Las claves del nogal en el sur. Control de peste negra y rapidez de cosecha

El cultivo del nogal en el sur resulta muy atractivo para quienes quieren moverse desde sistemas tradicionales a posibilidades de mayor rentabilidad, sin tener que sufrir la dependencia de una mano de obra intensiva. Asimismo, las empresas de más al norte aprecian poder escaparse de la amenazante falta de agua y obtener un producto de gran calidad. Eso sí, hay algunos “detalles” que se deben asumir, como la batalla contra la inclemente peste negra y las lluvias que a veces se precipitan para llegar en cosecha, cuando nadie las ha invitado. El especialista Matías Boris advierte, en cualquier caso: Hay que ser eficientes y sacar calidad, en el sur, en el norte, donde sea.

Matías Boris.

Aun cuando la zona sur se encuentra en un umbral en que la producción de nueces presenta dificultades o tiene un costo adicional, al mismo tiempo ofrece ventajas muy altas respecto de la zona central: suelos más livianos, calidades de agua espectaculares, disponibilidad hídrica, y, sobre todo, excelente color de las nueces. Es la opinión de Matías Boris, quien, como asesor y en su cargo de gerente técnico de la línea de nueces de la exportadora Huertos del Valle, recorre prácticamente toda la geografía nogalera de Chile.

 

CALIDAD DEL COLOR, FRUCTIFICACIÓN, MODERADO ESTRÉS TÉRMICO EN PRIMAVERA

Empezando por los puntos favorables, el ingeniero agrónomo resalta que las bondades del color no son un mito, pero el de las nueces de la zona costera o una nuez bien trabajada en la zona centro no tiene nada que envidiarles, indica.

Otro punto a favor se vincula con la fructificación:

–Algo que me gusta mucho y he visto muy seguido de Chillán al sur, es que las unidades de nueces por punta de fructificación (o por dardo, o por yema floral, se podría expresar), muestran una mayor tendencia a tener de 3 a 7 frutos, comparado con el predominio de 1 a 4 en la zona central. Esto se asocia al bajo estrés térmico en la primavera, pues en el sur el calor fuerte recién se presenta en los meses de verano.

 

RIGOR SIN TRANSAR PARA LAS APLICACIONES CONTRA LA PESTE NEGRA

Uno de los puntos críticos es trabajar bien el control de la peste negra, bacteriosis causada por Xanthomonas campestris pv. juglandis, factor que Boris considera determinante para lograr una buena cosecha.

–Me ha tocado ver huertos que han tenido un 5% de pérdida por peste negra y varios que han tenido más de un 80%. Puedo afirmar que la diferencia está netamente relacionada con la competencia de cada productor para enfrentar la situación. Frente a una primavera lluviosa, conviene enfocarse en la calidad de cobre y usar productos que se laven menos. Se debe aplicar cada 7 días y prolongar los tratamientos dependiendo de cómo se presenten las condiciones. En una primavera normal tal vez sean siete semanas, pero no es extraño llegar a 14 aplicaciones. Lo importante es la rigurosidad: hay que aplicar cada 7 días.

–¿Cuánto impacta eso en los costos?

–Resulta un gasto significativo, no lo he calculado exactamente, sin embargo lo estimo en algo menos de 0,1 dólar por kilo. Es parte de lo que hay que asumir para producir con ese clima, así como ocurre, por ejemplo, con el uso de cianamida y ReTain en la zona norte en la variedad Serr. En el sur tengo que incluir el control de peste negra y un mayor costo de secado. ¿Cuál es el plus de eso? Si lo hago bien, voy a tener nueces de color muy claro, muy llenas, que me deberían dar una rentabilidad un poco mejor que una nuez más obscura, como la que se cosecha en sectores de la zona central donde hay problemas de manejo, disponibilidad o salinidad de agua.

 

LA LLUVIA, ESA VISITANTE INOPORTUNA QUE SIEMPRE PUEDE LLEGAR EN COSECHA

Un segundo desafío de consideración corresponde a la probabilidad de lluvias en la época de cosecha. Esto implica una mayor inversión en maquinaria para retirar velozmente la fruta del potrero. Pero además obliga a contar con las instalaciones de secado de modo que esta etapa del proceso vaya a la par.

