tranquilo con los sistemas que se trabajan habitualmente”, especifica. 

En Agro Top dejan 6 ejes por bolsa, 25.000 ejes por hectárea. Generalmente a la primera planta en la orilla se le dejan tres ejes por la mayor disponibilidad de luz.

–La hidroponía va con injerto –remarca José Luis Ortiz–. La planta franca es en suelo. Ha venido una evolución del injerto tremenda en estos últimos 4 años. 

El cultivo del invernadero visitado correspondía a patrón Armstrong con la variedad Sonda (D6635) para cultivo de primor (invierno). No obstante Ortiz señala que están virando hacia el portainjerto Emperador, que en pruebas efectuadas en su campo le ha dado mayor vigor y mejores calibres. 

Un efecto positivo no previsto inicialmente fue la diferencia en la calidad de los frutos. El tomate hidropónico ha resultado un poco más pesado, menos hueco que el obtenido en las mismas fechas sobre suelo para la misma variedad. Por consiguiente el consignatario en Santiago está buscando diferenciarlo.

–¿Es recomendable el cultivo sobre sustrato para tomate en invernadero?– preguntamos finalmente a José Luis Ortiz.

–De todas maneras –finaliza el entrevistado–. La recomendación está aquí, a la vista.