Los campos deben poder programarse para cosechar ojalá en una semana, dos como máximo. La caída de agua hidrata el pelón, favorece la aparición de hongos y aumenta la humedad de las nueces.

–En la zona central a lo mejor puedes programar la cosecha para hacerla muy bien en 25 días. Sin embargo, la caída de lluvias en la temporada 2016 nos dejó una gran experiencia, la cual yo creo que es una realidad frecuente en el sur. Allí se requiere una capacidad de hornos “sobredimensionada” para enfrentar la pluviometría. una cosecha no puede esperar una semana en el suelo. Ese es el peor negocio. Cada agricultor tiene que tener su capacidad de secado y sus máquinas, porque estamos en un país donde casi nadie cumple las fechas ni los tiempos, incluidos los prestadores de servicios agrícolas: hay muy malos, buenos y muy buenos, pero los tiempos son variables y una nuez en el suelo no puede esperar.

Por otra parte, esa inversión necesaria para terminar en menos tiempo el proceso se transforma en un punto a favor, pues cuanto más rápida sean la colecta, despelonado y deshidratado, mejor será la postcosecha del producto.

 

OTROS FACTORES: LAS HELADAS, EL CLIMA FRÍO, LA ACIDEZ DEL SUELO

La exploración de los límites del cultivo genera una cuota de riesgo. Ha ocurrido, por ejemplo, la caída de heladas que prácticamente borraron la temporada productiva, en sectores propensos a este tipo de fenómeno atmosférico.

–Lo que se ha hecho exitosamente para prevenir sorpresas ha sido revisar los mapas de clima que tienen algunas forestales y evitar zonas que tengan problemas de heladas Ahora, las heladas de primavera en el sur son siempre, sí o sí. Conozco un huerto de nogales donde ocurren heladas hasta en diciembre y se está optando por poner ventiladores. Yo diría que en ese caso la inversión en equipos se paga, pero lo mejor es estudiar el tema con anticipación.

Otro aspecto clave se relaciona con la nutrición. El pH suele ser muy bajo y los fertilizantes de uso más corriente en la zona central acidifican los suelos.

También vale la pena tener en cuenta la aplicación de bioestimulantes para ayudar a la planta en las condiciones de primaveras frías características de la zona.

Cada agricultor tiene que tener su capacidad de secado y sus máquinas.

 

EN RENDIMIENTO DEBIERA APUNTAR A 9 T/HA, SI NO MÁS

En cuanto a rendimientos, Matías Boris no aprecia variaciones respecto de la zona productora más tradicional:

–Rendimientos buenos, he estado viendo entre 5.000 y 6.000 kg. Pero toda la estrategia que estoy recomendando, ya sea en el sur, en el centro o en el norte, es llevar a los campos a una estructura de eficiencia en metros cúbicos de planta, en que apuntemos a las 9 toneladas/ha.

–¿A qué se refiere la idea de “eficiencia en metros cúbicos”?

-Cuando partí en el rubro nueces, se estructuraba el árbol en tres pisos. También se habló de 7-8 ramas. Después se pasó a un eje helicoidal, que tenía que ser enfocado a ramas laterales (una rama para cada lado). Creo que en realidad eran consideraciones estéticas más que productivas. Hoy en día en la poda solo vamos sacando lo malo, la visión (por lo menos la mía) apunta a tener una planta en yema que sea eficiente, manejar muy bien la luz y las fertilizaciones de acuerdo a los aumentos productivos que presenten esas estructuras. Yo ya no mido brazos ni pisos ni altura, mido metros cúbicos de follaje eficiente, con nueces, que me van a dar una cantidad de kilos por hectárea. Ese follaje siempre va a tender a excederse, porque las plantas crecen todos los años, pero ahí es donde hay que tener la pericia para realizar una poda que aporte a la mantención de 8 a 9 t/ha/año o más.

En estos términos, el nogal sureño siempre se expresa con un poco más de vigor, por la calidad y disponibilidad del agua, y por las características de los suelos, profundos, con alto contenido de materia orgánica, destaca el especialista.

 

AL PARECER EL FUTURO SE ESTÁ MOVIENDO AL EL SUR

La apreciación de Matías Boris es que el nogal sigue expandiéndose a una tasa anual de unas 3.000-3.500 ha, a nivel del país. De ellas, unas 500 a 1.000 corresponden a la zona sur, impulso motivado por la restricción hídrica hacia el norte, por una parte, y, por otra, a la búsqueda de alternativas de mayor rentabilidad que los sistemas tradicionales de cultivos o ganadería, sin caer en un requerimiento intensivo de mano de obra.

–¿Las inversiones se están moviendo al sur?

–Hay una tendencia. Varios empresarios se han ido más allá de Linares con una mirada de futuro, al mediano o largo plazo.

Prospectando lo que ocurrirá en los próximos años, el asesor espera un desarrollo importante de control biológico de peste negra.

–Sería importante para bajar las cargas de cobre, que a la larga se acumulan en el suelo y comienzan a afectar la fruta. No dejan de ser preocupantes, pensando en lo que ocurrirá dentro de 10 años o más. Si bien no he tenido oportunidad de ocupar o diseñar ensayos con bacteriófagos, por lo que he visto en la literatura parecen muy interesantes.

 

¿ALTERNATIVAS PARA SALIR DE CHANDLER? FALTA DESARROLLO TODAVÍA

También estima que podrá haber novedades en lo que se refiere a portainjertos y variedades. De los primeros, valora el vigor, la tolerancia a problemas como fitóftora o nematodos. Destaca el uso creciente de Vlach, sobre todo en replante también en el establecimiento de huertos nuevos en suelos con algún nivel de complejidad, en especial suelos pesados.

–¿Tu recomendación técnica es pasarse a Vlach?

–Hay que evaluarlo. Si el proyecto da, yo creo que es una muy buena alternativa, porque se trata de una genética más segura, generada in vitro, certificada. Con un patrón común y corriente puede tocarte más de un tipo de planta de semilla, por ejemplo, Rina y Aconcagua, que tienen distintos comportamientos, los cuales en algún porcentaje se traspasan a la variedad injertada. La inversión en esa genética yo creo que al largo plazo se paga.

Asimismo visualiza el ingreso de cultivares distintos, que desafíen el dominio casi incontrarrestado de Chandler.

–Hay que ir buscando otras opciones, ver lo que está haciendo la Universidad de California-Davis respecto de variedades de periodo fenológico más corto para no toparse con las lluvias. Se están desarrollando para la zona del norte de California, similar al sur de Chile. Ya hay un par de novedades, no obstante, pueden pasar fácilmente 15 años desde que sale una variedad, se comienza a plantar, se conoce y se alcanza una experiencia comercial en Chile

 

NO CONFORMARSE CON QUE ALGUNAS NUECES CHILENAS SEAN LAS MEJORES DEL MUNDO

¿Hasta qué latitudes llegarán los nogales? El entrevistado cree que será algo al sur de Temuco. Ya lo han invitado a participar en prospecciones en esa área, que ha declinado por razones prácticas: “cubrir desde Ovalle hasta Temuco es mucho”, reconoce. Sin conocer demasiado los sectores más cercanos a la costa, estima que pueden ofrecer opciones:

–El sur es un mundo que está explorado en un 60 a 70%. Queda mucho espacio, pero se va a ir dando a medida que el cultivo se masifique, que haya gente con interés de cambiar, por rentabilidad, por mecanización, se van a ir metiendo en esos análisis.

Matías Boris recalca algo que en ningún caso se debe olvidar, sobre todo teniendo muy presente el escenario de precios de 2016:

–Hay que ser eficientes y sacar calidad, en el sur, en el norte, donde sea. Porque en el negocio hay cada vez más volumen y los productores de nueces de Chile tienen que seguir entendiendo para competir con California debemos mantener la calidad que nos da la fama de exportar las mejores nueces del mundo. No que algunas de las nueces chilenas sean las mejores del mundo y otras sean iguales que las de California, porque ahí vamos a entrar en un problema comercial complejo.